domingo 25/7/21

Una mirada al pasado para coger impulso

La ONU desarrolló un nuevo orden mundial después de la Segunda Gran Guerra. Hoy, en un momento crítico para dicho orden y para la propia organización, es necesaria una regeneración a todos los niveles. Para ello, es crucial apelar a una de sus principales contribuciones: la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

Se cumplen 70 años desde nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas, fue un 4 de octubre de 1945, cuando después del horror vivido en la II Guerra Mundial, y con más de 60 millones de muertos en el recuerdo, los ciudadanos pedían, simplemente, la reconstrucción de sus pueblos ciudades, paz y convivencia.

Se crearon mecanismos e instituciones para intentar que nunca más se pudieran dar las atrocidades, que cuando se quitó el velo de la guerra quedaron al descubierto, y asombraron a la humanidad. La capacidad del hombre para hacer y hacerse daño en nuestra historia parece infinita.  Esas instituciones han llegado hasta nuestros días, pero después de tanto tiempo si decimos de nuestra Constitución que ha quedado desfasada, en el caso del orden internacional basado en la Organización de las Naciones Unidas, y pese algunos retoques estéticos; lo cierto es que necesita una democratización de sus estructuras, y sobre todo no ser esa organización que vemos ahora, distante, con unos organismos burocráticos, y muy lejana de los ciudadanos.

os países ganadores desarrollaron ese nuevo orden internacional, creando esta organización de Estados, mucho se puede hablar del papel que la ONU ha desarrollado en estos 70 años, con luces y sombras, con una estructura donde los más poderosos, como ocurre normalmente, se han reservado su parcela de poder, y han creado normas que les dan privilegios, quizás el más conocido es su derecho de veto en el Consejo de Seguridad ,donde lo han ejercido sin ningún remordimiento, ni pudor, incluso contra violaciones de los propios de Derechos Humanos.

La ONU es una estructura arcaica que se ha quedado obsoleta, pero decir que es una organización inútil sería una gran injusticia. Ha servido para encauzar muchos conflictos internacionales, para ayudar a pacificar zonas en guerra, pero sobre todo, entorno a las Naciones Unidades han aparecido una serie de organizaciones, que tienen un gran interés social, hasta 70 fundaciones,  que realizan un importante trabajo ayudando a los más débiles y desprotegidos.  UNICEF-Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ACNUR-Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, PMA-Programa Mundial de Alimentos, OACNUDH-Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ...

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es una de las contribuciones más importantes desde el punto de vista ético y jurídico. Tenemos una superestructura que se puede ser, salvando importantes distancias, un gobierno de naciones; y esta importante Declaración Universal pudiera ser considerada lo más parecido a una constitución, que regula y protege los derechos sociales. 

Se cumplen 67 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el proyecto de Declaración se sometió a votación el 10 de diciembre de 1948 en París. El objetivo primordial consignado en la Carta de las Naciones Unidas es el mantenimiento, y el fomento de la paz mundial. En la Declaración Universal se afirma que la paz sólo puede construirse sobre la base del respeto de los derechos humanos. El Preámbulo precisa que "la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana".

El avance tecnológico en estas casi siete décadas ha sido brutal, la internacionalización de la información es una realidad, lo que pasa en Nueva York, Tokio, Berlín o Santander lo conocemos en poco minutos. La aldea global, universal, es cada día más una realidad, y la necesidad de un derecho internacional que regule de una forma efectiva los derechos básicos de la misma es totalmente imprescindible; pero sobre todo elementos que hagan posible que los mismos se cumplan. Su recepción en los derechos internos de los diferentes países, e incluso su desarrollo, es muy importante para que no sean simplemente meras recomendaciones. Un derecho sin medidas coercitivas por su incumplimiento es como un brindis al sol.

Ver situaciones de violencia, de personas que su objetivo es introducir el virus del miedo, del terror para imponer sus ideas nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de medidas comunes, de la necesidad de organismos que trabajen por esos derechos básicos. Contra la intolerancia, contra el racismo y la xenofobia, contra la violencia, la miseria, contra los muros, el mejor antídoto y la mejor vacuna es una constitución universal que nos proteja a todos, sin distinción de raza, credo, sexo, pensamiento, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y su incumplimiento tiene que tener sanción necesaria para que disuada de su incumplimiento.

Sorprende que se celebre el día de la marmota, o el día del consumidor, el día del hermano mayor... pero que haya pasado de una forma tan discreta y desapercibida estos 70 años de la creación de la organización internacional, sin duda, más importante, e incluso que la poca repercusión que tiene el 67 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Basta recordar que ahora que estamos en campaña electoral, y dentro del maná de promesas electorales, de declaraciones, de lo bien que lo van hacer ellos y los despropósitos apocalípticos si ganan los otros, no encontramos unas líneas, unos minutos, una reflexión para tan importantes acontecimientos.

Algunos seguimos creyendo en la utopía, en que entre todos podemos hacer un mundo mejor, y estamos dispuestos a poner nuestra pequeña semilla, de tolerancia, de amabilidad, de solidaridad y sobre todo petición de justicia.  Un grupo de amigos, en uno de los pueblos más pequeños de Cantabria, quiere seguir recordando que un mundo mejor es posible, que hay unos derechos y que su respeto y cumplimiento es unos de los mayores avances sociales.

Por ello, seguimos recordando y apoyando esa Declaración Universal, presentando iniciativas para que los pueblos tengan símbolos que recuerden esos derechos que son de todos. Así el sábado 12 de diciembre recorreremos los caminos de Cantabria, por Ajo – Meruelo - Arnuero y Noja con los amigos de 0,77% contra el hambre en el mundo, y el domingo 13 de diciembre en el Ayuntamiento de Argoños, a las 12 horas, recordando mediante su lectura la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Quizás haya que volver la vista al pasado, para no olvidar de donde venimos, los errores cometidos, y sobre todo para coger impulso, que la utopía se puede conseguir si un grupo importante cree en la misma.

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