martes. 09.08.2022

Sabor cántabro en el postre más aclamado cada verano. Hay helados que recuerdan a Cantabria, ya sea por la gran oferta de este producto elaborado en la región o por la originalidad e innovadores sabores que experimentan. Cada vez son más quienes prueban este refrescante reclamo de la época estival en una de las populares heladerías de Cantabria y se quedan prendidos de su sabor.

Los cántabros también conquistaron el arte heladero

¿Quién visita Santander sin probar un helado de Regma? ¿Quién se pierde por el verde de los valles pasiegos sin parar en López? ¿Quién recorre en bici el valle de Cayón sin recargar las pilas en Trueba? Y, ¿quién disfruta de un día caluroso a orillas del Besaya sin un helado de Covadonga? En cada rincón de la comunidad hay un lugar de ensueño para los amantes de los buenos helados.

Cantabria presume de tener las mejores anchoas, rabas, carnes, quesos, cocidos, orujos o postres, pero también puede hacerlo de tener una exquisita oferta heladera con sabores únicos que echan de menos los cántabros que salen y que reclaman los visitantes que llegan. Los cántabros también conquistaron el arte heladero y de sus manos no solo salen los más ricos sobaos y quesadas, sino deliciosos helados con sabores que recuerdan lo que somos.

Ahora buscar Cantabria en otra comunidad española este verano es algo más fácil, pues una de sus firmas de helados y confitería más identificativas ya está en la capital del país, además de en otros puntos de España como Gijón, Ribadesella, Llanes, Aguilar de Campoo, Pamplona, Vizcaya, Vitoria y Valladolid. Se trata de Regma, reconocida por su inconfundible sabor y el tamaño de sus productos, pues como buena heladería cántabra, la escasez nunca es un problema. Regma tiene tiendas repartidas por toda la región y gran variedad de sabores, modelos de helado y barquillos tanto tradicionales como de chocolate. Elaborados cada día de forma tradicional, con el sabor de antaño y una larga tradición que se remonta a 1933, ahora es la tercera generación quién está al frente del negocio, pero sin perder la esencia de entonces, cuando Marcelino Castanedo Miera adquirió la propiedad de una heladería en venta regentada por italianos en la calle Hernán Cortés, en Santander, y unió el nombre de sus dos hijas, Regina y Margarita, para crear  la marca Regma que ahora se expande por el país.

La fama heladera también llegó a un pueblo de los valles pasiegos, Ontaneda, donde una pequeña tienda se ha convertido en el rincón favorito de miles de personas cada verano. Es tanto el éxito, que es habitual ver colas alrededor del local para hacerse con uno de los preciados helados de López. Allí elaboran y comercializan helados de diferentes sabores pero hay uno en concreto que se lleva un protagonismo especial, el ya célebre helado de queso de Ontaneda. Irse de la localidad sin probar su ‘joya artesanal’ más preciada es sin duda un gran error. Pero no solo son ideales para disfrutar del momento, sino que muchos se acercan hasta este establecimiento para cargar el coche con tarrinas de sus helados y llevárselas a casa para contentar al paladar con tranquilidad, o bien para poner el broche de oro a una comida con amigos y familia, pues siempre triunfan. Es más, comer uno de los sabrosos helados de Ontaneda no es solo el colofón a un plan perfecto sino que se ha convertido en plan en sí mismo.

Helado de López
Helado de López

Amanda Sainz ha colocado en el mapa de la tradición heladera a su obrador ubicado en Sarón. Helados Trueba mantiene la receta de antaño y una elaboración cuidada que se refleja en la gran afluencia de gente que se acerca a visitarlo. Arroz con leche, crema pasiega, queso, o sabores tradicionales, este pequeño local de El Ferial de Sarón cuenta con una gran oferta para disfrutar de uno de los mayores placeres del verano.

Helado de Trueba
Helado de Trueba

Una auténtica heladería italiana en el corazón de Cantabria, Capri es otro de los puntos de encuentro de cada verano en Santander. Elegir entre un total de casi 40 sabores no será tarea sencilla si decides visitar su heladería, pero siempre se puede optar por combinar los sabores más populares junto con nuevas variedades como kínder, oreo o galletas cookies. Además, disponen de helados sin leche, sin huevo y sin azúcar, y de carta de alérgenos. Y si lo que apetece es un granizado, horchata o batidos, también es el lugar perfecto.

Otra heladería característica en Santander es Monerris, que inauguró su obrador de los helados en 1966, diversificándose y modernizándose hasta la actualidad, cuando cuenta con varios locales en Santander. Allí esperan más de 25 sabores, desde los clásicos mantecado, fresa o chocolate, hasta los más sofisticados como el café capuchino, chocolate blanco con avellanas, yogur jaspeado o queso fresco. Pero sin duda, hay uno estrella que se sitúa en el primer lugar en el ranking de ventas, el turrón en su variante helada.

Un helado para cada momento, los helados de Covadonga son otros de los más conocidos en la región. Nacidos en la comarca del Besaya, mantienen el equilibrio entre tradición e innovación, con sabores de siempre y nuevos que recorren toda Cantabria en casi una decena de tiendas repartidas y las furgonetas que los acercan a las zonas más costeras para no perderse este manjar en un día de sol y playa.

Helados de Covadonga
Helados de Covadonga

Recetas propias con esencia cántabra caracterizan a los helados de Los Pasiegos, en Hoznayo, que se han hecho su hueco dentro de la amplia oferta que existe en la comunidad con sabores como el de sobao pasiego o quesada.

Donde haya sol siempre habrá un cántabro o turista que desee uno de estos helados por muy lejos que estén de ‘la tierruca’. Y es que, cada vez son más los que prueban estos manjares del verano cántabro y los buscan en cualquier rincón de España.

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