viernes 16/4/21
LIBRO DIGITAL

Capítulo 11. Volver a ponerse en pie

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Aún no habían aparecido los primeros rayos del sol cuando, poco a poco, empezaba el desfile hacia las duchas y los baños, susurrando hablábamos:

-    ¿Qué tal la noche?

-    Las ha habido mucho mejores, ...

-    A mí me duelen todos los huesos, incluso creo que he descubierto alguno que no conocía.

-    ¿Habéis podido dormir algo?

-    Poco, pero al final me ha vencido el sueño, ahora bien, he estado a punto de meterle a alguno un calcetín en boca.

-    Yo apenas he conciliado el sueño, estoy medio zombi…

El ruido de las duchas empezaba a  llegar al pabellón, los bostezos y estiramientos se iban sucediendo. El rumor iba aumentando, para pasar a ser un bullicio, en los corros y entre los que estaban más próximos, comentando la noche, las sensaciones, incluso los sueños.

Sobre las 8 de las mañana, se pone la música para ayudar a despertar al personal, que los hay con una capacidad de dormir que asombra, estos parecen preparados para las más duras pruebas.

Allá por las duchas, los más jóvenes están con ganas de bromas, y a algunos nos la juegan con el agua caliente, al sentir esa agua fría, crees que te va a dar un infarto, si pillas al gracioso, le haces realizar la marcha, pero de rodillas… 

Por suerte, la sangre no llega a río, y solo han sido unos breves momentos, pero los gritos han acabado con todo la calma que había en las instalaciones, ya no hacían falta alguna los despertadores.

Los más distraídos preguntaban qué pasaba, y a otros se les oían ciertos comentarios, salidos de tono, acordándose hasta de la familia política de los “graciosos”. Pasado el susto, todo vuelve a la normalidad, una vez aseados, algunos hasta bien afeitados, y a seguir preparándose. Se recogen todos los bártulos, colchonetas, esterillas, tumbonas, sacos de dormir… y se va llevando el material a los coches de apoyo. 

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Al salir del pabellón se nota el fresco de la mañana, pero el día promete ser soleado, lo que es un alivio, ya que no es la primera vez que alguna tormenta nos ha complicado, y bien, la marcha. El olor a café inunda todo el pabellón, abundan las galletas, y algunos incluso se atreven con sus buenos bocadillos, mientras tanto a otros, el delicado el aparato digestivo y la mala noche nos pasan factura, el estómago parece un volcán y esos ardores “guerreros” nos queman las paredes y suben hasta la faringe. Alguno hasta se ha tenido que marchar por piernas al baño, esas arcadas secas, esas bilis que te dejan tocado.

Es una metáfora de nuestra situación, como si expulsaras por la boca, tanto daño acumulado, tanto sufrimiento sin sentido y tantas veces repetido. Te entra ese miedo a no poder acometer el esfuerzo del segundo día, las piernas flaquean y la mente se nubla…

Allí están otros con el colón irritado, o los que con sus muchos años ya casi lo hacen todo a cámara lenta, son esos esfuerzos que no se ven, que no se cuentan, que se sufren en soledad, algunos incluso rezando para que pasen lo antes posible. Afortunadamente se cumple aquello de que “no hay mal que cien años dure, ni…” y poco a poco vuelves a la normalidad.

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Hay quién puede pensar, que para personas que superan ampliamente los 70 años, dormir casi en el suelo es una aventura, pero tiene mucho más de fuerza de voluntad, de esfuerzo continuado, de luchar por lo que se cree.

Los más madrugadores ya se han ido a dar una vuelta al pueblo y desayunar allí, vienen con la prensa, enseñándonos los artículos que hablan de nosotros, vemos las fotografías, y los que tienen más tiempo nos van leyendo los mismos, que hablan de esfuerzo de nuestras familias, de la falta de soluciones definitivas, y de las muchas promesas que han realizado los responsables políticos.

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Antes de salir, y una vez ya todos preparados, sobre las nueve menos cuarto se hace una pequeña reunión para explicar lo que tenemos previsto para este segundo día de Marcha. 

Toman la palabra miembros de la organización, que cuentan que a las nueve en punto realizaremos la salida de polideportivo,  iremos por la carretera hacia Somo, para desviarnos al embarcadero de Los Reginas, (el barco que nos cruzará la bahía hasta Puertochico, en Santander), y que, como no cabemos  todos en un barco, se hará en dos tandas, y esperaremos en el embarcadero de la capital para, sobre las 11 de la mañana, realizar una manifestación, desde Puertochico por el Paseo Pereda, la calle Cádiz, y subir por la cuesta de Sutileza a la calle Alta.

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Allí haremos la primera parada ante el Parlamento de Cantabria, una vez terminada la misma, seguiremos camino hasta el Tribunal Superior de Justicia, en el antiguo convento de las Salesas, y después bajar por la calle Vargas hasta la plaza del ayuntamiento de Santander, desde donde, otra vez por el Paseo Pereda iremos hasta Peña Herbosa, la sede del Gobierno de Cantabria.

Se dan las recomendaciones oportunas: tened cuidado con las pertenencias, que nadie se deje nada,  máxima precaución en los tramos donde la marcha coincide con los vehículos, ya que las aceras son muy estrechas, por favor, estemos atentos a las indicaciones de los miembros de la organización,  si alguien necesita cualquier cosa que se ponga en contacto con ellos, se dan unos teléfonos de contacto, y se pide especial cuidado con los más pequeños y mayores, en los lugares que pueden ser peligrosos…

Una vez recogido todo, realizamos la limpieza del pabellón, y nos despedimos de nuestros amables anfitriones, que nos miran con cara de pena, como diciendo “¡pobre gente, cómo les están engañando año tras años!”.

Nos dan un abrazo y nos desean suerte, y “que el próximo año no haga falta que tengáis que dormir aquí, que si venís sea por placer, pero, lamentablemente, llevamos tantos años deseando esto, que empezamos también a dudarlo nosotros. Pero vayan con vosotros nuestros mejores deseos”.

Por el megáfono se anuncia la salida inminente, y nos colocamos para la fotografía del inicio de la Marcha de este segundo día. El camino es menos exigente, pero algunos ya estamos muy tocados, y cualquier sobreesfuerzo puede parecer que  subimos una gran montaña.

Ángel pone la música “El Último Mohicano” suena, y todos sabemos que eso es la llamada para el comienzo de la segunda jornada, con el grito de: “buena marcha, mejor camino y a por ellos que son pocos y…” partimos hacia la carretera general, en formación de un máximo de tres en paralelo. 

Se van comentando las incidencias de la noche, las partidas de mus o la de parchís, el agradecimiento que les tenemos, por lo bien que nos tratan siempre, a los encargados del Polideportivo de Latas y, ¡cómo no!, lo leído en la prensa. Algunos preguntan si este año nos recibirá, Miguel Ángel Revilla, y es que entre nosotros quedan, afortunadamente, personas que no pierden la esperanza, aunque puedan parecer demasiado ilusos.

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En poco tiempo alcanzamos la carretera general, que, a esas horas, tiene mucho tráfico, y bastantes conductores hacen sonar su claxon en señal de apoyo, lo que se agradece ondeando las banderas AMArillas que llevamos con el símbolo de los inocentes.

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El ritmo impuesto es demasiado rápido para algunos, lo cual se hace saber a la organización, e inmediatamente se pide ir más despacio, para no crear grupos separados y por ser una zona especialmente peligrosa. 

Entre los que componemos la Marcha nunca faltan, y además destacan, Txela y sus tres hijos, hay personas que tienen una fuerza contagiosa que nos transmiten que no cesemos, que es necesario seguir trabajando por los que es nuestro, por los que es justo, sin duda, Txela es de esas personas que se ponen el mundo por montera, y que ante los más grandes problemas nunca se achica, todo lo contrario, los mira de frente y los afronta con decisión. Es una suerte para todos tener cerca persona como ella, que nos transmiten esa energía positiva y contagiosa.

Hoy, después de tantos años, su vivienda está a punto de ser derribada. A ella y otras ocho familias las instituciones les prometieron e incluso enseñaron planos donde se les indicaba dónde les iban a dar unas viviendas de sustitución de las mismas características y muy cerca de las actuales, lamentablemente la realidad es que, incluso teniendo esto firmado en sus convenios, todo parece indicar que se derribarán sus hogares, y las promesas del ayuntamiento y del Gobierno de Cantabria serán otro engaño más, otra mentira más, otra injusticia más que sumar a tantas que estamos sufriendo.

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El amigo Iñaki y su familia, vecinos de Txela,  también son fijos en las actividades de AMA, de los que no fallan en las marchas, se encuentran en la misma situación. Cuando ves estás injusticias, cuando las instituciones no  cumplen ni respetan lo firmado, y cuando lo único que te queda es volver otra vez a largos procesos en los tribunales, te sientes totalmente impotente. Esto, después de más de 20 años de promesas, es totalmente desesperante.

Seguimos el camino y pronto llegamos al embarcadero de Los Reginas, el sol brillaba reflejado sobre la mar. Allí nos tocó esperar el barco, sentados a la orilla mirando hacía la hermosa bahía, todos con nuestras camisetas AMArillas; los turistas que por allí pasaban nos preguntaban a qué grupo pertenecíamos, o qué era lo pedíamos, en las últimas marcha ya nos conocían mucho más. 

Sin duda, una de las principales ayudas que hemos tenido los afectados por las sentencias de derribo han sido los medios de comunicación, para ejemplo, este mismo libro que estamos escribiendo y que se publica, capítulo a capítulo, todos los miércoles, casi en directo en El Diario Cantabria. El apoyo de esta redacción, con Luis Barquín a la cabeza, es de agradecer y nos permite dejar constancia de nuestra historia.

Dedicaremos más espacio a los medios de comunicación, sin ellos hoy nuestras casas estarían derribadas y nuestros derechos pisoteados. Gracias a la prensa, entre ellos a El Diario Montañés, a Alerta y a El Mundo de Cantabria, que tantos artículos han publicado sobre nosotros, gracias también a El Correo y  a Deia, en el País Vasco, e incluso a los medios a nivel nacional…, siempre agradecidos a las televisiones, con especial mención al centro regional de TVE de Cantabria,  y a tantas y tantas emisoras de radio, SER, COPE, Radio Nacional, Onda Cero, Teiba, Radio Santoña, Radio Meruelo, Radio Mix fm, Cantabria en Sintonía,...  

Tantos periodistas que incluso han cruzado esa barrera de la simple información, y hoy conocen perfectamente nuestra situación y el gran problema social que las administraciones públicas han creado. Hemos ocupado primeras páginas, abierto informativos, hemos visto tantas declaraciones de responsables políticos que anunciaban soluciones, que incluso nos pedían perdón, pero la realidad es que aquí seguimos, esperando que se haga realidad sus promesas, e incluso las resoluciones que han aprobado las diferentes instituciones. 

El tiempo va pasando y allá al fondo ya se ve llegar el barco de Los Reginas, y los que van en la primera tanda ya se preparan para montar en el mismo,  mientras los demás seguimos con nuestras conversaciones…

Lo que es cierto, es que han sido muchas las veces en las que hemos estado con el agua al cuello, con autos de derribo inminentes, y seguimos con ellos, pero también lo es, que con mucho trabajo y esfuerzo seguimos aquí, sabiendo que nos podemos caer, pero que nos volveremos a levantar, a trabajar por los que es nuestro y por los que es la dignidad de unas familias, no se puede permitir que cuando los culpables sean las administraciones públicas, cuando ellas son las condenadas, sean ciudadanos inocentes los que soportemos, paguemos las consecuencias,  suframos las condenas que les corresponde a ellos, y encima, nos roben nuestro patrimonio…

Comentaba con mi amigo Ángel “a veces, te viene el bajón, sientes que no se avanza, que parece que todo sigue igual, pero no es cierto”, ha pasado mucho tiempo, las viviendas siguen en pie, hay unos convenios para la mayoría, aunque no olvidamos que hay familias que aún no los tienen, solo por el hecho de que los declarados culpables por la justicia son los ayuntamientos, y no el Gobierno de Cantabria, cómo si hubiera víctimas de primera  y de segunda, según quién sea el responsable condenado, seguiremos trabajando para se haga justicia para todos los afectados.

Ángel es un optimista convencido, de los que siempre ven la botella medio llena, de los que tanto se necesitan en cualquier organización o en tu vida; él me decía, “nosotros estamos haciendo todo lo posible, para que se haga justicia y dos huevos duros… y lo conseguiremos”.

¡Vamos que nos toca, que el barco ya está aquí!...

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