viernes 27/5/22

¡Basta ya de demagogia con las pensiones!

Solo aplicando medidas de sentido común, de igualdad, solidaridad y equidad, solo escuchando a la calle y teniendo un proyecto de país, los políticos pueden ser dignos de ponerse detrás de una pancarta en “nuestra huelga”.

El pasado día 14 de marzo se celebró en el Congreso de los Diputados el debate monográfico sobre las pensiones, por si nos quedaba algún tipo de duda a la gran mayoría de los jubilados españoles de que con el crecimiento actual, el Gobierno preveía terminar con la vergonzante subida del 0,25. No solo se vanagloria de ello, sino que además pretende hacernos creer que durante la crisis hemos ganado poder adquisitivo.

En frente ha tenido una oposición PSOE y Podemos (Ciudadanos es de la cuerda) que, más que tranquilizarnos, nos hace pensar que sus soluciones y cuya música solo consiste en que las pensiones tienen y deben subir con el IPC sin aportar nada más que alguna ocurrencia y algún “parche” que no soluciona los más que previsibles 18 mil millones de desfase entre gastos e ingresos en la S. Social. Por tanto, ni están ni se les espera. Hoy podemos decir bien alto y claro “los políticos de este país están poniendo en riesgo la viabilidad de unas pensiones dignas”, y todo porque durante 40 años han apostado por una economía desequilibrada, especulativa (la del pelotazo, la subvención y la prevaricación) y un empleo de baja cualificación y sueldo en el turismo, abandonando la economía equilibrada y productiva (la de los países ricos del norte de Europa), en donde la creación de empleo se basa en el equilibrio de los sectores productivos, en la alta cualificación más la innovación.

Hoy podemos decir bien alto y claro “los políticos de este país están poniendo en riesgo la viabilidad de unas pensiones dignas”

Sería bueno este 17 de marzo recordarle a nuestros políticos algunos datos relevantes como los dados por los Técnicos de Hacienda que ponen de relieve que el 32,6% de los pensionistas cobra menos de los 8.200€ que delimita el umbral de la pobreza, es decir, 3,1 millones; que un 17% no toma los medicamentos prescritos por falta de ingresos; que las mujeres trabajadoras cobran un 30% menos que los hombres y que esto se traslada directamente a sus pensiones; que en 2009 un trabajador se jubilaba con un 80% de su último salario y que hoy, gracias a las reformas de Zapatero en el 2010 y del PP a partir de entonces, a día de hoy ya solo cobra al jubilarse un 70% en relación a su última nomina, lo cual prevé que en un futuro los pensionistas pobres van a ser mucho más de ese 32% actual. Que un plan de pensiones no es solución para la inmensa mayoría de trabajadores puesto que muchos tienen ingresos por debajo de un nivel considerado digno y que por supuesto trabajadores y pensionistas estamos hartos (siendo suaves en la apreciación) de ocurrencias como las de algunos Ministros o las del Gobernador del Banco de España.

Pero ¿hay solución a la actual coyuntura de las pensiones? Como trabajador y pensionista estoy convencido que sí, que se pueden tomar una serie de medidas, unas recaudatorias y otras de eficiencia, algunas de más calado que otras, y sin apelar a la demagogia sino simplemente aplicando “el sentido común” que por otra parte es “el menos común de los sentidos “ entre nuestros políticos. Por tanto, es necesario abrir un debate serio y riguroso acerca de la sostenibilidad de las pensiones en el que es obligado incluir, hablar sobre la sostenibilidad de los pensionistas.

Veamos algunas de estas medidas, empezando por la más esencial.

En el año 2016 las empresas españolas gozaron de muy buena salud, las ganancias medias empresariales han sido del 24% mientras los trabajadores ganaron de media un 1,35% y los pensionistas un 0,25%; por tanto, es imprescindible un gran pacto de Estado que acabe con la precariedad laboral y que garantice la solidaridad, la equidad y la progresividad en el reparto de esta riqueza a través de una subida salarial moderada y progresiva (mas subida a los salarios más bajos). Con esta subida se garantizaría mayor dinamismo de la economía a través de un mayor consumo (que también beneficia a las empresas), una gran mejora de la economía de las familias que aún no hemos salido de la crisis y en especial mayores aportaciones de las cotizaciones, tanto por parte empresarial como por parte del trabajador que beneficia a los actuales pensionistas como a las bases cotizadas de los futuros pensionistas.

En este pacto se incluiría un pacto entre Estado y la parte empresarial para un gran plan público-privado en I+D+I para garantizar que la competitividad de empresas esté vinculada a la innovación y no tanto a la pérdida de derechos laborales del trabajador.

Acabar con la brecha de género tanto a nivel salarial como a la hora de cobrar una pensión. No a que las cotizaciones puedan soportar políticas ajenas al propio presupuesto de la Seguridad Social. Incrementar el apoyo a las familias con ayudas para garantizar el relevo generacional (la tasa de natalidad es muy baja), para ello es necesario más y mejores guarderías en los centros de trabajo, jornadas que puedan garantizar la conciliación familiar y laboral, más y mejores becas, IVA reducido en todos los productos básicos, facilitar la movilidad laboral con ayudas al alquiler y cambios no traumáticos de colegios para los menores, ayudas a la atención de mayores y minusválidos, etc.

Solo aplicando medidas de sentido común, de igualdad, solidaridad y equidad los políticos pueden ser dignos de ponerse detrás de una pancarta en “nuestra huelga”

Acabar con las prejubilaciones tan gravosas para la Seguridad Social y tan beneficiosas para las empresas, siendo algunos casos de auténtico escándalo como las de los bancos rescatados con dinero del ciudadano; cuando hay trabajadores que necesitando esta jubilación antes de lo previsto ya sea por enfermedad, accidente o por la dureza de su trabajo, les ponen todo tipo de trabas a pesar de que en muchos casos son pensiones por debajo de la media.

Acabar con las millonarias y escandalosas pensiones tanto en sectores públicos como privados, en especial empresas que en su día fueron públicas o son empresas de servicios básicos que repercuten tanto al trabajador como al pensionista con subidas de precios que terminan en casos como la pobreza energética.

Aplicar la progresividad a las subidas de las pensiones que garanticen pensiones más dignas. Incrementar la plantilla de inspección, tanto laboral como de Hacienda, dándoles medios y cierta libertad (no estar fiscalizados y coartados por la política) para acabar con el inmenso fraude que se da en ambos casos y que tanto daño hace al sistema

Y por último, debemos apelar a la clase política de este país a que sea ejemplo de equidad e igualdad y no que ya que son quienes legislan, lo aprovechen en beneficio propio (casualmente en su beneficio siempre hay unanimidad), por tanto los pensionistas les pedimos que reformen la ley para que:

Los diputados y senadores serán trabajadores, siendo su sueldo un aporte a su pensión, y no como ahora que tienen jubilación exclusiva por su mandato. Los diputados y senadores aportarán a la S.S y al sistema de pensiones, haciendo desaparecer el fondo especial de jubilaciones del Congreso y del Senado, que pasará al fondo de la S.S, participando en el futuro de este fondo al igual que cualquier trabajador. Los políticos dejarán de ser ellos mismos los que se suban el sueldo. Tendrán incompatibilidad con lo privado, limitación de cargos, sueldos en sus mandatos de dos legislaturas y después estarán en la situación de cualquier trabajador. Se regulará en su mandato beneficios como dietas, viajes, taxis, tarifas de comunicación, dispositivos electrónicos (tabletas, smartphone, etc.). Renunciarán en su jubilación a beneficios derivados de su paso por la política, como las “puertas giratorias”, disposición de oficinas y chófer, etc.

Solo aplicando medidas de sentido común, de igualdad, solidaridad y equidad, solo escuchando a la calle y teniendo un proyecto de país, los políticos pueden ser dignos de ponerse detrás de una pancarta en “nuestra huelga”. Porque es nuestra, la de los trabajadores y pensionistas de este país que vemos como se pone en peligro el sistema después y a pesar de nuestro trabajo y esfuerzo por levantarle.

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