martes. 09.08.2022

Hispania Nostra ha incorporado la ermita de Cintul, en Mazcuerras, y la Grúa Draga Priestman, situada en el Puerto de Santander, a su Lista Roja del Patrimonio, que recoge más de 1.100 monumentos españoles que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, varios de Cantabria.

En un comunicado, Hispania Nostra ha censurado que la ermita, que data del siglo XII, se encuentra en un "pésimo" estado de conservación ya que tiene el tejado hundido desde hace varias décadas, sus paredes han comenzado a agrietarse y, según ha advertido, la bóveda de crucería podría ser la próxima en venirse abajo. Además, Hispania Nostra ha señalado que junto a la ermita se encuentran dispersas varias tumbas medievales, que -dice- es "frecuente que las pise el ganado".

La ermita, hoy único elemento aparente de todo el conjunto edificado, presenta una fábrica inicial románica tardía, remodelada con posterioridad en manera gótica –especialmente en el ábside-, quizás hacia finales del XV. De poco más tarde de esta última fecha es la primera referencia documental del asentamiento. Se trata de un templo construido en mampostería y sillares, de una única nave de planta rectangular que se cubría a dos aguas y un ábside cuadrado. La entrada está ubicada en el muro sur bajo un arco de medio punto con cimacio y guardapolvos lisos. Los vanos de sus muros son bastante pequeños, entre los que se encuentran ventanas germinadas y un pequeño rosetón calado en el muro sur del ábside. En el oeste se levanta la espadaña con una sola tronera apuntada.

Grúa/draga Priestman, perteneciente a la Autoridad Portuaria de Santander | Foto: Hispania Nostra
Grúa/draga Priestman, perteneciente a la Autoridad Portuaria de Santander | Foto: Hispania Nostra

Por otra parte, Hispania Nostra ha tildado de "catastrófico" el estado en que se encuentra la grúa/draga Priestman, perteneciente a la Autoridad Portuaria de Santander. Según ha señalado, anteriormente ya fue "abandonada a su suerte", por lo que se hundió en la zona portuaria de Raos. Posteriormente, fue rescatada en 1995 para proceder a su restauración integral, quedando instalada en el testero principal del espigón de Raos, en un área de acceso restringido al público en general.

Hispania Nostra ha censurado que, "de nuevo, la desidia y el abandono" han provocado "la nueva destrucción" de esta pieza del patrimonio industrial e histórico. Aunque ha indicado que el casco del pontón/flotador/gabarra se conserva en bastante buen estado, la máquina, debido al hundimiento de la cubierta de madera, al no realizarse ningún trabajo de conservación preventiva en más de 20 años, está caída en el interior de la misma.

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