jueves. 11.08.2022
DENUNCIA

“Quiero vivir tranquila y él no me deja”

Un matrimonio lleva años padeciendo los constantes ladridos de los perros que viven en una finca colindante. El Ayuntamiento de Bareyo dictaminó en abril el precintado de las instalaciones y la retirada de los animales, pero a día de hoy nada de eso ha tenido lugar todavía.

Instalación en la que se encuentran los perros en Ajo, junto a la vivienda del matrimonio denunciante | Foto: edc
Instalación en la que se encuentran los perros en Ajo, junto a la vivienda del matrimonio denunciante | Foto: edc

Cinco años es el tiempo que lleva padeciendo un matrimonio los ladridos de varios perros de forma casi continuada junto a su vivienda en Ajo. El motivo es una construcción en la finca de al lado en la que, presuntamente, hay un criadero de perros que, según la documentación del Ayuntamiento de Bareyo a la que ha tenido acceso este medio, actuaría de forma ilegal.

Los afectados han recibido “amenazas y actitudes intimidatorias y machistas”

En todo este tiempo ha habido denuncias ante diferentes administraciones, pero no ha sido hasta marzo de este año 2022 cuando, finalmente, el Consistorio ha decidido tomar cartas en el asunto, dando al propietario de este espacio canino un plazo “para que proceda a la retirada de los perros de la finca, para proceder al día siguiente al precintado de las instalaciones”, acordando igualmente “dar traslado de las actuaciones a la Fiscalía […] y a solicitar el auxilio de la Fuerza Pública para hacer efectivo este acuerdo adoptado”. Dicho plazo finalizaba en la medianoche del 4 al 5 de abril, pero a día de hoy ni se ha producido el precinto ni los perros han abandonado el lugar, pues todavía quedan al menos diez animales, como ha podido comprobar eldiariocantabria.es. Y mientras tanto, el matrimonio afectado sigue soportando los incansables ladridos día y noche.

A los ladridos se han sumado un cáncer, varias operaciones e infartos cerebrales que ha superado la mujer, una situación personal difícil en la que los perros “no me han ayudado a tener la tranquilidad necesaria para afrontarla”. Por si esto fuera poco, los afectados han recibido “amenazas y actitudes intimidatorias y machistas” por parte del propietario de esta finca hacia una madre de familia con dos hijas.

"Si quieres alguna foto mía o algún vídeo, pídemelo que te lo mando, mujer, ya sé que soy guapo pero no sabía que te ponía tanto, joder”

De hecho, el propietario de estos perros ha optado por denunciar él también al matrimonio por presuntas amenazas de muerte, algo que los afectados por los ladridos aseguran que “es falso”. De hecho, apuntan, “llegó el día del juicio y ni siquiera se presentó”.

“Quiero vivir tranquila y él no me deja”, lamenta la mujer afectada, quien también apunta que “el tema de ser mujer le escuece bastante”. A este respecto, recuerda que su abogada le sugirió “que grabara vídeos de los perros para saber si siguen allí”, algo que descubrió el denunciado y “me mandó audios” en los que directamente decía, como ha certificado este medio: “si quieres alguna foto mía o algún vídeo, pídemelo que te lo mando, mujer, ya sé que soy guapo pero no sabía que te ponía tanto, joder”. “Eso es acoso”, concluye la mujer.

“Mi marido le llamó diciendo que le íbamos a denunciar. Nos fuimos a la Guardia Civil a poner la denuncia, y mientras lo hacíamos nos mandó un audio amenazándonos”, recuerda ella, señalando que “los audios que me manda y los que le manda a mi marido son muy diferentes”.

Para hacer frente a los ladridos y en la búsqueda de un poco de silencio y tranquilidad por las noches, el marido explica que “hemos cambiado las ventanas, mi mujer se ha cambiado de habitación, mis hijas no duermen. Son muchos años ya, cinco años”, y ha llegado a pensar en “encadenarme a la puerta si no me dan una solución”, algo que sin embargo descarta por ahora. Y es que, como recuerda, la última notificación del Ayuntamiento, a la que ha tenido acceso este medio, “recoge que todo está ilegal, que no hay ningún tipo de permiso”, e insta a “cortar las molestias al margen de que, por otro sitio, se pudiera hacer otra cosa”.

Tal y como relatan los afectados, la situación empezó en 2017, pero no fue hasta un año después cuando fueron a hablar con el propietario de este espacio canino para explicar “que molestaba”. “Me negó que estuviera criando perros”, han recordado, y aunque “intentas arreglar las cosas sin follones”, al cabo de un año todo seguía igual. “Por las noches es horrible”, lamentan.

Fue entonces, en 2019, cuando empezaron a sucederse las quejas y denuncias ante diferentes administraciones, pero “no se me hizo caso”. Todas ellas están recogidas en el último expediente del Ayuntamiento de Bareyo sobre la denuncia de la crianza de perros en la finca colindante.

El Ayuntamiento de Bareyo no tiene expedientes de la construcción del edificio en el que se encuentran los perros | Foto: edc
El Ayuntamiento de Bareyo no tiene expedientes de la construcción del edificio en el que se encuentran los perros | Foto: edc

CRIADERO DE PERROS

Según esta documentación consultada por eldiariocantabria.es, en agosto de 2019 se produjo la primera denuncia, y en mayo de 2020 el Servicio de Sanidad y Bienestar Animal del Gobierno de Cantabria trasladó al Consistorio que estos hechos eran “materia denunciable y la competencia para su tramitación” recaía en el Ayuntamiento. Según explican los afectados, en esta fecha también se reconoció que “no tenían permisos ni núcleo zoológico, que es lo que necesita para tener al menos cinco perros”.

Sin embargo, ante la inacción de la Corporación municipal, los afectados reiteraron su denuncia en octubre de 2021. En estos años, la situación llegó incluso a manos de la Consejería de Ganadería y Medio Ambiente, pero no recibieron contestación.

El expediente de la denuncia de 2021 cambió la situación, pues por primera vez se reconoce que la “construcción de una sola planta y forma rectangular” en la que se encuentran los animales, “con cubículos para alojamiento de perros”, no tiene en el Ayuntamiento “expediente alguno de construcción y/o uso del suelo”.

De ahí que el Consistorio, y tras recibir varias alegaciones por parte del denunciado o sus representantes, decidió tomar la decisión de cerrar este espacio y retirar a los animales. El expediente recoge, en este sentido, que una de las alegaciones hacía referencia a que en esta finca “no se está desarrollando actividad de crianza de perros, sino mera guarda de los perros de los que son propietarios”, afirmando también que la actividad declarada ante Hacienda es adiestramiento y cuidado de animales. Un informe de la Secretaría del Ayuntamiento, sin embargo, señala que la existencia de esta crianza de perros “está probada de la información disponible”.

Pero a pesar de esta decisión administrativa, los animales continúan allí. Ahora mismo el caso se encuentra en los tribunales, pues “ya no quedaban más recursos” por parte del propietario del espacio canino, por lo que ha acudido al contencioso-administrativo. “Estoy esperando a que alguien haga algo”, ha lamentado la mujer afectada, que reconoce su “impotencia porque todo el mundo me dice que tengo la razón, pero nadie hace nada”. De hecho, esta última notificación del Ayuntamiento dice que “todo es ilegal”, pero afirman que “se lo salta todo”.

Al ser preguntada por si ha acudido al Seprona, asegura que sí, pero “me dijeron que tenía los papeles”. En este sentido, el matrimonio afectado apunta que “tiene un afijo de más de 200 perros”, aunque como recuerdan, “él dice que no cría perros” a pesar del expediente administrativo. Un afijo es la denominación que un criador solicita aplicarlo a los ejemplares de sus camadas, y va ligado a un número único de identificación.

Como señala el matrimonio, el propietario de este afijo contaba, antes de iniciarse todo este procedimiento, con una página web y perfiles en redes sociales en los anunciaba sus camadas para la venta. Sin embargo, y siempre según los afectados, a medida que se han ido dando pasos por parte del Ayuntamiento de Bareyo, indicando la necesidad de paralizar la actividad, la página se ha cerrado, manteniendo solo las redes sociales.

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