martes 15/6/21

La admirable capacidad de servicio en nuestras farmacias

Reflexiones desde casa. Día 18.

Una primera conclusión deja clara la pandemia de coronavirus. Es mejor prevenir que curar. En el caso de España, faltó movilizarse desde el minuto uno, visto lo sucedido en China, Corea o Italia. Lo mismo pensarán ahora ingleses y norteamericanos, cuyos dirigentes incluyeron en su grotesca manera de ejercer el poder mofarse del Covid-19. Aquí también los hubo. Las películas de terror sobre virus (“Contagio” de 2011 lo clava), se han hecho realidad, con miles de muertos, contagiados y curados. Contar a los temerosos sería imposible. Y es aquí donde en la reflexión 19 (he tardado), quiero destacar el papel esencial que han jugado las farmacias, antes y durante la crisis sanitaria. Todos sabemos lo que supone estar con la bata blanca tras el mostrador, en momentos tan críticos, mientras los demás pasamos la cuarentena en casa. Como el resto de sanitarios, están hechos de una pasta especial, que se llama ayudar a los demás. No encuentro comportamiento más loable a destacar, en tiempos de calma o en momentos de marejada. Cuentas con ellos y ellas, y punto. No dicen ni mu, pero tienen también su corazoncito sobre lo que están haciendo: jugarse la integridad por dispensar medicamentos. Hay ya casos tristes y contagiados, por supuesto, entre los farmacéuticos, pero sus establecimientos, con todos y cada uno de sus trabajadores, forman parte de esta gran barrera de contención del coronavirus. Sin esta muralla levantada, estaríamos perdidos. Si en épocas normales nos topamos con noticias que hablan de agresiones a médicos y enfermeras, veremos cómo cambia la situación cuando la crisis sanitaria pase. Ya he escrito que no hay que pensar en un cambio general y sí en el individual, empezando por uno mismo. ¡Ojalá que el coronavirus convierta en habitual el agradecimiento! ¡Que el respeto marque cada paso diario que demos! ¡Quiera ser verdadera esta nueva actitud hacia nuestros sanitarios, fuerzas de seguridad (un día hablaré del Ejército), empleados de distribución y alimentación, o nuestras farmacias y su admirable capacidad de servicio a la sociedad. Por si no ha quedado suficientemente claro, cuando hablo de este sector clave, pienso en todo el diccionario de nombres que lo integran, desde Pedro, Pepa a Elena, María José o Belén. ¿Entienden lo que quiero subrayar? Se trata de todos ellos, sin olvidar a quien fabrica, reparte y despacha el paracetamol. De todo corazón, ¡gracias!

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