lunes 27/9/21

3.544 amigos y murió solo

La soledad es siempre el abrazo pendiente, la asignatura incomprendida y el carcinoma espiritual. Las redes sociales prestan una inestimable colaboración para narcotizarla, porque duele mucho.

Conocemos por fin el número fatídico de amigos virtuales a partir del cual ya se puede morir en la más terrible soledad: 3.544. Esa multitud de colegas ficticios tenía un hombre de 51 años al que encontraron muerto en su casa de Vigo sepultado por miles de objetos, quien sabe si por otros 3.544 cachivaches que recogió durante años en la calle.

La primera impresión, que causa aún mayor depresión, es que nuestro hombre murió por causas naturales. Y es que lo natural es morirse cuando se acumulan tantos miles de amigos virtuales y tantos miles de objetos inútiles. Como inútil era resistir entre esa nada acumulativa de brillo equívoco llamada Facebook.

Soledad es un bello nombre de mujer y un fatal sustantivo femenino. La soledad es siempre el abrazo pendiente, la asignatura incomprendida y el carcinoma espiritual. Las redes sociales prestan una inestimable colaboración para narcotizarla, porque duele mucho. Sus 3.544 amigos resultaban opiáceos. Al vigués solitario le suministraban diariamente la droga a través del ordenador.

Soledad es un bello nombre de mujer y un fatal sustantivo femenino

La generación que más se comunica avanza con paso firme hacia la incomunicación. La tecla del “me gusta” está haciendo un daño irreparable. Vivimos en una sociedad virtual tan deslumbrante que nos está convirtiendo  en perfectos seres insociables. Eso sí, infectados de “followers”, amigos y seguidores de alquiler.

Nuestro hombre vigués ya descansa. Desde la semana pasada ya no compite en dos ligas (como el Atleti o el Madrid). Una era la de los amigos apócrifos y otra la de los enseres prescindibles. En ambas estaba muy bien clasificado, pero esa doble obsesión competitiva le condujo a una muerte solitaria y a miles de mensajes solidarios.

La tercera de las competiciones, la del whatsapp, la tenía muy desatendida. De ahí la alarma de una de sus amigas virtuales, que llamó desde Canarias a la Policía porque se ponía en lo peor. El solitario de Vigo se ha ido rodeado de los suyos: 3.544 perfectos desconocidos.

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