miércoles. 21.02.2024

Me junté a tomar un café con Manolo Saiz y fue una especie de regresión. De repente reviví mi infancia viendo el Tour de Francia y el aura que se creaba cada verano con Lance Armstrong, el invencible, paseando por Tanos y viendo el coche del Liberty Seguros, dedicando horas y horas a la dirección de equipos en el Pro Cycling Manager.

Todo lo que yo hice en mi infancia y adolescencia, todo lo que hacía Manolo desde el coche de la ONCE. El cántabro fue uno de los directores que revolucionó el mundo del ciclismo por completo, con siete Vueltas a España a sus espaldas y casi un Tour. Casi. Pero un casi contra Lance Armstrong es más de lo que mucha gente podrá decir jamás. Ha dirigido a Zulle, Jalabert o Roberto Heras. Ha descubierto a promesas como Purito o Alberto Contador.

Una vida de ‘rockstar’ desde el coche. Una vida marcada por los Cola Caos con sus ciclistas y salpicada por la alargada sombra del dopaje, que lo vetó para siempre. O no. Quién sabe. Él nos asegura que la ilusión por volver nunca la ha perdido y que la vida le devolverá esa oportunidad. Hemos charlado con Manolo Saiz sobre ciclismo, sobre la ONCE, sobre Armstrong y hasta sobre Luis Enrique. Hablamos durante casi una hora, y no nos dio tiempo ni a comenzar. Disfruten.

-¿A qué se dedica Manolo Saiz en 2023? ¿Sigue habiendo ciclismo en tu vida o solo como aficionado?

Disfrutar como aficionado más que otra cosa, aunque mantengo relación con el mundo del ciclismo profesional y amateur. Tengo una sociedad de seguridad en tecnología y blockchain que nació aquí en Cantabria, pero no encontramos ayuda ni desarrollo para el proyecto. Nos han contratado en Miami, por ejemplo, y aquí nada. Tenemos sede en Madrid y en Estados Unidos.

-¿Te pica el gusanillo del ciclismo?

Sí, sí. Yo siempre he dicho que me gustaría volver para poder escribir yo mi propio final, nadie tiene que escribirlo, solo yo. La realidad es que estoy cómodo porque puedo dedicar tiempo a mi familia, a mis amigos y a mis negocios. Tengo una vida cotidiana cómoda, pero no es lo que me llena profesionalmente.

-El ciclismo ha vuelto este año al gran foco mediático gracias a corredores como Vingegaard, Pogacar, Van Aert, Van del Poel… ¿crees que se ha vuelto a una etapa dorada como cuando estabas en el pelotón?

Tenemos cinco o seis ciclistas que lo están convirtiendo en un espectáculo. Vingegaard, el propio Pogacar que también disputa alguna Clásica, Evenepoel, Van der Poel, Van Aert, Pidcock, Carlos Rodríguez… tenemos una serie de corredores extranjeros y también españoles, aunque ahora menos, de mucho nivel. 

Hacen las Clásicas muy competitivas y el Tour también. Tengo muchas ganas del Tour del año que viene porque tiene que haber una lucha por el reinado del ciclismo. Pogacar para mí es el mejor del mundo, pero el Jumbo es el mejor equipo. No es un equipo invencible, pero si llega con cuatro o cinco corredores entre los últimos 20 es muy difícil. Pero es un equipo batible y van a notar mucho la baja de Roglic.

-Nos faltan referentes actualmente en el ciclismo español, ¿no crees?

Bueno, yo siempre digo que estamos en lo más alto desde el año 82. Es muy difícil mantener ese nivel.

-¿Cómo ves el ciclismo a día de hoy a nivel tecnológico, métodos de entrenamiento y demás? 

Somos un reflejo de la sociedad. Los jóvenes vienen mucho más preparados. Estamos creando una sociedad donde cada vez la gente va a ser más fuerte. Yo siempre digo que la mayor ayuda al mundo del ciclismo la hizo Obras Públicas mejorando el piso de las carreteras.

También hay una cosa donde la gente no se puede engañar, no podemos comparar unos ciclismos con otros. El ciclismo de Eddy Merckx o de Ocaña se basaba en ataques desde lejos y minutos de diferencia. Mi ciclismo era mucho más táctico, había mejor condición y hoy en día el ciclismo se debate en muy pocos kilómetros.

Por ejemplo, el récord de Alpe D´Huez lo sigue teniendo Pantani y lo hizo en una etapa de más de 200 kilómetros. Hoy en día corren 140 kilómetros y cuando suben Alpe D’Huez solo tienen 110 en las piernas y no son capaces de batir ese récord de Pantani. Los buenos lo son en todas épocas, comparar ritmos y potencias es injusto o es manipular. Como dije antes, es un reflejo de la sociedad, que hoy está muy manipulada.

-A raíz de la crono de Vingegaard este Tour, donde hizo cifras de otro planeta, todo el mundo comenzó a sospechar del Jumbo, de la tecnología… ¿qué opinas de eso?

El ciclismo es totalmente creíble. La última contrarreloj del Tour siempre la ganan los que llegan más fuertes en la general, por la fatiga. Hay una cosa que se llama recuperación, aunque nos lo estamos cargando. Pogacar llegó muy fatigado y Vingegaard recuperó mejor, llegó con la moral por todo lo alto porque era el líder… no podemos dudar de esa victoria.

-Hablando de tecnología y por comenzar con tu historia personal. Siempre se dijo de ti que eras un adelantado a tu tiempo a nivel de preparación, táctica etc. ¿Por qué crees que se dice?

Mientras otros andaban en bicicleta, yo estudiaba las características de las ruedas o de los cuadros con Enrique Otero

Me alegra que lo digan (ríe). Diría que es cierto. Llegué muy joven a ser director de la ONCE y al ciclismo profesional. Tenía muchas inquietudes y llegué con más conocimientos que otra gente que se dedica a correr en bicicleta. Mientras otros andaban en bicicleta, yo estudiaba las características de las ruedas o de los cuadros con Enrique Otero, que para mí fue un gran maestro, también tuve aportaciones de ingenieros aerodinámicos y demás. Me gustaba y lo estudiaba todo.

Siempre he considerado que mi primera revolución fue el entrenamiento. Estudié INEF y empecé a entrenar corredores, prácticamente, desde segundo de carrera. Mis corredores iban al INEF a entrenar y se dieron cuenta de que los deportistas hacen de todo. Allí se encontraban con campeones olímpicos, con jugadores de baloncesto… multidisciplina. Los ciclistas abrieron los ojos y me dejaron penetrar con mis técnicas de entrenamiento. 

Si la gente habla cosas buenas de mí es gracias a mis ciclistas y a la gente que me rodeaba. Muchas veces falta autocrítica y si a mí en algún momento me faltaba, me ayudaba mi compañero Pablo Antón, o los masajistas, o los propios mecánicos. Eso te hace evolucionar porque confías en mucha gente.

-¿Qué tenía la ONCE que no tuvieran el resto de equipos?

No sé. La palabra familia está muy utilizada. Teníamos mucha entrega y mucho sacrificio. Cada uno acabó por su sitio. Mira, hoy ha sido el cumpleaños de Laurent Jalabert (el día que charlamos con él, en diciembre) y en el grupo ha habido muchas felicitaciones. Seguimos teniendo ese sentimiento de cariño que teníamos entonces, eso era la ONCE. Cariño. Teníamos un presidente extraordinario como era José María Arroyo y transmitía ese cariño a cada miembro del equipo.

-Otro aspecto que se destaca de ti como director era la lectura de las carreras.

Yo creo que salía favorecido por ser también el entrenador. Sabía perfectamente todos los datos de los ciclistas y sabía hasta dónde podían llegar. También estudiaba muy bien a los rivales. Pero, aunque leas muy bien la carrera, siempre hay momentos. Por muy bien que lo hiciésemos, no fuimos capaces de vencer a Miguel Induráin o a Lance Armstrong. Los rivales te hacen importante también.

-¿Cómo era tu relación personal con los ciclistas?

Muy buena. La vida es cambiante, yo llego casi con 30 años al ciclismo profesional. Éramos amigos. Teníamos los mismos gustos musicales, de chicas (ríe)… era uno más. Después, va pasando el tiempo y pasas a ser como un padre y ahora imagino que me verían como un abuelo. Yo nunca dejaba de tomar el Cola Cao con ellos en el autobús. Los Cola Caos y las regleros -una marca de galletas- unieron mucho y cuando pasas una hora o una hora y pico conversando van saliendo detalles. Que si hoy he visto que este corredor hace esto, o hace lo otro, u hoy no hemos estado bien. Contabas con mucha información que te daban tus propios corredores. 

Hoy en día con la tecnología eso es imposible, es muy buena para unas cosas y mala para otras. Fíjate, en un Tour de Francia la ONCE llegó a pagar una factura de teléfono de más de un millón y medio de pesetas. Yo exigía comer y cenar todos a la misma hora, no levantarse nadie de la mesa hasta que todos acaben… no sé hoy en día como será. En la propia convivencia se arreglan muchos problemas. En la psicología de grupo está la convivencia.

Foto perteneciente a la colección de Manolo Saiz
Foto perteneciente a la colección de Manolo Saiz

-Cuatro Vueltas a España ganaste con la ONCE -y otras tres con Liberty- con Mauri, Zulle y Jalabert, pero se os escapó el Tour.

Bueno, pero lo peleamos. Es injusto para un equipo como la ONCE no tener un Tour de Francia pero la vida es así. Carreras en España yo creo que las ganamos todas, hemos sido campeones de España, del Mundo, hemos ganado Clásicas. Nos faltó la París-Roubaix o el Tour, pero el calendario era diferente. También es verdad que mi final vino cuando estuve preparando un grupo de jóvenes para las Clásicas.

También es verdad que los españoles somos un poco llorones y lo digo por la temperatura, sobre todo. Estamos acostumbrados al buen tiempo, nos concentrábamos en invierno en lugares con buen tiempo… y luego viajabas a Bélgica para las Clásicas y el corredor notaba la lluvia y el frío. Se levantaban, veían ese tiempo y decían “madre mía”…

-Ese año 2003 fatídico, el último año de la ONCE, con la caída de Beloki en el Tour, con La Vuelta que se os escapó con Isidro Nozal. ¿Tal vez el año que más cerca estuvisteis de Armstrong?

Tanto Heras, que ganó aquella Vuelta, como nosotros, sabemos que aquella Vuelta era nuestra

Una despedida un poco amarga, pero una despedida buena. En La Vuelta fuimos líderes desde el primer día hasta el penúltimo, pero eso significa que fuimos los protagonistas de la carrera. Tanto Heras, que ganó aquella Vuelta, como nosotros, sabemos que aquella Vuelta era nuestra.

Con el Tour de Francia tengo más dudas. Es verdad que estábamos provocando mucho. El día de la caída de Beloki llevábamos dos corredores de la ONCE por delante y por eso Beloki intentó soltar a Armstrong en la subida y como no pudo, lo intentó bajando y se cayó. No sabíamos si podíamos, pero está claro que lo estábamos peleando más que nunca. En este Tour no fuimos conservadores, poníamos cosas en riesgo, y a ellos se les notaba más nerviosos.

En la primera etapa de montaña de ese Tour mandé atacar a los corredores y no me hicieron caso. Les castigué con un desprecio enorme para ellos que fue no hacer el Cola Cao por la noche. “Como vosotros sabéis todo, haced vosotros la carrera”. Y eso les dolió. Pero esa noticia también llegó al US Postal y se dieron cuenta de que no nos íbamos a conformar con ser segundos.

-¿Crees que las victorias de Lance Armstrong se pueden considerar limpias?

El poderío físico de Armstrong y de su equipo era tremendo. El US Postal estaba muy bien dirigido por Bruyneel. El gran crecimiento del Tour de Francia se da con Lance Armstrong. Yo siempre cuento que yo cuando llegué al Tour, tuve que pagar para correr. Y gracias a las negociaciones, conseguimos que a los equipos nos pagasen por correr.

Yo traje a Nike al mundo del ciclismo, pero Nike acabó con el US Postal de Lance Armstrong. Yo tenía muy buena relación con Nike España y logramos que Nike entrase en el mundo del ciclismo, pero entró en la mayor carrera con él. La lucha de Armstrong contra el cáncer marcó mucho, no os podéis ni imaginar lo que era el movimiento del ‘Livestrong’ en el Tour, con las pulseras amarillas. El ambiente era enorme, mayor que ahora. No se le puede negar eso a Lance Armstrong. 

Yo a Armstrong lo recuerdo ganando, lo que pase después en los despachos o lo que pase después en una autocaravana orinando es otra cosa. Es una parte condenable, por supuesto, y lo quiero remarcar, pero con lo que se queda la gente es con lo que vio en la televisión y lo que recuerda la gente es el poderío de Lance Armstrong.

-Alex Zulle. Fuiste como un padre para él, ¿verdad? Con Jalabert la cosa fue bien distinta… se dice que tuvisteis vuestros más y vuestros menos.

No, no, para nada. No pudo acabar la vida deportiva conmigo (Jalabert) porque tuvimos un Tour un poco desagradable, entró de por medio un manager y ya sabes que los managers siempre suelen estropear las cosas… pero si vieras el mensaje que le he mandado por su cumpleaños está lleno de agradecimiento y de cariño. 

Los dos fueron los mejores. El número uno y el número dos del mundo durante varios años y estando Miguel Induráin. Eso habla muy bien de lo que hacían ellos. Fueron corredores muy queridos en España y en la ONCE. Solo puedo hablar cosas muy muy buenas de ellos.

-Tú has tenido a muchos de los mejores y has visto a los mejores: ¿Quién es el corredor con más talento que has visto?

No lo sé. Yo siempre digo que la cabeza y la visión de competición que tenía Jalabert si se la hubiésemos puesto a Zulle. A Zulle le pedías ir a 70 pedaladas al minuto y era el mejor, pero si le pedías ir a 110 también. Movía una multiplicación a niveles muy grandes, como Induráin, como Armstrong.

Ha habido muchos ciclistas talentosos, pero yo siempre he sido muy agradecido a todos esos otros jugadores que les ayudan a ganar. Los triunfos se personalizan en un nombre, pero yo soy más de los equipos.

-La etapa de Liberty Seguros fue un poco más amarga.

Yo recuerdo con un cariño enorme al presidente americano. Le tengo un respeto y le quiero una barbaridad. Es cierto que en el Liberty Seguros yo empecé a dedicar más tiempo al ciclismo internacional y menos a mi equipo. Hay muchas veces que lo recuerdo con la pesadumbre sobre si yo hice lo correcto, o no. Conseguí muchas cosas para todo el ciclismo mundial, pero me pasaron factura porque mis corredores no estuvieron tan bien atendidos como en la ONCE. Tengo una sensación de amargura. Tengo una sensación de reproche a mí mismo.

También estoy muy agradecido a Wurth, que además de ser el segundo sponsor nos patrocinaba el equipo de formación donde salieron corredores como Luis León Sánchez, Alberto Contador o José Joaquín Rojas. No necesitábamos salir fuera a buscar corredores porque los teníamos en nuestra propia cantera.

-Si hubieras estado más cerca, ¿crees que se hubiera podido evitar cómo acabó todo con el positivo de Heras y la disolución del equipo?

Bueno, no fue positivo al final. Las situaciones son muy complicadas, pero posiblemente si hubiera estando mucho más pendiente como en la ONCE, habría habido cosas que no se hubiesen dado. No tenía esa tendencia sobre los ciclistas de cortar situaciones problemáticas. Está dentro de esa bolsa de reproches que te comento.

-Y después llegó la época complicada con la Operación Puerto. ¿Cómo lo recuerdas?

Fue muy duro a nivel personal, pero sobre todo a nivel familiar. Perdimos demasiadas cosas a nivel familiar y yo perdí mucho a nivel personal. Siempre lo he entendido como un castigo con la aportación del que yo he nombrado como ‘El Innombrable’ hacia otros organizadores para que me cortasen la cabeza. A nadie le gusta ser vilipendiado como me hicieron a mí, sobre todo cuando tú sabes que ellos tienen muchos más culpables en su propio grupo.

Apartarme a mí del mundo del ciclismo le vino muy bien a mucha gente. A mí me han puesto un veto insalvable, mientras que a los verdaderos culpables les siguen acogiendo.

-¿Crees que fuiste una ‘cabeza de turco’?

Sí, sí. Por supuesto. Yo creo que eso lo sabe todo el mundo.

Foto perteneciente a la colección de Manolo Saiz
Foto perteneciente a la colección de Manolo Saiz

-¿Has tenido oportunidades para regresar al pelotón?

Sí, tuve alguna posibilidad que después se encargaron de vetar cuando supieron que todo estaba hecho. Pero yo no pierdo la fe, sé que algún día me llegará un sponsor o alguien se acordará de mí. Es lo que tu dijiste antes, toda la gente que ha estado a mi alrededor habla muy bien de mí. No solo en mi grupo, también otros directores, o en la UCI, o en la Asociación de Equipos. 

Porque haya unos pocos que no me conocen que hablen mal, ¿por qué se les hace caso a ellos? Eso es lo que yo me pregunto muchas veces. Tengo esa esperanza porque la vida es justa y algo bueno me tiene que deparar mi vida después de lo que me pasó.

-Hay un nombre que siempre se ha relacionado contigo: Eufemiano Fuentes.

Fue médico mío en el 90 y en el 91. Los hechos de los que se habla tuvieron lugar en el 2006. Todos los que pasan por mis manos, pasan a ser mis amigos y si les puedo ayudar, les ayudo. Eufemiano tuvo una hija ciega y la gente lo quiere olvidar. Me pidió que le ayudase para que entrase en la ONCE, y entró en la ONCE. En aquel entonces los niños tenían que renovar para estar en la ONCE, y le tocaba renovarlo.

Yo había quedado con Eufemiano para hablar de su hija. Sobre el maletín* no tengo que hablar mucho, pero no es cierto. Yo había salido de mi casa para hacer una sociedad, que se iba a llamar ‘Mende 95-05’. Mi mujer también viajaba y habíamos quedado con Pablo Antón y con su mujer para hacer la sociedad, por lo que tenía que depositar un dinero, pagar al notario, y me iba para dos meses fuera de casa. 

La gente no lo sabe porque no lo tenía que saber, pero nosotros estuvimos dos días en el Tour de Francia con un corredor en el hospital y con un camión parado. Tuvimos que pagar en cash las dos cosas. Durante todo ese tiempo iba a mover unas 60 personas que iban a comprar avituallamientos, echar gasolina… todo lo pagábamos en cash. Si en vez de cogerme en ese momento me cogen al día siguiente, la mitad de ese dinero ya estaba repartido entre los auxiliares del equipo y la sociedad que íbamos a formar, que se llamaba ‘Mende 95-05’ porque Jalabert ganó en 1995 y en 2005 ganó Serrano en las únicas dos veces que se había subido a Mende (puerto de montaña) y ganaron corredores míos. 

Casualmente cuando se ha vuelto a subir han ganado corredores como Purito o Contador, que también pasaron por la ONCE. Mende para mí y para mi socio tiene un significado muy especial y por eso se iba a llamar así la sociedad. Posiblemente eres al primero al que se lo explico todo tan claro (ríe).

*(El día que se detuvo a Manolo Saiz en 2006 portaba un maletín con 60.000 euros en efectivo tras una reunión con Eufemiano Fuentes y los doctores del equipo según la prensa de la época).

-Después, alejado del mundo del ciclismo, llegaste a tener un paso por el Racing de Santander, aunque muy breve.

A mí ya me vino a buscar el Racing en su momento para hacerme presidente cuando todavía estaba en el ciclismo. Y la segunda vez que vinieron fue en el 2007, en el año de la UEFA, y dije que no, que no iba a ser presidente. Me vino a buscar mi profesor de Historia y de Política de los Sagrados Corazones junto con Pernía y demás, pero dije que no, que no tenía ningún interés. La siguiente vez dije bueno, si no es para ser presidente, vale, me apetece más la dirección deportiva. Y acepté y comenzamos a trabajar. 

Yo quise formar una estructura de educación dentro del Racing. No me valía traer a un entrenador cualquiera, me valía un entrenador que fuese capaz de enseñar a todo el fútbol base. Para qué quiero un entrenador en el primer equipo que no se involucre en todo lo demás. Entonces establecí una pirámide en la cual el entrenador del primer equipo tendría que estar un día a la semana con los técnicos y los equipos de la base. De hecho, se hizo una oficina para que todo trabajasen juntos.

Pero claro, yo me negaba a pagar porcentajes a los managers. Al manager no lo he contratado yo, lo ha contratado el jugador, yo con el jugador solo discuto su sueldo, lo que le tenga que dar al manager es cosa suya. Entonces cuando pasó eso, hubo gente del Racing que vio que no caía nada de ahí y echaron a Juan Carlos Unzué. Yo no recuerdo jamás en el mundo del fútbol una huelga de dos días de los propios jugadores para que no echasen al entrenador.

Como no le pude salvar, dije que él era parte de mi equipo y que yo lo dejaba. 

-Tú fuiste el primero que apostó por Unzué antes de que tuviera éxito en el Celta, en el Barça y en el Girona.

Al traer a Unzué la gente rápidamente lo relaciona con el mundo del ciclismo por su hermano (Eusebio Unzué es director del Movistar Team), pero no es así. Yo quise fichar a Luis Enrique, que en ese momento había salido de la Roma. Estuve hablando con él porque nos une el ciclismo y demás, y me dijo: “Mira Manolo, yo no, pero si quieres un gran entrenador, tienes a Unzué”. Yo dije bueno, van a sacar cantares, pero confío en ti. Me lo presentó como un educador y para la visión que yo tenía del Racing era perfecto. 

Si aquel proyecto hubiera seguido hacia adelante, el Racing estaría hoy en día cómodamente el Primera División

Yo solamente le impuse una cosa a Unzué, que el segundo entrenador fuera de casa, de Cantabria. Yo creo que, si aquel proyecto hubiera seguido hacia adelante, el Racing estaría hoy en día cómodamente el Primera División. Porque Unzué nos lo dejó claro. Nos dijo que probablemente este año no subamos, pero el segundo sí. 

-Y para finalizar, una breve vuelta al ciclismo con el Aldro Team. Pero demasiado breve.

Empezó en Tanos. Me los presentó un amigo que era socio del ‘txoco’ y decidimos hacer un equipo amateur. Yo les hablé en un principio de un equipo más internacional, no tanto para buscar resultados sino para buscar el futuro. Creo que lo llevábamos bien. Ahora con el tiempo, entiendo que hubiésemos tenido razón.

Eso sirvió, junto con el Racing, para que Aldro tuviese una gran venta a Plenitude. Que lo importante no es Plenitude, es la firma italiana. Yo estoy seguro que si Aldro hubiera continuado, esa gran firma italiana hoy en día estaría patrocinando otro gran equipo italo-español con nosotros. Eso podía haber seguido con una inversión potente del grupo italiano, pero bueno se metió el fútbol de por medio y a la vista está lo que han hecho en el Racing, que han hecho un gran trabajo. Vieron la oportunidad del Racing y yo lo entendí.

"Apartarme del ciclismo le vino muy bien a mucha gente, mientras que a los verdaderos...
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