viernes 27/5/22

El acusado de estafar a otro hombre con discapacidad no se ha personado este martes en el juicio contra él, previsto en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria a las diez de la mañana. Así, la vista no se ha celebrado por incomparecencia del procesado y tampoco se ha señalado una nueva fecha, hasta que no sea localizado y citado.

El implicado se enfrenta a cinco años de cárcel, multa e indemnización que pide la acusación particular, mientras que la Fiscalía solicita su absolución, al entender que no consta engaño del encausado al denunciante, que entonces trabajaba como limpiador en una empresa de la ONCE.

Pero el abogado de este último entiende que el implicado contactó con su cliente, que presenta hipoacusia profunda y discapacidad auditiva, y tiene reconocida una discapacidad del 65% por lo que es "fácilmente manipulable". También cree que sabía que tenía ahorros, cobraba por su empleo y percibía una pensión de la Seguridad Social.

Le convenció de que debería trabajar con él en un negocio de reparto a domicilio de electrodomésticos

Así las cosas, le convenció de que debería trabajar con él en un negocio de reparto a domicilio de electrodomésticos, con la promesa de ser socios y alcanzar ingresos superiores a los de su labor como limpiador.

La víctima accedió y empezó a entregar diversas cantidades de dinero que el procesado le indicó que eran necesarias para emprender la actividad, hasta un total de 7.190 euros, de modo que su saldo bancario "quedó reducido a poco más de 50 euros".

Según la acusación particular, fruto de ese "engaño" el hombre dejó su trabajo de limpiador para dedicarse al negocio que le prometió el acusado y, bajo sus indicaciones, repartió electrodomésticos por toda Cantabria durante tres meses, hasta que sufrió un accidente de tráfico y tuvo que cesar en toda actividad.

Y "al ver que, pese a lo prometido, al trabajo físico desarrollado y la situación en la que quedaba, no le había sido ingresada cantidad alguna por el acusado, le insistió, ya con la intervención de sus familiares, para que le devolviera el dinero y le retribuyera el trabajo desarrollado".

Entonces recibió tres cheques por un total de 10.000 euros, que cubrían las cantidades entregadas y el trabajo de tres meses de reparto. Pero fueron girados contra una cuenta previamente cancelada por el procesado, por lo que era "un modo absolutamente falso de pago, un artificio para culminar su engaño, y que obedecía al plan desarrollado de enriquecerse a costa del perjudicado, de quedarse con su dinero y hasta con el producto de su trabajo".

"A consecuencia de estos hechos, el perjudicado perdió todos sus ahorros y el puesto de trabajo que desempeñaba en la empresa de limpieza dependiente de la ONCE", añade su letrado en el escrito de acusación, en el que considera que esto hechos constituyen un delito continuado de estafa, merecedor de cinco años de prisión, 1.800 euros de multa y 10.000 de indemnización.

Sin embargo, el ministerio público cree que el encausado no engañó al denunciante en el momento de la contratación ni tampoco se ha acreditado que no tuviera intención de abonar el importe de los trabajos hechos.

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