miércoles 23/6/21

Desconfinamientos satisfactorios son los que más

Reflexiones desde casa. Día 49.

Igual que un día saqué billete para comprobar el fiasco que supone viajar por la vieja vía de tren entre Santander y Madrid, a las 20 horas en punto del 2 de mayo salgo de casa para, lo primero, airearme que ya es hora. Al tiempo, pica la curiosidad de comprobar sobre el terreno las cosas que se comentan de muchos incumplimientos ciudadanos hacia las medidas de prevención frente al coronavirus, recomendadas insistentemente por el Ministerio de Sanidad. Sobre mi caso concreto, puedo contarles que salgo y regreso a casa sin incidencias reseñables, frase muy de reportero. A lo que se ve, no es lo mismo desconfinarse por un barrio, que hacerlo por playas y paseos centrales de las ciudades, donde las aglomeraciones han sido en ocasiones asustadizas, porque lo esencial de las advertencias, como guardar las distancias, no se cumpliría. En esta primera salida no puedo relatar nada malo. Al contrario, creo que el comportamiento de los vecinos con los que convivo es ejemplar. Una vez más, esto deja claro que no se puede generalizar, ni tampoco exagerar, porque es seguro que nos equivocaremos. Como escribir es decir cosas, añadiré que visualizo muy poco uso de mascarillas, mucho menos guantes, aunque la separación entre personas la observo a rajatabla. Incluso si hay viandantes que se conocen y paran a charlar, lo hacen a una distancia más que suficiente, sin saludo alguno de encuentro o despedida que implique tocarse. En la mañana, y en el horario permitido acompañado de tan buen tiempo, me habían llegado noticias inaceptables y demasiadas fotos poco edificantes, de las que te ponen en alerta de que pudiera repetirse la historia en la salida de la tarde-noche. Pero, como les digo, todo fue bien. Me ha dejado más tranquilo comprobar cómo se actúa, porque el futuro tiene demasiadas interrogantes. Por lo pronto, se anuncia una nueva prórroga del estado de alarma, hasta el 24 de mayo. En Francia se irá más lejos, hasta julio. Desde luego, no podemos bajar la guardia, ni ponérselo fácil al Covid, con nuevos contagios que podamos evitar. Sí, algo habrá que hacer con esas playas y paseos marítimos que apelotonan personas a nada que sale el sol, pero corramos al tiempo la voz de que hay que hacer las cosas bien. Aprovecharé el permiso para salir cada día, que bastante encerrado he estado ya. Y espero que esta buena imagen de las distancias de seguridad sea la tónica dominante. Luego, lo de ponerse mascarillas y guantes, queda a lo que se disponga en un momento dado. 

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