viernes 28/1/22

¡Entrevisten al colchón de Sánchez!

Es lógico también colegir que si llamas a tu principal rival indecente –como hizo Sánchez en aquel debate televisado ante la mirada atónita de Campo Vidal- sospeches que su somier esté esperando a rebelarse contra ti a la primera de cambio.

El servicio de Moncloa debió advertir a Rajoy: “Sal al balcón, tira el colchón, mira que viene Pedrito”. Pero no: Mariano se llevó el Marca y dejó el jergón, lo que dio pie para que el actual presidente empezara su libro por ahí. En un alarde metafórico sin precedentes, Sánchez confiesa, a través de la pluma de Irene Lozano, que lo primero que hizo al llegar a su residencia oficial fue cambiar el mullido catre. Para darle un cariz más socialdemócrata.  Y ¿cuál fue el motivo? Pues que “dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión” (condición sería lo correcto).

‘Pedro el Guapo’ temió también despertar con el careto de Rajoy incrustado en su propia faz. Insoportable en tiempo lejano al Carnaval

Parece ser que, además de que ahora sabemos que hay unos colchones socialistas y otros conservadores (si saltas sobre los primeros afloran rosas y si es sobre los segundos revolotean gaviotas que picotean cualquier manual de resistencia), ‘Pedro el Guapo’ temió también despertar con el careto de Rajoy incrustado en su propia faz. Insoportable en tiempo lejano al Carnaval. O, abducido por la sabiduría del gallego en materia de deporte, quizá huyó de la posibilidad de amanecer recitando los ganadores de las últimas cincuenta Vueltas a España. Y eso a ver cómo se lo explicaba luego a Torra.

Es lógico también colegir que si llamas a tu principal rival indecente –como hizo Sánchez en aquel debate televisado ante la mirada atónita de Campo Vidal- sospeches que su somier esté esperando a rebelarse contra ti a la primera de cambio. Cuando tenga la mínima ocasión. Y eso es lo que, con buen criterio, ha evitado Pedro el escribiente.  Eso y el supuesto giro de opinión que se produciría en su cerebro si reposaba sus posaderas y costillas muy socialistas en la piltra de un ‘derechón’. Claro que, tratándose de él, siempre podría argüir que aquello no lo pensaba él, sino el presidente, o al revés, o lo pensaba otra persona, o el perro. Y, sobre tal cosa, Carmen Calvo le redactaría un buen verso. O quizá otro libro.

Lo que procede ahora, lo máximo en periodismo, sería una entrevista al colchón de Sánchez, guardián de sus sueños, dueño de sus verdaderos pensamientos. Unos cuantos barones pagarían tela. El de Rajoy, pobrecito, ya no interesa a nadie.

¡Entrevisten al colchón de Sánchez!
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