domingo 24/10/21

Cuando, a veces, apenas se ve el arco iris porque aún ha de llover mucho y fuerte, muy fuerte, a cántaros

Hola teacher: Puede ser que ya conozcas la historia de dónde viene el Día del Orgullo. Pero, bueno, de algún modo quiero que sepas y tú mismo indagues en todo esto que viene. Creo que aunque haya más visibilidad, aún hay mucho por hacer. Al final, aunque haya un día para celebrar, no tiene sentido que a los dos días alguien reciba una paliza por su condición sexual. Que haya que autovetarse y no mostrar amor a tu pareja en público, como lo haría cualquier pareja cisgénero heterosexual, por ejemplo. O que haya un grupo de neonazis que vengan a decirte que eres una aberración de la naturaleza. Parece que el "salir del armario" es un gran paso, y lo es, pero hay una gran cantidad de armarios aún por abrir.

No sé cuál es tu punto de vista y si estás de acuerdo con lo que quiero expresar. Muchas veces parece que estas cosas solo las entiende el que las sufre (...).

¿Qué opinas? (...)

Un ex alumno

Es un fragmento de la carta que me escribe un antiguo alumno y que me ha hecho adelantar algo que tenía pensado hace tiempo. Claman al cielo, sí, al cielo, los niveles de intolerancia, de cerrazón y, finalmente, de fanatismo, que venimos respirando desde hace años, y no solo en España, sino en Europa en general. Casos que han dejado de ser aislados y esporádicos para llamar la atención de que cada vez son más frecuentes, instalándose en la costumbre de no respetar los derechos humanos, descomponiendo las sombras en fantasmas que nos hacen recordar la locura de los campos de concentración nazis o, por ejemplo, las cárceles franquistas, ocupados ambos por personas de orientación sexual distinta al régimen. Hoy, se sigue contaminando esta atmósfera que nos envuelve, sin haber una solución de respeto hacia estos colectivos. Y sigue existiendo también una contradicción en nuestro país: somos los guías en el desarrollo de los derechos sociales y, por contra, tenemos un marco creciente de despiadados ataques homófobos.     

 

Cada 28 de junio, se sale a la calle para conmemorar la lucha de la juventud de Nueva York, en 1969. Una juventud lábil por su enorme inseguridad, integrada por lesbianas, gays, transgénero, bisexuales, intersexuales, Queer -es decir, "raros" por no ser heterosexuales o cisgénero-. Y además sentían esa agonía por ser cuantiosas las personas negras que componían ese movimiento LGTBIQ. La primera manifestación en este sentido, en España, fue en Barcelona hace cuarenta años, en 1977, y su reivindicación más poderosa era la de que se les sacase de la Ley de Peligrosidad Social, de Franco. A los dos años, en 1979, salieron los homosexuales de esa ley. La pregunta puede ser: ¿Cómo después de tanta lucha, hemos de soportar aún tanto retroceso en las libertades colectivas e individuales, y más concretamente en el derecho a elegir la propia opción sexual. La homofobia no es exactamente una palabra médica o neurológica, sino más bien de 'costumbre', retrógrada y de falta de respeto a los demás; y sus resultados, son criminales. En los casos con más desorden y más exagerados, se valora que en el intervalo de dos jornadas, es asesinado con alevosía y ensañamiento en nuestro planeta un hombre o una mujer homosexual. Amnistía Internacional, culpa a casi 80 países de hostigar, importunar y molestar aún a este colectivo. Y en 12 países, los sentencian a muerte.

Sería mucho entender y comprender que el resultado de los siete colores del arcoíris evidencia la separación de la luz en sus colores, revelando la abstracción de la luz blanca. El blanco, aparte de los demás colores, sin más o menos importancia que los demás, traslada una sensación de benevolencia y generosidad, de inocencia e ingenuidad, pues figuradamente alude e imagina calma, concordia, moderación y pasión por el ser humano. Cuando le preguntaban los niños a Vital Alsar (Santander, Cantabria, 1933 - Acapulco, México) el porqué de la bandera blanca de La Marigalante, una nave exacta reproducción de la Santa María de Cristóbal Colón, bautizando su proyecto (1980) "Mar, hombre y paz" a través de todos los océanos, él respondió que esa enseña habla de paz entre los pueblos y que «la paz es el mayor acto de cultura cívica que la humanidad puede desarrollar». Su último viaje (2009-2010), a bordo del Zamná, en honor del hombre-dios maya de la ciencia y el conocimiento, también se llamó "El Niño, la Mar y La Paz". Es extraordinaria la correlación significativa de cada palabra buscada por este marino cántabro, porque tienen y tenemos más en común con el mundo de lo que creemos. Entonces, ¿a qué tanto extremismo que, en el caso del que hablamos, borra y elimina cualquier vestigio de entendimiento y de diálogo? A los que sufren en silencio por tener que ocultar su condición sexual, les digo que piensen en sus sentimientos, no en lo que haya fuera. Y así, con la unión de los demás -la inmensa mayoría-, el mundo será mejor y más habitable. Ayudad a compartir el mundo, a imaginar otros mundos, sin olvidar nunca ser felices. Las palabras clave que, supongo, todos aprendimos en la escuela se han volatilizado. Por ejemplo, ser personas, convivir... Estoy seguro de que el mundo no necesita pasos atrás; tampoco nadie. Para ello, la mediación también es clave: Hay que entrar con energía. La sociedad no se construye sola, y menos una sociedad igualitaria que busca y lucha por un mundo más justo. Una sociedad mejor no camina sino por la acción entre todos. Pensando estas cosas tan obvias, parece que el dolor se mitiga, y que la tristeza se va. No es justo vivir así toda una vida.

Y, sin embargo, la realidad y la situación es tozuda. Difícilmente vamos a encontrar simpatía o comprensión en personas que, aun siendo transigentes o complacientes con las diferentes tendencias, son en cambio discretas o parcas en sus manifestaciones amorosas. Suelen pensar que "no hay que provocar", que "no hace falta dar el cante" y que "nadie te ha preguntado". De eso tratan los World Pride, el gran espectáculo internacional del Orgullo del colectivo LGBTI, donde se mezclan manifestaciones de amor, ternura y otras más difíciles de asimilar por sociedades asustadizas.

Al final, todos escondemos algo en nuestro armario. En esta vida hay muchos armarios, como el del machote que no es nada ni nadie si no puede practicar lo que él quisiera con normalidad. Quedan y quedarían muchos armarios, porque lo conseguido hasta hoy en un país cualquiera puede ser fatalmente destruido de la noche a la mañana por un gobierno dictador. 

Debemos recuperar el alma combativa de Stonewall, un pub neoyorkino de Greenwich Village, cuyos disturbios y manifestaciones violentas y espontáneas contra un apresamiento colectivo por parte de la policía. Era el amanecer -¡qué sarcasmo!- de un 28 del mes de junio, en 1969. Fue la primera lucha, en USA, cuando la sociedad LGBT dio la batalla contra el modo de proceder de un Estado que hostigaba e importunaba a la comunidad de homosexuales con la aquiescencia del gobierno de turno, conmoción y altercados socialmente aceptados como el fermento del levantamiento moderno por los derechos LGBT, en USA como en todo el mundo.

Son brutales estas agresiones contra los homosexuales, agresiones que llevan mucho odio dentro e ilimitada persecución hasta la muerte, por parte de cobardes con nula autoestima. 

 

Que no se deperdicie nada, ni en el amor

Hace unas semanas, el médico me autorizó a tomar pan blanco en vez del áspero pan negro del régimen carcelario. Es un auténtico manjar. Te parecerá extraño que un simple pan pueda ser un manjar para alguien. Para mí lo es al punto de que, cuando termino cada alimento, me como una por una las migajas que sobran en mi plato. Y no lo hago por hambre, lo hago simplemente a fin de que no se desperdicie nada de lo que me dan. Así deberíamos estimar el amor.

Wilde, Oscar (1977). Epístola: In carcere et vinculis: (“De profundis”),  fragmento de la carta que escribe Wilde desde la prisión a Lord Alfred Douglas (págs. 140-141). 235 páginas. Barcelona: Seix Barral. 

Cuando, a veces, apenas se ve el arco iris porque aún ha de llover mucho y fuerte, muy...
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