miércoles 8/12/21

La Dirección General de Patrimonio Cultural y Memoria Histórica ha incoado procedimiento para otorgar al Bien de Interés Cultural (BIC) Ciudad Romana de Julióbriga, en Retortillo (Campoo de Enmedio), una nueva clasificación de categoría de zona arqueológica y delimitar su entorno de protección. Esta medida se apoya en la consideración de los bienes inmuebles que integran Julióbriga como un yacimiento excepcional en la historia de la Cantabria romana en lo que se refiere a su cronología, tipología, situación o relación con otros valores de carácter cultural.

En el momento de su declaración, en 1985, la Ciudad Romana de Julióbriga fue protegida mediante la categoría de Monumento Histórico-Artístico. En el decreto no se definían de forma precisa las partes afectadas por la misma, ni se precisaban sus límites ni se delimitaba un entorno de protección. La Dirección General considera que procede adecuar la declaración a la Ley de Patrimonio Cultural de Cantabria y, por tanto, describir y delimitar el Bien "de forma clara y exhaustiva", de modo que facilite su correcta identificación; y delimitar, con precisión, el entorno de protección del BIC y los criterios informadores de las intervenciones que se lleven a cabo.

Según la Ley de Patrimonio Cultural de Cantabria, cabe otorgar a la Ciudad Romana de Julióbriga la figura de protección de Zona Arqueológica por tratarse de un lugar en donde se hallan bienes inmuebles, en el que los yacimientos que conforman la zona presentan una unidad en función de su cronología, tipología, situación o relación con otros valores de carácter cultural.

La Comisión Técnica de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, por unanimidad, informó favorablemente la nueva configuración de Julióbriga, describiendo con precisión el BIC, otorgándole una nueva clasificación mediante la categoría de Zona Arqueológica y delimitando su entorno de protección. En este sentido, como BIC, esta Zona Arqueológica cuenta con varios sectores y se definen cuatro zonas que contemplan unas áreas ya excavadas con metodología arqueológica y otras ampliables a futuras excavaciones y con posibilidad de hallazgos.

La delimitación del entorno de protección de esta Zona Arqueológica abarca terrenos en los que pueden darse descubrimientos de materiales arqueológicos dispersos. Por este motivo, las remociones de tierra que se lleven a cabo en este entorno de protección de la Zona Arqueológica, con excepción de las labores agrícolas de arado y siembra, deberán contar con una autorización expresa.

Por tanto, Patrimonio Cultural resuelve incoar procedimiento para dar nueva configuración al Bien, describiendo, de forma clara y exhaustiva, el bien objeto de declaración, otorgándole una nueva clasificación mediante la categoría de Zona Arqueológica y delimitando su entorno de protección; otorgarle la figura de protección de Zona Arqueológica; y seguir con la tramitación del expediente.

En este sentido, contra la resolución publicada hoy en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC) se puede interponer recurso de alzada ante el consejero de Cultura en el plazo de un mes. Además, el BOC publica hoy también la notificación de esta resolución.

JULIÓBRIGA

La ciudad de Julióbriga o Iuliobriga, como la nombra el escritor latino Plinio El Viejo, constituye el enclave arqueológico de época romana más importante de Cantabria. No obstante, las investigaciones han dado a conocer una continuidad cultural del sitio aún más compleja, que abarca desde los momentos finales de la Edad del Hierro hasta la plena Edad Media, constituyendo un verdadero palimpsesto cultural e histórico.

La ciudad romana, la evidencia más notable, fue erigida en un momento inmediatamente posterior a las primeras campañas de las Guerras Cántabras. Su fundación se produjo, probablemente, en torno a los años 26-25 a.C., junto a Segisama Iulia (Sasamón, Burgos), a la que siguieron otras ciudades augusteas fundadas en el norte de Hispania, a raíz del último viaje de Augusto a Hispania en el año 15 a.C., con el objeto de organizar administrativamente un territorio caracterizado por poblaciones fuertemente resistentes al proceso de dominación romana. Estuvo ocupada hasta aproximadamente la segunda mitad del siglo III d.C.

El yacimiento abarca una superficie aproximada de 18.000 metros cuadrados, distribuidos en tres sectores, La Carretera, el Foro y La Llanuca, todos contiguos a Retortillo. No obstante, las técnicas de prospección geofísica han permitido estimar una extensión del núcleo superior a las 20 hectáreas.

A lo largo del tiempo, las excavaciones han puesto de manifiesto una ciudad constituida por edificios públicos y privados, entre los que destacan grandes domus de planta ortogonal y atrio central cubierto con otras de factura más sencilla, dotadas de corrales y dependencias para el desarrollo de actividades artesanales y/o agropecuarias, ya que la economía de sus habitantes debió de estar basada en una agricultura cerealista con rendimientos moderados y una importante cabaña ganadera.

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