jueves. 30.03.2023

Un análisis de 136 muestras de arroz y productos a base de este cereal realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) revela que pueden contener pequeñas cantidades de arsénico inorgánico, especialmente en el caso del arroz integral y las tortitas de arroz, donde los valores son más altos. Y, en menor medida, en el arroz blanco y en los cereales del desayuno de arroz inflado.

Aunque la cantidad de arsénico detectada está por debajo de los valores actualmente permitidos por la normativa, podrían ser excesivos si se toma como referencia el valor de 0,3 µg diarios por kilo de peso corporal, el más estricto de los que establece la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Sobre todo, en personas que basan gran parte de su alimentación en arroz o combinan productos derivados del arroz de forma habitual, tal y como se explica en la revista OCU Salud de febrero.

OCU también detectó arsénico en algunas papillas de cereales instantáneos que contienen arroz. Lo suficiente para que dos raciones superen el límite máximo diario admisible para un bebé de seis meses. Por el contrario, en los tarritos infantiles con arroz analizados las cantidades de arsénico son indetectables. De ahí que, en estos casos, OCU recomiende seguir una dieta variada, que también incorpore purés de verduras y compotas de frutas.

El arsénico está presente de forma natural en el medio ambiente, pero las actividades humanas de tipo industrial y agrícola contribuyen a que aumente en alimentos como el arroz, bien porque se deposita en el suelo o porque está presente en el agua de riego. No es un riesgo que deba tomarse a la ligera: un consumo de arsénico intenso y prolongado en el tiempo conlleva su acumulación en el organismo, lo que podría originar lesiones en la piel, diabetes, trastornos cardiovasculares y cáncer, entre otras patologías. De ahí la importancia de seguir una dieta variada en la que el arroz no sea la base de la alimentación.

OCU celebra la actual revisión de los valores máximos permitidos de arsénico en alimentos por parte de las autoridades europeas, pero además solicita aumentar el número de controles de este contaminante, mejorar la sensibilidad de los métodos de análisis, así como investigar de qué modo el procesado y el cocinado del arroz puede alterar los niveles de arsénico.    

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