viernes 24/9/21

El interés... general

Hacemos política ficción, que parezca que se hacen muchas cosas, que se está muy activo y preocupado, pero realmente cuando uno rasca un poco en lo que realmente se ha realizado se encuentra con la desolación que estamos en la segunda, o tercera ola, vaya usted a saber, y que seguimos con las mismas herramientas, al menos jurídicas, que en marzo.

Muchas veces los que se dedican al noble arte de la política, esa actividad que desarrollan los que nos gobiernan desde las instituciones o aspiran a ocupar esos puestos, y que de una manera u otra nos acaba afectando a todos tienen comportamientos que son temidos por la propia población.

Simplemente decir la palabra político, nos pone en guardia, y es que al menos en nuestro país si nos dicen que asociemos la palabra político con otras palabras quizás las primeras que nos vienen a la mente son corrupción, mentira, manipulación...

Nunca se puede olvidar que la corrupción nos cuesta más de 90.000 millones de euros al año

Da la impresión de que hay poso de realidad, de experiencias y situaciones lamentables que han ido realizando los que se dedican a la política, que han contaminado hasta semánticamente el término. Nunca se puede olvidar que la corrupción nos cuesta más de 90.000 millones de euros al año, cerca del 8% del PIB, y de esa falta de control o incluso de los propios delitos tienen mucho que ver quienes estaban o incluso están gobernando las instituciones.

Estos días en el Congreso de los Diputados hemos visto cómo se usaba una prerrogativa de nuestra Constitución, más concretamente de sus artículos 113 y 114, donde nos indica que el Congreso de los Diputados puede exigir responsabilidades políticas mediante una moción de censura, la misma deberá ser propuesta y firmada por al menos el 10% de los diputados de la cámara, esto es, 35, y que para salir adelante necesita de la mayoría absoluta de la cámara, 176 diputados que apoyen al candidato alternativo.

¿Estamos ante una auténtica moción de censura, o un intento de tener un espacio de publicidad gratuito?

Esto es evidente, y no ofrece dudas, lo que sí las ofrece es ¿qué responsabilidad tiene el partido que presenta esta moción de censura, cuando solo cuenta con 52 votos favorables a la misma de los 176 que necesita? Es más, ¿estamos ante una auténtica moción de censura, o un intento de tener un espacio de publicidad gratuito en todos los medios para vender un producto, que saben que ni de lejos tiene ninguna posibilidad de prosperar? Se puede hablar del derecho de todos a usar la legalidad vigente en su propio beneficio, ahora bien, ¿no estaríamos aquí ante un auténtico fraude a la propia norma? Se está utilizando un instrumento que no está pensado constitucionalmente, es legal sí, es ético pues sinceramente creo que no. 

El tema puede parecer superficial, viendo de quienes lo promueven y sus valores, e incluso menor, al final se discute, pasa y se acabó, pero una de las cosas que más han quedado en evidencia con esta moción de censura es la ética en los comportamientos de nuestros representantes del Congreso de los Diputados.

Todo el mundo tiene derecho a defender sus ideas dentro del marco de la legalidad vigente, ahora bien, ver que cuando estamos en una situación de emergencia sanitaria en el país, nuestros políticos siguen mirándose el ombligo, es para nota. Es cierto que ha quedado reflejado de una manera muy clara la incoherencia de esta iniciativa, y sobre todo después de la intervención del principal partido de la oposición, que ha marcado distancias entre la extrema derecha de Le Pen, Salvini, Orban... y sigue a la conservadora de Angela Merkel. 

¿Esta es la democracia interna que deben de tener los partidos en su toma de decisiones?

Ahora bien, alabando, porque lo merece, el discurso del sr. Casado, hay algo preocupante en las formas del mismo. Es razonable que prive a un partido en un tema tan importante como la moción de censura y la posición de su grupo de discutir e incluso aprobar por los máximos órganos del mismo su posición, y que esta se tome en un paseo por el Retiro, con la ayuda de la esposa del líder de la oposición y 5 amigos más. Esta vez el resultado es positivo, pero si hubiera sido un auténtico desastre, ¿esta es la democracia interna que deben de tener los partidos en su toma de decisiones?

Hay también algo preocupante, da la sensación que se hace oposición a la oposición, y el que es gobierno en España es oposición por ejemplo en la Comunidad de Madrid y por desidia y la falta de trabajo de esos diputados que estaban realizando y discutiendo la moción de censura, sin embargo en todo el año no tienen tiempo para realizar una ley, una norma que dé cobertura y nos proteja a todos los ciudadanos en caso de una pandemia. 

Algunos llevamos diciendo que la Ley de Salud Pública aprobada en el año 2011 es un instrumento a desarrollar, a darle contenido real. Un compromiso por parte de las administraciones públicas españolas por mejorar la salud y calidad de vida de las personas, cerca de diez años después de su aprobación vemos lamentablemente la situación. El hecho indudable de que la crisis sanitaria por la Covid-19 ha destapado las carencias de nuestro sistema de salud, y la descoordinación que existe entre las instituciones. Ahora que parece que hay un mejor ambiente entre los grandes partidos, que se pongan de acuerdo en hacer o desarrollar una norma, que dé claridad a todos, que sepamos a qué atenernos y no sean el juez o TSJ de turno que deba decir sobre salud qué norma hay que aplicar.

Para curarme no quiero un juez, quiero un médico, para el respeto de mis derechos fundamentales no quiero un médico, quiero un juez. Por ello si tenemos una norma clara cada uno se puede dedicar a lo que realmente sabe o debe saber.

Las malas lenguas dicen que Pedro Sánchez cerró la puerta al plan legislativo de su vicepresidenta, ya que no quería abrir melones

Seguimos con el Estado de Alarma como única herramienta segura para tomar decisiones sobre la limitación de derechos fundamentales. Cuando los padres de la Constitución redactaron el artículo 116  de la misma, desde luego no estaban pensando para nada en un tema de salud pública, de pandemia como la que sufrimos. ¿Alguien sabe qué impide que se legisle sobre este tema? Recuerdo allá a finales del mes de marzo a la propia vicepresidenta primera, Carmen Calvo, manifestándose sobre la necesidad de una norma específica que dé seguridad a ciudadanos y autoridades. Las malas lenguas dicen que Pedro Sánchez cerró la puerta al plan legislativo de su vicepresidenta, ya que no quería abrir melones y negociaciones que tuvieran costes para la estabilidad del propio Gobierno.

Por cierto, tanto la moción de censura como el estado de alarma están dentro del título V de nuestra Constitución, de las relaciones entre el Gobierno y las Cortes Generales. Al final hacemos política ficción, que parezca que se hacen muchas cosas, que se está muy activo y preocupado, pero realmente cuando uno rasca un poco en lo que realmente se ha realizado se encuentra con la desolación que estamos en la segunda, o tercera ola, vaya usted a saber, y que seguimos con las mismas herramientas, al menos jurídicas, que en marzo.

Si tenemos un país con una corrupción muy elevada, con unos responsables políticos haciendo política ficción, enfrascados en temas que solo interesan a unos pocos, y un virus que cabalga por España casi a sus anchas, para poner unas gotas de optimismo sería aquello de que hemos tocado fondo, solo podemos mejorar, a poco que se lo tomen en serio y se pongan simplemente a trabajar, pensando, esas palabras que tanto usan, en el interés general.

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