sábado 4/12/21

La Policía Nacional ha detenido a tres empresarios, dos en Santander y uno en Gran Canaria, y ha desmantelado una red societaria radicada en Cantabria y Andalucía por defraudar más de un millón de euros a diversos organismos de salud con la venta de material de protección sanitario frente al Covid, los EPI, durante el primer confinamiento. A los detenidos, de 45, 50 y 55 años, y todos ellos con antecedentes policiales, se les considera presuntos autores de delitos de estafa, apropiación indebida, falsedad documental y denuncia falsa, han informado este jueves fuentes policiales.

Según la Policía, durante el primer confinamiento por la pandemia, los investigados introdujeron sus sociedades en la cadena de distribución que se había creado a nivel nacional para abastecer de material sanitario a diversos servicios de salud. Radicadas en Andalucía y Cantabria, la red operó en Gran Canaria, Galicia y Madrid, actuando bajo el paraguas comercial de la distribución en España de artículos de protección sanitarios (EPI) procedentes de China. En el período comprendido entre marzo y mayo de 2020, logró defraudar y desviar fondos por más de un millón de euros.

La operación se inició después de que el año pasado la Policía Nacional recibiera la denuncia de un intermediario comercial de Las Palmas de Gran Canaria, encargado de proveer de material sanitario a diversos servicios de salud, centros médicos y hospitales durante el primer confinamiento. La investigación permitió detectar numerosas operaciones comerciales fraudulentas realizadas en cadena por dos mercantiles, enmascaradas todas ellas como operaciones de importación fallidas o incompletas de material sanitario desde China, en concreto, 400.000 artículos de protección (EPI's) destinados a centros médicos y hospitales públicos de la red sanitaria nacional.

Los fondos desviados en estas operaciones ascendieron finalmente a 1.055.182 euros, que habían sido inicialmente destinados a proveer de material sanitario a los Servicios de Salud de Galicia y Madrid. Este capital fue defraudado, desviado y dispuesto de forma particular por tres empresarios investigados.

Los flujos monetarios fueron fraccionados y transferidos a cuentas bancarias particulares (algunas de ellas a nombre de testaferros) y de mercantiles bajo conceptos ambiguos o fraudulentos, o usados directamente en la adquisición de bienes muebles de alto valor, como vehículos premium.

Dos de los investigados han sido detenidos la pasada semana en Santander, mientras que el tercero ya se encuentra en prisión cumpliendo condena como consecuencia de una causa judicial anterior. La investigación policial aún continúa abierta y no se descartan posteriores actuaciones policiales o detenciones.

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