viernes 14/5/21

Órdenes de marcha

Renfe anuncia de vez en cuando vistosas promociones comerciales, que suelen limitar al AVE, ese invento del maligno que se repartió asimétricamente por España, prometiendo llevarte de unos (algunos) sitios a otros (también algunos) a todo correr. 

Llegar a Cantabria en tren, o salir de ella, es una aventura de toda la vida. Entre las paradas en la estepa castellana, los tramos a 30 por hora y la emoción de no saber si se caerá la catenaria y habrá que transbordar a un autobús, el viajecito es como para morirse. Ahora se incluye la tensión de comprar los billetes. En diciembre, los de las fechas navideñas no estuvieron disponibles hasta uno poco antes de las fiestas. En mayo ha pasado lo mismo con los de junio. En ambas ocasiones pregunté a Renfe qué pasaba, y en las dos me explicaron que no podían venderlos hasta que no estuvieran expedidas las órdenes de marcha. Por supuesto, no sé qué es eso, ni tampoco pedí más explicaciones. La jerga profesional tiene estas cosas, que sólo las entienden cuatro, y desaniman a seguir preguntando. El caso es que sin órdenes de marcha, algo que suena a cuando los ejércitos de Napoleón cruzaron la península ibérica, y que será de la misma época, no hay billetes que valgan, ni viaje que hacer. 

El caso es que sin órdenes de marcha, algo que suena a cuando los ejércitos de Napoleón cruzaron la península ibérica, y que será de la misma época, no hay billetes que valgan, ni viaje que hacer. 

Renfe anuncia de vez en cuando vistosas promociones comerciales, que suelen limitar al AVE, ese invento del maligno que se repartió asimétricamente por España, prometiendo llevarte de unos (algunos) sitios a otros (también algunos) a todo correr. Y a inmódicos precios, que barato no es ni estando de oferta. A veces también cuelan viajes de baratija en lo que llaman la media distancia, un eufemismo para referirse a los regionales de siempre pero con destinos más exóticos que Palencia, León, Soria o Teruel. Supongo que cuando lanzan las propuestas alguien se habrá ocupado de mirar antes que los trenes tienen las órdenes de marcha en perfecto estado de revista, porque si no intentar comprar los billetes es como tener un tío en La Habana, que ni es tío ni es nada.

Sin billetes a la venta con suficiente antelación es muy difícil planificar un viaje. Y probablemente al final, también salga más caro que si Renfe cumpliera su compromiso de ofrecerlos hasta dos meses antes del desplazamiento. Los precios aumentan a medida que se aproxima la fecha del trayecto. Si te despistas y compras muy cerca del día del viaje, la ventaja de la anticipación estará perdida. Aunque es pez que se muerde la cola, pues sin billetes a tiempo porque faltan las órdenes de marcha, ni el ejército francés cruza España ni hay rebaja que pueda valer. 

Cantaba Revilla al acabar un mitin en la pasada campaña de las generales que "qué quieres qué te traiga, que voy a Madrid". Lo hacía como lo hace todo , convencido de venir y de conseguir lo que se proponga

La paradoja de este asunto es que sólo preocupa en Cantabria a los que viajan y lo sufren. Los que tienen el AVE en la boca un día si y al siguiente también, aquellos que se zamparon un buey en Monzón de Campos hace 8 años cuando les dieron AVE con queso, esto de los billetes les pasa de largo. Su titánica lucha está en la infraestructura y la maquinaria, pero no parece que en los usuarios. Y el resto que no comen buey, pues tampoco dicen ni mu. En los que mandan en los partidos se nota que o no salen nunca de Cantabria, o cuando lo hacen van en coche o en avión.

Cantaba Revilla al acabar un mitin en la pasada campaña de las generales que "qué quieres qué te traiga, que voy a Madrid". Lo hacía como lo hace todo , convencido de venir y de conseguir lo que se proponga (o de encontrar una buena excusa si no). Pues quizá su diputado Mazón debería pasarse por Renfe a meter mano en lo de las órdenes de marcha, y llevarse para casa todas las de este año y las del siguiente. Así se podrían comprar los billetes para el tren, el veloz o el de ahora, a tiempo, y dejarse de sudar pendientes de cuándo estarán a la venta, de si tendrán buen precio y de si valdrán para cumplir planes. Comerse otro buey no servirá, ni tampoco chalanear el AVE a cambio del voto, porque lo que importa son los billetes. Y las órdenes de marcha, claro. 

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