miércoles 23/6/21

Asignaturas pendiente en el teletrabajo y la enseñanza online

Reflexiones desde casa. Día 40.

Entre artículos y algún vídeo que otro de un minuto grabado, llevo ya cuarenta días de comunicación hacia el exterior de lo que es mi cuarentena en casa por el coronavirus. Lástima no ser chaval, cosa que siempre se añora porque hacerse mayor es una putada. Mecachis no tener ya hijos hasta los 14 años, edad que me permitiría darme un garbeo diario por los aledaños de mi piso. A estas alturas ya soy un convencido de que cansa más estar en casa, sin salir, que correr una media maratón. Como en esta especialidad del atletismo, cambio de marcha. Hoy les quiero hablar de que el Covid-19 ha puesto de manifiesto también que el teletrabajo y la enseñanza online en España son aún asignaturas pendientes, terrenos en los que nos queda abundante gestión y puesta al día. En estos días se compara todo lo que sucede en Alemania y en España, sobre todo en número de test y mascarillas. Pero también sale mucho a relucir el teletrabajo, lo que da de sí allí y aquí. La cosa no va de auto flagelo, ni mucho menos resaltar algo tan español como aplaudir antes lo ajeno que lo propio. Aunque el teletrabajo consecuencia del Covid necesita de medios. Los medios, su falta en concreto, ha hecho saltar las alarmas en España. En el resumen de los hechos está que no contamos con los recursos necesarios para compensar en lo posible el parón económico o educativo, a consecuencia de la pandemia. Está claro para mí que los profesores no son en absoluto responsables de que las lecciones no lleguen como es debido a los alumnos que están en sus hogares. Años atrás hemos puesto toda la atención en disponer de bonitas páginas webs y plataformas online (las hay muy buenas y útiles), pero nos ha faltado sumar con un pequeño gran detalle: los ordenadores. Se venía hablando mucho de la brecha digital, que consiste en una sociedad desigual, de cara a contar con recursos económicos que permiten acceder a todo tipo de dispositivos tecnológicos. Quién nos iba a decir, con tanto que lo hemos criticado, que los jóvenes no eran tan caprichosos a la hora de pedir a los padres comprarles móviles caros que hacen de todo. Sin pretenderlo, han sido premonitorios de lo que se nos venía encima con el coronavirus. Y así, estamos en la hora de la verdad. La reconstrucción de la economía y la sociedad en España demanda primeramente trabajo, seguridad en el mismo, y mantenimiento de unos sueldos con los que vivir dignamente. Se ha visto que sin los hospitales y nuestros sanitarios no somos nada. Habrá que reacondicionarles como si hubiéramos salido de una guerra en la que hemos perdido instalaciones y servicios básicos. Y estará también hacer realidad del deseo de una sociedad digital, pero, ¡ojo!,  igualitaria. Porque no podemos hablar de teletrabajo o educación online, cuando ni siquiera hay ordenadores en las casas.


 

Comentarios