sábado 16/10/21

La gaviota cántabra muda las plumas

En un panorama de cinco partidos en el Hemiciclo de San Rafael es ya imposible gobernar sin pactar. Y Diego no fue a clase el día que conjugaron ese verbo.

En el Partido Popular de Cantabria se atisban vientos de cambio porque el vuelo de la gaviota lleva tiempo lastrado por el modo personalista y ajeno al diálogo con los demás partidos que Ignacio Diego, líder regional, impuso como moneda común de la gestión política. Durante la legislatura de mayoría absoluta (2011-2015), en los días de vino y rosas, de caviar y champán al calor del carguito, nadie pareció entender que el pan de hoy iba a ser el hambre de mañana.

Pero llegaron las elecciones de 2015 y a Revilla le faltó una semana de campaña –o eso dice el actual presidente regional- para ganarle al PP en votos y escaños. Lo cierto es que el PRC se situó a un solo asiento de los populares en el Parlamento autonómico y acabó gobernando Cantabria en coalición con el PSOE. Diego, que había hecho saltar por los aires todos los puentes de cualquier tipo de acuerdo con el resto de partidos, vio sus nalgas otra vez aposentadas en el banco de la oposición y se encendieron todas las alarmas en la tropa azul: será imposible gobernar jamás sin mayoría absoluta, porque Diego, enemistado con el mundo, dejó además ‘tics’ muy preocupantes en las formas: de todos serán conocidas sus palabras a los trabajadores de Sniace y la actuación impagable arrancado carteles por las paredes de Sierrallana.

Al PP sólo le queda retirar a Diego y renovarse, o contemplar cómo gobierna el PRC de Revilla pactando con los demás

En este escenario hay que circunscribir y entender la crisis de los populares de Cantabria, los movimientos para sacar a Diego del liderazgo, la ruptura del partido en dos y la idea cada vez más aceptada y asumida de que, en un panorama de cinco partidos en el Hemiciclo de San Rafael, es ya imposible gobernar sin pactar. Y Diego no fue a clase el día que conjugaron ese verbo.

Ahora al PP sólo le queda retirar a Diego y renovarse, o contemplar cómo gobierna el PRC de Revilla pactando con los demás. En la actualidad es muy fácil hacer esta lectura: el mérito político hubiese estado en identificar la problemática de 2017 en el tramo en que nació y se desarrolló, entre 2011 y 2015, cuando los populares tuvieron un poder nunca visto en Cantabria, finalmente tirado a la basura.

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