martes 21/9/21
MANUEL DE LA SIERRA FERNÁNDEZ

El colegiado más longevo del Colegio de Médicos de Cantabria cumple 100 años

El doctor Manuel de la Sierra Fernández fue médico en Sarón durante 40 años y el Colegio le ha entregado una placa conmemorativa en homenaje a su centenario y a su trayectoria profesional

Placa homenaje a Manuel Sierra
Placa homenaje a Manuel Sierra

El doctor Manuel de la Sierra Fernández ha cumplido 100 años el 12 de julio. Es el facultativo más longevo del Colegio de Médicos de Cantabria por lo que la entidad le ha entregado una placa conmemorativa en su centenario en homenaje a una trayectoria profesional que estuvo muy vinculada al Colegio en las décadas de los años 70 y 80. La salud de este sevillano de nacimiento y cántabro por ascendencia y carrera profesional es envidiable, solo se ha operado de dos hernias a lo largo de sus 100 años de vida y recuerda con enorme claridad innumerables datos de cuando ocupó una Vocalía en el COM Cantabria, de su labor como médico de cabecera en el Valle de Cayón y de sus comienzos en el Sanatorio de Tuberculosos de Sevilla, donde ejerció de residente cuando acabó Medicina. 

En la actualidad, vive con su hija Natividad en Santander, en un piso con una ubicación privilegiada que compró cuando se jubiló y vino a vivir a la capital cántabra. Desde su terraza se divisa el Puntal y la Bahía Sur de la ciudad, un paisaje claro y con mucha luz, como la vida de este médico de vocación que ha cumplido un siglo de edad.    

¿Cómo fueron sus comienzos como médico de Familia?

Nací en Sevilla porque mis padres, que eran del Valle de Cayón (mi madre de Lloreda y mi padre de Totero), fueron jándalos y montaron varios negocios de hostelería allí. También estudié el bachillerato y la carrera en la capital andaluza y cuando ya fui médico vine a Santander, recién casado, y abrí consulta en Sarón. Después, en el 56, gané la plaza oficial de médico titular del Ayuntamiento, aunque continué con la consulta.

Traje el primer aparato de Rayos X al Valle, porque no sabía trabajar sin él, al haber aprendido en el dispensario de Tuberculosis de la Jefatura Provincial de Sevilla, y luego en el Tomillar. 

Me jubilaron con 65 años, el primer Gobierno socialista de España, y luego continué algunos años más en mi consulta privada, hasta ejercer durante 40 años como médico. 

-Seguro que tiene muchas anécdotas de ese tiempo….

El Gobernador Civil de Santander me ofreció ser alcalde de Santa María de Cayón pero rechacé el ofrecimiento

Como anécdota de mi trayectoria voy a contar que el Gobernador Civil de Santander me ofreció ser alcalde de Santa María de Cayón pero rechacé el ofrecimiento. Nunca me interesó la política y le di dos argumentos: primero que no admitía el nombramiento directo, y segundo que soy republicano, y yo lo consideré un hándicap en la época franquista aunque él me dijo que eso no era importante.   

-¿Y cómo recuerda su trayectoria en el Colegio de Médicos? 

Fui vocal en los años setenta y tantos. Estuve con dos presidentes que ya han fallecido, José Antonio Sandoval y José Luis del Piñal, y tuve algunos compañeros muy interesantes, como el médico de Soto Iruz, Don Antonio Mallavia, un gran profesional que hizo una enorme labor en su pueblo. También coincidí con compañeros que merece la pena recordar, como Alfonso Collantes, Gonzalo Portilla y Adolfo Sainz Pardo.  

Como vocal del Colegio, iba a Madrid y me reunía con Alfonso de la Fuente Chaos, que representaba a todos los médicos de España, lo que hoy hace el doctor Tomás Cobo, al que aprecio muchísimo y era muy amigo de mi hijo. Cuando comencé, el Colegio estaba en Juan de Herrera, y yo intervine dentro de la Junta en la compra de su actual sede. 

Por otra parte, nos reuníamos los médicos de la zona dos veces al año en Puente Viesgo, y también en momentos en los que había emergencias, como cuando asesinaron a Carrero Blanco. 

-¿Cree que ha cambiado mucho la Medicina de Familia?

Antes la relación con los pacientes era muy íntima, tanto que primero hacíamos una entrevista verbal, y visitábamos a los enfermos en sus casas, yo he ido a muchísimos domicilios de los 9 pueblos que formaban Santa María de Cayón. Ejercí la medicina hasta el año 80, en Sarón he estado trabajando 40 años , y seguí en la consulta privada después de mi jubilación del ejercicio público por mis pacientes, que muchos ya eran amigos. 

-Lo que también ha cambiado mucho es el porcentaje de mujeres que hacen Medicina. En la actualidad hay más del 70 % de doctoras…..

Cuando yo empecé la carrera de Medicina en Sevilla éramos 400 alumnos y 4 mujeres, pero 3 lo hacían para ser dentistas

Mucho ha cambiado. Cuando yo empecé la carrera de Medicina en Sevilla éramos 400 alumnos y 4 mujeres, pero 3 lo hacían para ser dentistas. A mi me parece muy favorable este cambio, en mi época había muchos trabajos prohibidos para las mujeres, como el de diplomático, y en este sentido quiero recordar a la sevillana Mercedes Fórnica, una abogada que hizo mucho por los  médicos, y precisamente ella fue admitida con muchas dificultades en la carrera de Abogacía. Lo que no me parece favorable es ese feminismo extraño y exagerado que veo ahora en algunas ocasiones. 

-¿Cuántos hijos y nietos tiene?

Tuve dos hijos, un hijo y una hija. Mi hijo, que era un buen médico estomatólogo, José Sierra, falleció a los 60 años. Y mi hija vive conmigo, y si no fuera por ella yo ya no estaría aquí, le tengo mucho que agradecer. También tengo cuatro nietos y tres bisnietos, aunque ninguno es médico.

-Para terminar, ¿cuál es el secreto de su longevidad con tan buena salud?

Pues no lo sé, solo he sido operado dos veces por hernia, y he tenido una gripe. No hago nada especial, eso sí, no he fumado ni he bebido nunca, fui bastante deportista y he sido cuidado por mi mujer y luego por mi hija con una dieta muy adecuada. También soy un gran lector y me he mantenido activo.       

Y quiero concluir diciendo que debo al Colegio de Médicos cariño y obediencia y que, además, se da la circunstancia de que el presidente actual es hijo de mi amigo el doctor Emilio Hernández de Sande, así que estoy especialmente agradecido. 

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