domingo 22/5/22

Ya-te-digo

El ya-te-digo es complaciente, neutro y  agradecido. Supone una autoafirmación para quien propone. Y una salida verbal muy digna para quien responde

La muletilla que nunca se pasa de moda. El tópico más típico. El latiguillo omnipresente. Una conjunción distributiva (ya), un pronombre personal proclítico (te) y un verbo en presente de indicativo (digo). Ente los tres fabrican una de las frases más recurrentes del español del siglo 21. Aunque no sea muy ocurrente.

Es aprobatorio, complementario y ambivalente

Es aprobatorio, complementario y ambivalente. Si fulano recuerda que hace mucho calor en agosto en Écija se le contesta de inmediato: ya-te-digo. Si zutano critica la ostentación de la megaboda de Sergio Ramos y Pilar Rubio, se repone el balsámico ya-te-digo. Y si perengano denuncia que los partidos han hecho el pasado sábado con nuestros votos los pactos que han querido, formidable ocasión para colocar el ubicuo ya-te-digo.

El ya-te-digo es complaciente, neutro y  agradecido. Supone una autoafirmación para quien propone. Y una salida verbal muy digna para quien responde. No compromete seriamente a nada que no sea lubricar la conversación. Une, anima y reafirma opiniones. Es el engrudo de muchísimas charlas de tasca, el anti “zasca”.

Es mucho más  creativo que una de las muletillas que compiten actualmente con ella

El ya-te-digo es mucho más  creativo que una de las muletillas que compiten actualmente con ella: “vienes, ¿o qué?”. Compatible con todo tipo de verbos: con bebes-o-qué, sales-o-qué, coges vacaciones-o-qué, te separas-o-qué, vas al cine-o-qué etcétera. Porque este binario o-qué solo admite el adverbio de afirmación sí o el adverbio de negación no por respuesta.

El ya-te-digo no tiene competidor. Revitaliza, viste y es participativo. Resulta un eficacísimo invento de la lengua popular, a veces tan acertadamente alejada de la lengua culta. Decenas de miles de santanderinos y cántabras lo utilizan cada día. Resulta asertivo, proactivo y resolutivo. Todo un hallazgo.

No duden que Pérez Reverte le dedicará más pronto que tarde un ácido artículo. Y Ansola le incorporará a esa tira humorística tan ingeniosa que ve cada mañana la tira de gente. Ya te digo.