miércoles 23/6/21

La imbecilidad de irse de vacaciones en estado de alarma

Reflexiones desde casa. Día 25.

Premeditar en estado de alarma unas vacaciones, a cuyo destino se llega en coche, no tiene otra explicación que la imbecilidad de quien lo piensa y lo hace. La inclinación de algunas notas de prensa a distorsionar la realidad, no quita para que muchos españoles nos hayamos quedado asombrados con las imágenes de retenciones en las salidas de ciudades como Madrid o Sevilla. Las previsibles malas intenciones se demuestran con el hecho de que la Guardia Civil tiene montados 150 controles en autovías y carreteras nacionales, algo denominado “Operación Jaula”. Es el mismo dispositivo que se utiliza en la lucha antiterrorista, para pillar a los malos en el mismo coche en el que tratan de huir. Vamos a ver. Están subiendo las muertes, los contagios, los hospitales no dan abasto, y la Benemérita tiene que ocupar a gran parte de sus efectivos en impedir los desplazamientos en esta Semana Santa hacia las segundas residencias, las utilizadas mayormente para vacaciones. En Cantabria ya nos cabreó esta actitud, con los fines de semana del País Vasco hacia Cantabria. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad podrían, mucho mejor, supervisar las residencias de ancianos, para comprobar cómo sigue la cosa un día más. Pero su trabajo mayormente es explicar a cretinos e insolidarios, que el estado de alarma no permite cambiar de ciudad o pueblo, desplazarse pues, sin causa absolutamente justificada. Pírricas me están pareciendo las multas, penas y entradas en la cárcel de los casos reincidentes, que las policías tienen detectados en cada punto de España. Son momentos de una gravedad extrema. Tenemos que velar todos por todos, especialmente por nuestros mayores a quienes debemos tanto, y estos gilipuertas sin cerebro se ponen al volante, con la sombrilla de playa en el maletero. Hay destinos turísticos típicos de la Semana Santa que han decidido auto bloquearse, para que semejante pelotón de tontos no acceda y les ponga en peligro. El “Quédate en casa” no va con ellos. Cuando son detenidos, algunos contestan a las fuerzas del orden que pasan del estado de alarma. Por si fuera poco, tienen la suerte de vivir en un país que es demasiado flojo con los delitos de incivismo, algo que tendremos que hacernos mirar cuando pase la pandemia. Celebrar, lo que se dice celebrar, no hay que celebrar nada. Aunque pocas veces ha habido tanta unanimidad en la opinión pública sobre castigar ejemplarmente a quienes se saltan el confinamiento, y para ello lo mismo se disfrazan, que engañan, mienten, falsean y venden a su madre si es necesario. Estigmatizar significa ofender el honor y la dignidad de una persona. No es el caso de todos estos, porque no tienen ninguna de las dos cosas.

La imbecilidad de irse de vacaciones en estado de alarma
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