jueves 19/5/22
CONSUMIDORES

Cómo funcionan las tarjetas de combustible para empresas y quién puede contratarlas

A la hora de gestionar correctamente los gastos de transporte de nuestro negocio y acceder fácilmente a descuentos y facilidades de pago, ahorrando una cantidad de tiempo y dinero considerables, las tarjetas de combustible para empresas son una alternativa que merece la pena conocer. Te contamos a continuación todo lo que hay que saber acerca de ellas, cómo funcionan exactamente, todas sus ventajas y cuáles son las empresas que pueden empezar a contratarlas.

Además de favorecer el control de gastos, estas tarjetas de combustible también permiten realizar los pagos de una forma muchísimo más cómoda
Además de favorecer el control de gastos, estas tarjetas de combustible también permiten realizar los pagos de una forma más cómoda

Uno de los aspectos más importantes en la gestión del día a día de muchas empresas son los gastos derivados del transporte, y más concretamente, del combustible que se utiliza. Un desembolso económico muy relevante y cuyas cifras pueden llegar ser bastante elevadas, que ahora podemos gestionar de una forma mucho más cómoda y eficaz, con la ayuda de una herramienta tan útil e interesante como las tarjetas de combustible.

Una herramienta cada vez más popular entre las empresas y que puede aportar importantes ventajas, no solo en el terreno económico, sino también en la reducción de tiempo, facilidades de pago y un mayor ahorro en los gastos de combustible de la empresa, por lo que no es de extrañar que cada vez sean más las compañías interesadas en poder adquirir una de estas tarjetas que tantos beneficios pueden llegar a aportar en el día a día de un negocio con transporte de mercancías o servicios.

TARJETAS DE COMBUSTIBLE

Las tarjetas para pago de combustible son grandes aliadas en la gestión del transporte de muchas empresas, siendo cada vez más las entidades que optan de lleno por contratar este tipo de productos. Funcionan de una manera muy similar a las tarjetas de crédito tradicionales, pudiendo pagar con ellas todos los gastos derivados del uso y mantenimiento de nuestra flota de vehículos, como el caso del combustible. Además, cualquier empresa con flota o con gastos de transporte podrá acceder a ellas sin ningún tipo de problema.

Esto permite controlar muchísimo mejor todos los gastos realizados con una única tarjeta, pudiendo planificar con antelación el dinero para cada viaje y optimizando muchísimo mejor todo el proceso, un ahorro que no es solo de tiempo al facilitar los pagos, sino también de dinero. Las tarjetas de descuento de combustible permiten acceder a determinados descuentos o promociones, que pueden hacer a nuestro negocio ahorrar importantes cantidades de dinero cada mes al repostar.

Pero además de favorecer el control de gastos, estas tarjetas de combustible también permiten realizar los pagos de una forma muchísimo más cómoda y ahorrar un tiempo considerable al no tener que estar pensando dónde o cómo pagar. Además, estas tarjetas cuentan con un nivel de cifrado y de seguridad muy altos, para que el gasto de dinero esté lo más protegido posible en todos los trayectos que se deban realizar.

CÓMO ELEGIR UNA TARJETA DE COMBUSTIBLE

Para tener en todo momento la seguridad de que la tarjeta de combustible que vamos a adquirir es la más adecuada para nuestro negocio y que la misma se ajusta al 100% a lo que necesitamos, existen una serie de factores que merece la pena tener en cuenta al respecto. En primer lugar, es importante tener presente el tipo de combustible que utiliza nuestra flota, para valorar si debemos usar una tarjeta de gasoil profesional o de cualquier otro tipo, así como conocer cuál es el precio del combustible en nuestro país, y tener en cuenta sus variaciones, para poder tener la seguridad de que la tarjeta va a ser lo más ventajosa posible.

También debemos fijarnos en su cobertura y si solo la vamos a poder utilizar en viajes por el territorio nacional, o si también, podremos hacer uso de ella en el resto de carreteras de la Unión Europea. El límite de crédito, las formas de pago o el precio de uso por la tarjeta, son igualmente factores esenciales a tener en cuenta.

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