domingo 19/9/21

Nuestra salud mental...

Para todos los ciudadanos estas situaciones relacionadas con la salud mental todavía siguen siendo un tema tabú, donde la incomprensión es un desagradable compañero de viaje.

Hay temas que cuando te acercas a ellos se debe hacer desde la humildad del ignorante, del que no es un experto en el tema y donde tus comentarios solo buscan poner de manifiesto realidades que puedes ver, sentir como observador, o incluso sufridor.

Posiblemente si no fuera porque una de las figuras más importantes de la gimnasia artística, Simone Biles, se ha retirado de los Juegos Olímpicos de Tokio, el tema de la salud mental, la ansiedad, la presión, no sería actualidad, ni estaría en los medios, y seguro que tampoco estaría escribiendo este artículo. 

Su renuncia a participar en las pruebas, primero de equipo y 24 horas más tarde individuales de gimnasia artística para, según ella misma ha transmitido a los medios, dar un paso a un lado, por una presión que la estaba dañando y creando una ansiedad con la que es muy complicado competir, así lo principal estaba en preservar su propia salud mental. 

La propia historia que tiene detrás Simone Biles es digna de admiración, no solo por sus logros deportivos

La propia historia que tiene detrás Simone Biles es digna de admiración, no solo por sus logros deportivos, sino también por lo que ha tenido que soportar para conseguirlos, en ese equipo americano de gimnasia han pasado situaciones lamentables y delictivas, donde han fallado todos los controles, y los abusos han sido una cruel realidad para unas niñas. 

Ella con esta retirada ha sacado a la luz y puesto en el debate el tema de la salud mental. El deportista de alta competición a pesar de su gran preparación, está sometido a una enorme presión y no exento de situaciones indeseables, muchas veces esa fuerza mental marca las diferencias, pero llevada a límites más allá de lo soportables puede causar problemas de salud mental, así la infrahistoria del deporte acumula numerosos casos. Sin embargo no solo para los deportistas, sino para todos los ciudadanos estas situaciones relacionadas con la salud mental todavía siguen siendo un tema tabú, donde la incomprensión es un desagradable compañero de viaje.

Hay, sin duda, mucha más comprensión hacía otro tipo de enfermedades y lesiones, aquello que se esconde en el fondo es como si se quisiera pasar página, como si no existiera, pero el daño y el dolor están aquí entre nosotros.

Así la salud considerada como ausencia de enfermedad o lesión, a veces puede no ser la mejor definición en un campo tan amplio y desconocido como es la salud mental. Siempre ha tenido un componente de oscuridad, de no querer ver una realidad tan cercana a nosotros, a menudo se oculta como si fuera contagiosa, excluyente, incluso es muy controvertida la información que se da en los medios generalistas sobre la misma. 

En España se producen diez suicidios al día, esto es, un suicidio cada dos horas y media

Según revelan datos del Instituto de Estadística en España se producen diez suicidios al día, esto es, un suicidio cada dos horas y media. Las personas que se quitan la vida superan en once veces los fallecidos por homicidios y en ochenta veces la propia violencia de género, sin embargo la sociedad sigue ocultando esta realidad.  

Es cierto que esto son datos tremendos, por si solos darían para trabajar y poner muchos más medios y recursos, ya que además de estas situaciones extremas están los numerosos problemas con los que se tiene que convivir en este campo, y donde a pesar de los avances de la sociedad, no se acaban de dar los recursos necesarios para tratar este gran nicho de dolor. 

Hace unos meses el Sr. Errejón se refería en el Congreso de los Diputados a la necesidad de un plan nacional de salud mental, que además la propia pandemia, con el confinamiento, la incomunicación y los nuevos miedos, había aumentado de una forma alarmante. Otro diputado de cuyo nombre mejor no acordarse intentaba reírse de quien pedía algo tan necesario y es que a veces lo más difícil es saber dónde está el límite de la normalidad. 

Generalmente las personas que sufren problemas de salud mental, además de a la enfermedad, deben enfrentarse a múltiples prejuicios y discriminaciones. Conseguir trabajo con algún problema de este tipo, es una tarea muy complicada, si hay incluso incomprensión dentro de nuestro entorno, podemos imaginar lo que es en el mundo laboral donde, "tanto vales, como tanto produces", y si alguien tiene dudas sobre ello, date por fastidiado.

El mundo del deportista de élite, salvando las grandes diferencias de objetivos, algo tiene que ver con el joven que va a hacer una prueba para conseguir su trabajo, y le puede la ansiedad, el hablar en público, en ese deportista también, son muchos los ojos puestos sobre él, ese miedo al fracaso está en los dos, y cuando la presión en insoportable nuestra mente puede dar señales de alarma. 

Parece un contrasentido lo que ocurre en los juegos olímpicos, ¿dónde ha quedado aquel espíritu de "lo importante es participar"?  En las noticias, los comentarios que hablan de fracaso, ves personas rotas por unas décimas de segundo, por un punto, por un gol... Aquí pasó al olvido aquello de "no hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino".

Posiblemente sean necesarias campañas de comprensión y motivación para la sociedad,  como las que realizamos para los accidentes de tráfico, la violencia de género,... Ese estigma que sigue teniendo la salud mental es una mochila, un peso que se lleva en silencio, pero que no te abandona, el miedo y la vergüenza a veces hacen que buscar ayuda se retrase demasiado y los problemas sean mayores. Esa falta de comprensión de familiares, amigos, compañeros... hace que la propia valoración, la autoestima, quede herida. 

A veces se levantan para muchos muros, o murallas invisibles casi insalvables, en la medida que ayudemos a derribarlas, daremos apoyo necesario para conseguir el equilibrio, para seguir adelante donde nadie se sienta aislado y señalado.
 

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