sábado 25/9/21
EDUCACIÓN

Eliminadas las becas BIP para profesores

El PSOE cumple su compromiso electoral de derogar la orden que establecía las bases de las becas y revoca la convocatoria de las 300 plazas que Miguel Ángel Serna publicó cuando era consejero en funciones.

Las becas BIP han tenido la oposición de partidos, sindicatos y profesores
Las becas BIP han tenido la oposición de partidos, sindicatos y profesores

El programa de becas propuesto por el PP no tendrá presencia en el próximo curso. El Boletín Oficial de Cantabria (BOC) publica hoy la orden ECD/95/2015, de 4 de agosto, por la que se deroga la orden que establecía las bases reguladoras del Programa de Iniciación a la Profesión Docente No Universitaria, y se anula la orden que convocaba 300 Becas de Iniciación a la Profesión Docente (BIP) previstas para el curso 2015/2016. De este modo, el consejero de Educación, Cultura y Deporte, el socialista Ramón Ruiz, cumple uno de los compromisos electorales que adquirió durante la toma de posesión de su cargo.

La Consejería de Educación, Cultura y Deporte, como señala el BOC, afirma que tal decisión es consecuencia de la reordenación de “la política de realización de prácticas docentes en los centros educativos”, que se articularán sobre la base de “convenios de colaboración con universidades” que impartan la titulación, una medida que considera “necesaria”.

Asimismo, se afirma que la medida de derogar la orden sobre las becas BIP permitirá “liberar el crédito presupuestario vinculado a la misma”, lo que permitirá destinarlo a “otras necesidades educativas prioritarias”. La orden entrará en vigor este miércoles 12 de agosto.

Una orden polémica

La orden que se deroga con la publicación del BOC ha estado acompañada de polémica desde que fue publicada a finales de diciembre de 2014. La Consejería de Educación, entonces dirigida por Miguel Ángel Serna, convocaba algo más de 180 plazas en una primera fase piloto que se desarrolló desde febrero hasta mayo de 2015.

Las 300 plazas (180 para Infantil y 120 para Secundaria) a las que hace referencia la orden de la Consejería dirigida por Ruiz se convocaron en junio de 2015 con la intención de desarrollar el proyecto durante el próximo curso, de septiembre de este año a junio de 2016. Como recoge el BOC, dado que la convocatoria se encuentra pendiente de resolución, “no se ha creado derecho alguno a favor de los solicitantes” de estas plazas.

Uno de los aspectos más denunciados por diferentes actores sociales y políticos fueron los requisitos para acceder a estas becas, que pedían un “expediente académico excelente” y el nivel B2 de inglés. Los datos de participación del programa evidenciaron que el proyecto no tuvo una acogida muy positiva entre los profesionales del sector. Como denunció la diputada regionalista María Teresa Noceda el pasado mes de febrero, de una plantilla de 3.200 profesionales de la educación solo se habían ofrecido como tutores en estas becas BIP 220.

Asimismo, de las 500 becas que se convocaron en total quedaron desiertas cerca del 64%, lo que a su juicio convierte esta iniciativa en un “fracaso total”. En similares términos se manifestó el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Cantabria (STEC), que pidió que se depuraran responsabilidades por el “estrepitoso fracaso” de las becas BIP.

La remuneración de las mismas también generó un conflicto entre la Administración y el profesorado. La orden recogía que los becarios deberían recibir 560 euros al mes, pero a finales de abril de este mismo año solo habían recibido 50 euros por los tres días de febrero que se computaron en las becas, algo que la Consejería se apresuró a remediar ante el malestar generado entre los becarios.

Errores de planificación

El hecho de que, de las 500 plazas que se ofrecían se ocuparan las 180 de la primera fase (114 en colegios de Infantil y Primaria, y 66 en centros de Secundaria), “pone en evidencia los errores de planificación que se han cometido”, señaló STEC.

Si se atiende al carácter público o privado de los centros que acogieron a los becarios, un 46% fueron centros públicos y un 54% fueron privados. Todos estos datos reflejan que dos de cada tres plazas ofertadas se quedaron sin cubrir.

Algo similar demuestra la participación del profesorado en calidad de tutores, una tarea que el ex consejero Serna incentivó en la propia orden. Los 220 profesionales que se presentaron a ejercer este cargo representan el 93,3% del total, lo que evidencia la falta de interés de los profesionales.
 

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