viernes 21/1/22

¿Y por qué no en tres lenguas, en vez de solo en dos?

Según parece, el aprendizaje de tres lenguas desde que la persona es aún pequeña es mucho más que la suma del conocimiento de las diferentes lenguas, ya que comporta también una forma diferente de hablar, además de un desarrollo pragmático con unas peculiaridades únicas y diferenciadas que es muy necesario tener en cuenta y no pasar por alto.

Decía Galileo Galilei: “No se le puede enseñar nada a un hombre, solo se le puede acompañar a que lo descubra por sí mismo”.

En Cantabria tenemos dos lenguas: el cántabru y el castellano, y aunque es esta última la lengua dominante, a estas dos se añaden desde hace principalmente dos décadas el inglés; que se pretende sea lengua formativa y/o a conocer en los colegios e institutos de nuestro país. ¿Pero, y por qué no añadir a estas dos lenguas nuestra propia lengua cántabra?

Por ejemplo, en los países bálticos (que son un hervidero de multilingüismo en Europa) el bilingüismo es la norma común y habitual en Letonia, Lituania y Estonia; aunque también lo es el trilingüismo. En Letonia, sin ir más lejos, el 95% de la población es bilingüe, y el 54% habla al menos tres idiomas. Esto le da a Letonia la segunda tasa más alta de bilingüismo en toda Europa, lo que convierte al país en uno de los ocho estados miembros de la UE donde la mayoría de los ciudadanos son trilingües. Un objetivo a largo plazo de la Unión Europea, también alcanzado por Lituania y Estonia.

¿Quiere esto decir que por ser bilingües una persona es menos defensora del propio idioma materno? No, en absoluto, pues los hechos están ahí para corroborarlos. De hecho, los ciudadanos bálticos mantienen sus idiomas maternos más cerca de sus corazones, pues éste está ligado a su identidad como pueblo. Y de hecho es el lenguaje de su poesía, de sus himnos populares y de sus festivales y sus canciones.

De hecho, los idiomas de los países bálticos no están mal equipados para “hablar” debido a “algunas deficiencias lingüísticas inherentes”. Y es que los idiomas bálticos se encuentran entre los idiomas más ricos del mundo, ya que poseen una gramática que viene pre-equipada para la flexibilidad y la expresividad. El estonio, por ejemplo, tiene 14 casos nominales, mientras que el letón tiene una increíble variedad de prefijos de dos letras que transmiten cambios sutiles en el significado a casi cualquier sustantivo o verbo. Algo parecido le sucede al lituano. Todas estas matizaciones y valoraciones les dan a estos idiomas una enorme riqueza sintáctica y de expresividad, que, por ejemplo, en otros idiomas no se podrían ni tan siquiera imaginar. Una vasta y gran cantidad de sentimientos, valoraciones, expresiones, etc. son y se hacen realidad debido a esa sin igual riqueza lingüística combinada y comparada.

Según ha demostrado un estudio desarrollado por la Unidad de Educación Multilingüe (UEM) de la Universitat Jaume I (UJI) de Castellón de la Plana en 2012, sobre la forma en que los menores plantean las peticiones en función de su exposición a una o más lenguas, que la diferencia entre adquirir una segunda o una tercera lengua no es solo cuantitativa si no, y sobre todo, cualitativa. Y es que parece ser que el aprendizaje de varias lenguas comporta también una forma diferente de hablar, mientras que la competencia lingüística en multilingües (aquellos que conocen tres o más lenguas) tiene más bien unas peculiaridades que la diferencian de la de los bilingües o monolingües dada su complejidad y dificultad.

Según parece, el aprendizaje de tres lenguas desde que la persona es aún pequeña es mucho más que la suma del conocimiento de las diferentes lenguas, ya que comporta también una forma diferente de hablar, además de un desarrollo pragmático con unas peculiaridades únicas y diferenciadas que es muy necesario tener en cuenta y no pasar por alto.

La investigación concluye que los niños expuestos de forma secuencial a valenciano, castellano e inglés, introducen antes los elementos mitigadores en las peticiones, de forma que en vez de pedir con imperativos o de forma autoritaria, utilizan más bien un estilo “indirecto”. Y de esta manera, por ejemplo, con la introducción del inglés pasan del “ven y jugamos”, al “vamos y si tú quieres jugamos, ¿vale?”. Así, el estudio demuestra que si promovemos la exposición al valenciano y al inglés, podremos favorecer la competencia comunicativa en las tres lenguas (valenciano, castellano e inglés) de niños de 2 a 5 años, es decir, en etapas de prealfabetización.

Lo que confirma el estudio desarrollado por la investigadora María Pilar Safont Jordà es que el sistema pragmático inglés influye en el valenciano y en el castellano, ya que las tres lenguas interactúan mutuamente entre sí.

En el caso de los niños que aprenden el inglés como segunda lengua, los estudios reflejan que los mitigadores no aparecen hasta que no han adquirido un cierto nivel de competencia en inglés, o bien han estado inmersos en un país de habla inglesa, situando estos estudios la edad de consolidación de estos mitigadores entre los 7 y los 10 años.

Safont destaca que el estudio desarrollado por la Unidad de Educación Multilingüe viene a confirmar el Modelo Dinámico de Multilingüismo (_Dynamic Modelo of Multilingalism_), que plantea que la competencia lingüística en multilingües (aquellos que conocen tres o más lenguas) tiene unas peculiaridades que la diferencian de la de los bilingües, o monolingües dada su complejidad. Por lo que se afirma: “La interacción entre las tres lenguas promueve el desarrollo de aspectos clave en la adquisición y mantenimiento de las lenguas”, explica la directora de la UEM. En este sentido, resalta que “la diferencia entre adquirir una segunda o una tercera lengua no es solo cuantitativa si no, y sobre todo, cualitativa”_.

Esta búsqueda se ha llevado a cabo tanto desde una perspectiva longitudinal (analizando el desarrollo lingüístico individual de un sujeto-tipo), como desde una vertiente menos detallada pero con más de 100 escolares. El estudio longitudinal realizado por investigadoras de la UJI analiza el desarrollo pragmático en tres lenguas durante la etapa de prealfabetización, y a lo largo de 36 meses; en concreto de los 2 a los 5 años.

Este estudio parte de investigaciones anteriores desarrolladas por el grupo de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de la Lengua Inglesa (LAELA) de la UJI, que a la postre venían a demostrar las ventajas del bilingüismo de cara a aprender el inglés como tercera lengua.

En concreto, recuerda Safont, que desde 2005 está demostrado científicamente como el estudiantado participante en el Programa de Enseñanza en Valenciano (PEV) y el Programa de Inmersión Lingüística (PIL) de la Generalitat Valenciana, tiene más facilidad para el aprendizaje del inglés que los monolingües o bilingües receptivos; con una escolarización previa en el Programa de Incorporación Progresiva (PIP) que tiene como lengua base el castellano.

No obstante, a pesar de que el conocimiento de dos lenguas es un factor positivo en la adquisición de una tercera lengua, este bilingüismo no garantiza el éxito si esta nueva lengua no se introduce con la metodología adecuada. En este sentido, Safont explica que _“si por introducir inglés entendemos introducir vocabulario, como se hace en muchas escuelas, eso no es efectivo, lo importante es que se introduzca como lengua vehicular de una asignatura”.

Ante los resultados de las diferentes investigaciones desarrolladas en educación multilingüe, la directora de la UEM considera que en territorios bilingües como es el caso de la Comunidad Valenciana _“lo más efectivo es proteger el bilingüismo, fomentando la lengua minoritaria, y exponer a los menores al inglés como tercera lengua”. “Para aprender el inglés hace falta el valenciano, es un factor facilitador muy importante”_, explica _“ya que las personas bilingües hacen un esfuerzo mayor y desarrollan unas habilidades que posibilitan que se enfrenten a una tercera lengua con más capacidades”.

La Unidad de Educación Multilingüe de la UJI tiene como objetivos prioritarios promover la investigación hacia el fenómeno del multilingüismo, además de transferir los resultados a la sociedad. En este sentido, la UEM programa una serie de conferencias y charlas dirigidas a maestros, madres y padres, ofrece asesoramiento a centros educativos, y finalmente, pone al alcance de todos les interesados información y recursos mediante su web.

Aprovechemos pues, y para el cántabru, estas habilidades adquiridas, así como competencias y capacidades más que de sobra experimentadas y probadas con éxito y culminación. Y no olvidemos que en todo el mundo, más de la mitad de las personas (las estimaciones varían de 60% al 75%) hablan al menos dos idiomas.

El pueblo de Cantabria, junto a otros muchos miles de pueblos indígenas que aún habitan la Tierra, constituye una parte relativamente pequeña de la población mundial, sin embargo, este y otros muchos pueblos representan la mayor diversidad cultural y lingüística del planeta: pues sus territorios aún contienen la reserva más grande de biodiversidad planetaria.

A día de hoy no existe mayor esperanza para la biodiversidad del planeta que el fortalecimiento de los pueblos originarios y sus culturas

A día de hoy no existe mayor esperanza para la biodiversidad del planeta que el fortalecimiento de los pueblos originarios y sus culturas. De esto saben y conocen bien los representantes de la Convención sobre la Diversidad Biológica de la ONU, quienes son sabedores de que durante milenios los pueblos originarios han sido los guardianes de la biodiversidad, e incluso la han propiciado con sus prácticas tradicionales.

La seria y preocupante amenaza que se cierne sobre las diversas comunidades humanas y los ecosistemas, cuando una lengua desaparece, es enorme, pues no es solo “la pérdida de una lengua”, también lo es la pérdida de una tradición y el de una manera de entender la relación que estos pueblos tienen con su entorno, por ser ellos conocedores y sabedores de los secretos milenarios que alberga la tierra en sus muchos millones de años de existencia y evolución.

La relación entre las diversidad cultural y la biológica es el camino para que la humanidad viva en armonía con la Naturaleza. Comprometámonos por lo tanto en revitalizar y fortalecer las lenguas indígenas y originarias (entre las que se encuentra el cántabru) como uno de los colores más brillantes del mosaico que es la vida.

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