martes 26/10/21

¿La verdad será siempre revolucionaria?

Este reflexivo comentario parte de un artículo de Lidia Falcón en Público.es el 3-1-16, titulado  “LA VERDAD ES SIEMPRE REVOLUCIONARIA”. Totalmente de acuerdo, apreciada Lidia. No me extraña que este concepto te preocupe, por tu compromiso político en defensa de los derechos de la mujer en plano de igualdad con el hombre. (…)
Pero dada la desigualdad que sigue existiendo, entiendo tu decepción respecto a la política revolucionaria marxista, dando a entender que en algunos partidos las verdades brillan por su ausencia y el hombre nuevo que pretendía Marx no se conseguirá sombreando la verdad (…)

Entiendo que cuando la política revolucionaria marxista se burocratiza excesivamente se abre la puerta a la contaminación neoliberal sin escrúpulos

Sobre este asunto ya escribiste en la campaña preelectoral de las generales, acusando a los partidos de no defender los derechos feministas, por lo que te presentabas -con ciertas reservas- en la candidatura de IU-UP, pero finalmente no lo hiciste. Respecto a tu preocupación, comenté entonces que no es tanto cuestión de partidos como de su política social real. Por ello, pienso que la verdad sí es siempre revolucionaria no solo en política, sino también regenerando todos los ámbitos sociales, debiendo ser considerada como la garantía de todo el patrimonio ético político-social de la izquierda y del pueblo, protagonizado por la sociedad civil sin privilegios, trabajadora o no. Por ello, la mentira y toda manipulación, es un atajo al despeñadero (…)

Respecto a tu crítica sobre la política revolucionaria marxista, entiendo que cuando se burocratiza excesivamente se abre la puerta a la contaminación neoliberal sin escrúpulos. Para intentar “inmunizarse” hay que acudir a las fuentes inspiradoras de la justicia social igualitaria libertadora, eso sí, anteponiendo la “verdad” en torno a esta justicia en la interpretación de los textos y refrendada con la praxis fraternal, sincera, individual y colectiva. (…)

Quien no se adapte con urgencia a esta nueva etapa formará parte irremediable del pasado

Para intentar conseguirlo y despejar tanta confusión, ¿qué hacer? -hay que recordarlo- aplicar el análisis del materialismo histórico sobre la realidad actual, en función de la nueva composición de clases sociales, de dicha sociedad civil. (…) –La expresión de este materialismo no se refiere al mercantilismo, sino a la indivisible composición material y espiritual humana y cósmica- (…). Por otro lado, ¿cómo no cuestionar las políticas dogmático-sectarias enquistadas?

Respecto a las verdades revolucionarias, ¿cuáles serán las más significativas? Sin duda las objetivas verificables, porque las subjetivas son más bien interpretables, aunque también manipulan conscientemente con dudosa ética, e involuntariamente por la perversión semántica (…). Sobre las subjetivas –pido disculpas a IU-UP por mis fraternales reflexiones excesivamente críticas- por difundir en Cantabria en la campaña electoral la posibilidad de conseguir representación parlamentaria, cuando todos los sondeos daban negativos. En este aspecto Lara Hernández, responsable estatal de convergencia de IU, abandonó su cargo, criticando la estrategia electoral, haciendo un llamamiento para que la Federación de izquierdas no se quede al margen de los cambios que se están dando en el Estado. Porque quien no se adapte con urgencia a esta nueva etapa formará parte irremediable del pasado. “¡Atención, aguas pasadas no mueven molinos!” (…)

Por otro lado, la moral política creada por la derecha basada en el mercantilismo –al margen de la ética individual- no contempla los valores del concepto ético, porque en el capitalismo -hay que reiterarlo- “por ser el enemigo más perverso de la humanidad de todos los tiempos”, no puede existir por sus antagónicas contradicciones (…). ¿Cómo compaginar la necesaria justicia social con esta “ilegitimable democracia” que permite –según Forbes- que 4 familias españolas atesoren más de 80.000 millones, equivalentes al 8% del PIB? Para intentar el cambio, Podemos pertrechado con su filosofía política regeneradora democrático-participativa y la pedagogía transparente de la verdad libertadora, hasta en Cantabria -a pesar de “cocerse habas a calderadas” se está haciendo realidad. “Por comprometerse con el cambio real, se enfrenta a la violencia de la neo-guerra -con probables crímenes de lesa humanidad- a las mega-élites financieras y empresariales, a la corrupta monarquía, a los militares neo-colonizadores, a la jerarquía católica conservadora, a la autoridad universitaria de excelencia, a los partidos que lo han permitido, a los mas media manipuladores etc.” (…)

Es tal el acoso y derribo que Interior ha filtrado un informe inexistente sobre un dinero que  había cobrado Iglesias de Irán, que es mentira (…)

Por defender el elemental derecho a la autodeterminación en el Estado plurinacional, le acusan “fascistoidamente” de romper España, cuando la desean unida (…). Asimismo, le acusan de  engañar –pudiendo formar grupos parlamentarios- a quienes en la periferia se presentaron coaligados con Podemos, cuando el reglamento de las cortes es interpretable y el acuerdo que tuvieron era para defender principalmente los intereses territoriales. Así lo manifiesta Yolanda Díaz, diputada gallega de Marea; “no es Podemos, si no tenemos grupo será un fraude de ley”. ¡Haber si se enteran en qué consiste “la legitimidad democrática”! (…)

Respecto a la manipulación mediática convencional del 4º poder, es tan aberrante que se ha convertido en el sostén de la corrupción del ejecutivo y en su transmisor por orden bipartidista. Por otra parte, existen periodistas –“disculpas por mi fuerte, fraternal, sincera, tardía y excepcional crítica individual”- a G. Bedoya por su ultraje permanente a Podemos en la prensa cántabra. ¿Lo hará por el entorchado de suprema sabiduría y código ético a su medida, para impartir conocimientos absolutos con autoridad y desprecio a quienes no coinciden con sus incuestionables criterios, propios de los sumos sacerdotes? ¿Creerá que su pedagogía es progresista defendiendo su supuesto estatus quo burgués? ¿No pasarán factura los títulos adquiridos en el Opus? (…)

¿La verdad será siempre revolucionaria?
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