sábado. 04.02.2023

Acelerar el proceso y ganar. Elecciones municipales 2023

A diferencia de lo que nos quieran transmitir desde los poderes establecidos y amansados, a cada día que pasa el cántabru recibe cada vez más y más apoyos de la sociedad civil.

Si hacemos un breve repaso a las felicitaciones y a los propósitos que han expresado los diferentes partidos políticos cántabros que más actualidad, seguimiento y proximidad suscitan entre la ciudadanía de cara al año 2023 que ahora acaba de comenzar, rápidamente comprobaremos que solo Cantabristas ha manifestado claramente su deseo y su voluntad de saludar públicamente (y también en sus redes sociales) en cántabru a la sociedad de este país su mensaje e intenciones en una lengua que también es propia y singular de nuestro pueblo. “Filiz Añu Nuevu 2023”, nos ha deseado el 30 de Diciembre 2022 en nombre de su partido el que es su Secretario General, Paulu Lobete.

Por eso, e independientemente de las distintas sensibilidades que se puedan dar y percibir en el actual y cada vez más disperso panorama político cántabro, ya solo por este hecho y circunstancia de apoyar sin fisuras y desde su fundación al cántabru, esta formación soberanista merece estar ampliamente representada en las instituciones municipales y autonómicas que dentro de apenas 18 semanas conformaran nuestra futura gobernanza.

Cantabristas solo y únicamente acata y apuesta por la voluntad directa y democrática que emana de forma espontánea y natural de las gentes

En su página web podemos leer claramente en un apartado titulado: “¿Qué defendemos? ¿Qué apoyamos?”, lo siguiente: “Promover nuestra cultura popular, así como de nuestro patrimonio en todos sus ámbitos: cultural, artístico, lingüístico, etc. Queremos una Cantabria en la que vivir nuestras manifestaciones culturales sea la norma y no la excepción y donde nuestro patrimonio se valore como merece”.

Y es que muy bien podría darse el caso de que Cantabristas pudiera recibir votos y apoyos de personas, que sin a lo mejor necesariamente tener que coincidir al cien por cien con sus planteamientos (esto ocurre en todas partes y con todos los partidos políticos), sí que sin embargo valoran de una manera muy acertada y positiva la defensa férrea y comprometida del patrimonio lingüístico cántabro, sin duda alguna el más vilipendiado, dañado y maltratado de todos cuantos patrimonios existen hoy en nuestro país.

Un hecho este que no solo es y podría ser exclusivo de Cantabria, pues en otras partes y territorios del estado español (como sucede, y de hecho continua sucediendo, por ejemplo en Galicia), formaciones políticas claramente posicionadas en favor de su lengua nacional (como es el caso del BNG con el gallego) reciben y acogen importantes caudales de votos en elecciones municipales y autonómicas de militantes y simpatizantes “antagónicos”, y hasta ciertamente “lejanos” a la formación gallegista. Como ciertamente sucede desde hace décadas por parte de seguidores del Partido Popular de Galicia, que votan al partido nacionalista gallego en estos encuentros “más locales” con las urnas cuando estas celebraciones tienen a ver realizarse, y en donde la defensa de la lengua cobra si cabe entonces una especial importancia y protagonismo.

O cuando no, sencillamente pactan para echar de las instituciones a los socialistas cuando, por ejemplo, allá por el año 2013 el experimento del ex juez Ventura Pérez Mariño en la alcaldía de Vigo se truncó cuando el BNG no tuvo reparos para sumar sus votos a los del PP para quitarse lo que entonces de denominaba como “lastre”. Y es que Galicia, como dicen las buenas lenguas, “é outra cousa”.

Al final, y a diferencia de lo que ocurre y sucede con otras formaciones políticas sujetas y atadas siempre e indefectiblemente a lo que digan y se ordene desde los despachos y las instituciones centrales de Madrid (obediencia de partido le llaman), Cantabristas solo y únicamente acata y apuesta por la voluntad directa y democrática que emana de forma espontánea y natural de las gentes y las voluntades que conforman y habitan el territorio que constituye su realidad atlántica más cercana e inmediata.

El lenguaje es una de las principales armas de este asalto social e identitario, en este caso hacia la lengua propia de Cantabria

Por lo tanto esta formación soberanista y democrática tiene las manos libres y el pensamiento resuelto a la hora de poder plantear y proyectar cuantas acciones considere que son las más adecuadas y las más benefactoras para su pueblo y sociedad, a la hora de propiciar y promocionar un cambio de ritmo y modelo a lo ya conocido y distinguido, que como se sabe y se entiende hasta ahora ha resultado ser más que fallido y errado, o cuando no impuesto y exigido por esas otras élites que con discursos vacíos y muchas veces malintencionados abogan con disimulo (y a veces otras sin ocultarlo) por hacer de Cantabria un lugar rendido y sometido a esas voluntades y caprichos del “quita y pon”.

Así pues, y al hilo de lo expresado, sería bueno recordar a los cántabrohablantes que sufren hoy la prohibición de la enseñanza en su lengua en cualquiera de los ámbitos y estamentos de este país, pero sobre todo y especialmente en los colegios públicos, las siguientes palabras de Don Miguel de Unamuno: “Es locura pretender que no se enseñe a nuestros hijos la visión, la concepción y el sentimiento del mundo que encierra el don del habla que aprendieron de la boca de sus madres con la leche que mana de sus pechos. El niño recibe el habla materna, que es la sangre del espíritu, y con ella, la visión y toda la concepción del mundo que ella encierra”.

Y es que, y a diferencia de lo que nos quieran transmitir desde los poderes establecidos y amansados, a cada día que pasa el cántabru recibe cada vez más y más apoyos de la sociedad civil (pues ya no es única y exclusivamente patrimonio de ningún grupo o institución), pues se conoce y se sabe que entre sus partidarios y simpatizantes se encuentran desde hace ya algunos años, desde votantes del PP y el PSOE, hasta gentes con sensibilidades progresistas situadas a la izquierda del PSOE. No obstante muchos de estos últimos no se acaban de posicionar decidida y claramente en favor de esa su otra lengua nacional, que también entienden y comprenden es propia y singular de Cantabria.

Con todo, se da la paradoja, como diría Henri-Frédéric Amiel (famoso filósofo, moralista y escritor suizo del siglo XIX, más conocido por haber sido el autor de un célebre “Diario íntimo”) de que no pocas veces “(…) la crítica convertida en sistema es la negación del conocimiento y de la verdadera estimación de las cosas”. Y es que el lenguaje (el que muchas veces emplean algunos políticos) es una de las principales armas de este asalto social e identitario, en este caso hacia la lengua propia de Cantabria. Por eso el que sea políticamente correcto o no algo, o bien una circunstancia específica, ello es no pocas veces la herramienta específica y concreta para que algunos grupos y entidades puedan conseguir sus metas y objetivos. Que para algunos, y en este caso, pasa por la anulación de la identidad y de la afinidad con lo que es propio y singular.

Valgan estas palabras para decir alto y claro que resulta un tanto triste y paradójico que aún puedan existir ciertos sectores de la población cántabra, que con ilógico discurrir se opongan a que hoy el cántabru pueda tener mayores cuotas de representatividad y presencia en nuestra sociedad, siendo lógico y normal que cada pueblo (que es una consecuencia, no solo histórica, sino también ambiental, cultural, étnica, social, etc.) hable “a su manera”, y a como es propio y singular de un territorio que vive y se desenvuelve en un mundo cambiante.

Sería bueno, y de cara a la próxima reforma del Estatuto de Autonomía de Cantabria, que el cántabru pudiera estar reconocido y representado ampliamente

Por ejemplo, con motivo de la Setmana del Llibre en Català, el escritor mallorquín Sebastià Alzamora, se encargó a finales de Noviembre de 2020 de dar el pregón inicial a esta celebración anunciando y recalcando la importancia de defender la lengua como “un vehículo de comunicación y conocimiento”, al tiempo que aprovechó para recordar la necesidad de una semana así porque, dice, la lengua catalana “no está en una posición de equilibrio” respecto al castellano.

El discurso de presentación concluyó con un llamamiento al respeto, la promoción y la celebración de la diversidad lingüística porque es “una buena señal de calidad democrática”. Y es que “(…) cuando un idioma desaparece, se lleva consigo todos los conocimientos que podíamos compartir cuando estaba activo”.

El pregón sirvió, también, para reivindicar que ninguna lengua es “mejor que otra”, y que todas se deben entender como un “hecho colectivo y social”, a la vez que “íntimo y personal”. Manifestó que es “de muy mala educación” esperar que los demás “se adapten a ti sin hacer el mínimo esfuerzo por interesarte por ellos”.

Llegados a este punto sería bueno preguntarse: ¿A quién o quienes beneficia esta actitud de etnocidio inducido y programado de y hacia una cultura que es minoritaria y está amenazada? ¿Por qué los “defensores” de las otras causas en favor de las otras culturas oprimidas allende los mares y las cordilleras, solo son “solidarios” con esas otras realidades, pero no lo son con sus propios pueblos en los que viven, se desarrollan y mueren?

Nos recuerda la hemeroteca, en este caso, www.enfocant.info, en Febrero de 2012, y de la mano de Raúl Molleda García, a través de un título no menos sugestivo (“El cántabru y sus enemigos más simpáticos”) estas interesantes reflexiones: “(…) Hay un solo pueblo del planeta con el que no se puede ser solidario, y es el propio. En el propio lo que hay que ser es consecuente. Si el pueblo tibetano, y el mapuche, y el palestino, y el kurdo, y el saharaui no deben ser asimilados, el de uno mismo tampoco. No puede ser más sencillo”.

“Quien diciéndose de izquierda está criticando el cántabru, como lo haría cualquier nacionalcatólico, es un asimilado feliz. Ser más o menos consciente de ello no cambia su papel fáctico en la contienda entre una cultura popular y la propagada por parte de un estado. Tendrá intachables ideas en otros campos, pero en lo relativo a su pueblo no es más que un asimilado feliz de serlo”.

“Este asimilado feliz, solidario a medida que se aleja de Cantabria, si hubiera sido saharaui sería pro marroquí, y de haber sido palestino sería sionista. Ése es papel de los asimilados felices de serlo, allá donde se encuentren asimilados. Hablan sobre la opresión de los pueblos y las etnias, pintando un panorama global que, casualmente, en su entorno está ausente. El asimilado feliz es en este aspecto comparable al obrero desclasado, pequeñoburgués y esquirol. A la hora de tomar partido resulta ser un quintacolumnista, un Santiago Matamoros con pañuelo palestino”.

Sería bueno, también, y de cara a la próxima reforma del Estatuto de Autonomía de Cantabria, que el cántabru pudiera estar reconocido y representado ampliamente, de forma que así y de esta manera esta lengua pudiera volver de nuevo a ser enseñada y difundida entre nuestra sociedad y pueblo. Situación y acontecimiento que no se ha dado y producido hasta el momento, a pesar de haber sido el PRC la formación política mayoritaria en el Parlamento de Cantabria en la última legislatura, y habiendo abogado si hubiera querido éste en favor de esta circunstancia, y no en pro de “tímidos” planteamientos en lo que respecta a esta cuestión de una manera “poco clara y muchas veces concluyente”.

Hay que decir que en verdad siempre se ha esperado y aguardado mucho más de parte del PRC a la hora de abordar con garantías y más éxito todo lo concerniente y lo que es tocante a la cuestión lingüística. Una circunstancia esta que nunca ha tenido a bien producirse y realizarse con suficiente calado y profundización, precisamente de parte de quienes tendrían que haber sido sus legítimos valedores (al haber ocupado estos diferentes puestos de responsabilidad y cometido), e incluso independientemente de que muchos de sus cargos sí que fueran y pudieran ser cantabrohablantes; y a los cuales desde aquí hay que felicitar para que dentro del partido en el cual militan tuvieran a bien el hacer uso del cántabru.

Este cambio sustancial en favor del cántabru en la próxima reforma del Estatuto de Autonomía no se va a producir si los actores principales implicados no se comprometen

Con todo es impensable (o inconcebible) a día de hoy el que algunos partidos que se hacen llamar así mismos “nacionalistas”, o bien “regionalistas”, no hagan una defensa cerrada en favor de su lengua nacional y/o regional. La misma Unión del Pueblo Leonés (UPL), por ejemplo, tiene prohibido el que sus dirigentes de “más altura” no conozcan el leonés, y/o se expresen en leonés. O, por ejemplo, el mismo Partido Aragonés (PAR), antes más regionalista, y ahora más nacionalista tras su refundación hace unos años hacia posiciones más aragonesistas, quien no contempla (de ninguna de sus maneras) el que no se haga una promoción y una difusión del aragonés en cuantas ocasiones y oportunidades favorables se presten y se presenten para ello. O el mismo Foro Asturias (surgido en 2011 como una escisión del Partido Popular) que, por ejemplo, en Noviembre del año pasado instaba a la Consejería de Educación a recuperar el Plan que permitía el uso del asturiano como lengua vehicular voluntaria en una segunda asignatura junto al castellano, y cuyos dirigentes igualmente tienen a bien el hacer gala de asturianismo (aunque muchos de ellos no hablen asturiano) apoyando así a su otra lengua propia y singular.

En definitiva, una circunstancia esta por parte del PRC que ha decepcionado en gran medida a una buena parte de la familia nacionalista y/o regionalista de este país, que no alcanza muy bien a comprender y a entender (a no ser que sus órganos directivos estén “a sueldo” de Madrid) como una Dirección General que dice tener a bien abogar por Cantabria (“Primero Cantabria”), no tiene sin embargo la firme voluntad y la decidida determinación de apostar por defender el cántabru públicamente con claras manifestaciones y guiños (siendo además su presidente “más que mediático”), y lo que es más importante, con proyectos y planes, propósitos y pensamientos. Un cántabru que es seña importantísima de nuestra identidad y realidad como entidad y pueblo diferenciado y específico.

Por eso es de valorar como de una manera muy positiva y acertada, el que a día de hoy exista en el panorama político cántabro una formación joven, dinámica, bien formada e instruida, que de una forma clara y decidida abogue (sin miedos y vergüenzas) por defender, proteger, amparar y preservar nuestro rico patrimonio lingüístico y cultural. Y nosotros, como continuadores de las obras que somos de nuestros mayores, y como dignos herederos que también somos de sus aspiraciones, debemos de poner entusiasmo, fe, generosidad y coraje para cumplir con nuestro deber; como seguro que también lo harían hoy en día ellas y ellos en la defensa de Cantabria.

Con el título: “Estatuto de Autonomía de Cantabria: cuatro reformas, dos instituciones sin desarrollar y una cláusula sobre Valdecilla”, el periódico digital elDiario.es Cantabria, publicaba el 16 de Enero del pasado año un interesante artículo firmado por Javier Fernández Rubio, que muy bien puede ser estudiado y aprovechado a la hora de dar impulso y motivación al cántabru.

Y decimos que es interesante este artículo pues sabemos que es de este tipo de presentaciones de donde se puede y se deben de sacar luego informaciones y apuntes oportunos y necesarios, que al final sirvan o puedan servir para hacer trabajos de investigación (y también de propaganda y réplica) en favor de nuestra lengua. Ya que propiciar un cambio y una modificación sustancial y urgente en favor del cántabru en la próxima reforma del Estatuto de Autonomía es de vital y de prioritaria trascendencia en los momentos y tiempos actuales, si en verdad se desea dar valor e importancia a una lengua que es original y propia de un país singular.

Sin embargo este cambio sustancial en favor del cántabru en la próxima reforma del Estatuto de Autonomía no se va a producir si los actores principales implicados (sociedad civil y políticos) no se comprometen claramente en pro y en la defensa de su resuelta actuación. Por eso, y para que esto se lleve y se conduzca por otras sendas y otros caminos, es por lo que es prioritario y fundamental el que fuerzas políticas nuevas y comprometidas con los valores lingüísticos de nuestro pueblo estén y puedan estar pronto representadas en cuantos más ayuntamientos y circunscripciones sea esto posible, a fin de así poder acabar de una manera definitiva (y no secuestrada a como sucede ahora) y concluyente con la sequía que representa y supone el “cerrar los ojos” a esta demanda y solicitud de una parte cada vez más importante de la sociedad.

Sería bueno que para que los buenos deseos y las mejores aspiraciones en favor del cántabru se puedan cumplir con creces (y luego estas se puedan ver representadas en las instituciones), las formaciones políticas que son afines a Cantabristas, algunas encuadradas en configuraciones políticas y hasta vecinales locales y diversas, por ejemplo, Asambleas de Ciudadanos del tipo “Coordinadora contra la Planta de Biogás en Cabezón de la Sal" (y así otras muchas más), inicien y pongan en marcha cuanto antes un programa viable de estrecha colaboración y confluencia, que al final pueda servir para conducir con éxito un proceso de convergencia y acercamiento, a fin de así poder sumar voluntades y empeños en las tareas y proyectos que son muchas veces similares y no pocas veces harto coincidentes.

El hacerlo con éxito y con los mejores entendimientos supondrá en un muy corto espacio de tiempo el que formaciones políticas (como en este caso sucede con Cantabristas), puedan estar representadas en las instituciones locales y autonómicas, paso este que es prioritario y principal a lo hora de conformar un proyecto de futuro viable y factible para nuestro cántabru, y para el también conjunto general de la sociedad.

Acelerar el proceso y ganar. Elecciones municipales 2023
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