miércoles 23/6/21

Fallecidos, contagiados, recuperados y reconstrucción

Reflexiones desde casa. Día 35.

Domingo, 19 de abril de 2020. Ya hay más de 20.000 fallecidos por coronavirus y casi 196.000 contagiados. A tener en cuenta, también se sobrepasa la cifra de 77.000 recuperados. Llevo con este 35 días ininterrumpidos escribiendo una reflexión desde casa, confinado como usted. Por fin, puedo contar que pronto empezaremos a abandonar el hogar, los niños primero como sucede cuando los bomberos desalojan un edificio en llamas. Será a partir del 27 de abril. Es la fecha gubernamental fijada para que los vecinos observemos desde nuestras ventanas a niños acompañando a sus padres en los necesarios y permitidos recados diarios. Será entendible la insistencia a los críos para coger el camino de vuelta a casa. El tiempo máximo que pasen en la calle está aún por definir, como el futuro de este país. Mañana entramos en una semana crucial. Se supone que van a hablar las fuerzas políticas entre sí. ¿De qué? De un gran pacto nacional. Ese será otro artículo en todo caso, porque lo cierto es que la cifra de fallecidos y contagiados no deja margen a otra cosa que a los acuerdos. En alguna ocasión ya he escrito que ningún país está preparado para lo que estamos pasando y pasaremos. De verdad, de verdad, España va a tener que demostrar que es la gran nación que siempre decimos. Lo preferente deberán ser las personas fallecidas y sus familias. Picos, curvas, desescalada, reconstrucción… La terminología empleada para lo que a todas luces es una tragedia gigantesca, una drama colosal, es una cosa, y la brutal realidad otra muy distinta (llevamos más de 20.000 muertos). Por eso pienso que a los españoles nos gustaría creer en esa reconstrucción que se empuña, en esa unidad de acción planteada, y especialmente actuar con un criterio unánime respecto a los fallecidos y sus familiares, que desde el principio no han tenido precisamente el debido protagonismo, porque se han querido obviar mayormente estas imágenes, así como el llanto y la queja de los parientes cercanos. Pero semejantes cifras generadas por la pandemia, más todo lo que vamos a tener que sufrir a corto y medio plazo, no dan para fantasiosos optimismos. Tampoco deberíamos aflojar en todo lo concerniente a recuperar la sanidad y volverla a hacer fuerte. Es necesario recalcarlo porque el coronavirus está en una primera fase, todo pendiente de una vacuna, latente la amenaza de su regreso, allá por el otoño. Emplear pues la idea de una reconstrucción no suena  en absoluto exagerado. Todo lo contrario. Es tan  real como la cifra de muertos, no la de ahora, sino la final. 

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