domingo 24/10/21
CICLISMO

26 subidas a Los Machucos sin parar, el gran reto de Borja Ortiz

Borja Ortiz a bordo de su bicicleta
Borja Ortiz a bordo de su bicicleta

“¿Y por qué no?” Así empiezan los mayores retos que alguna vez parecieron locos y después se recuerdan como toda una proeza al alcance de muy pocos. Recorrer Cantabria sobre dos ruedas es una aventura con cada vez más adeptos, pero hacerlo a través de sus puertos de montaña y “vivir” sobre ellas más de un día es cosa de unos pocos.

Amante de los retos, siempre quiere más. El cántabro Borja Ortiz ya sabe lo que es nadar 50 kilómetros de Castro a Santander, hacer 100 kilómetros en esquí de montaña por toda Cantabria durante dos días o recorrer en el mismo tiempo 800 kilómetros subiendo 27 puertos de montaña. A su larga lista de desafíos ahora quiere añadirle uno más duro si cabe, hacer con su compañera de viaje, la bicicleta, el doble ‘everesting’ –dos veces el desnivel del monte Everest- subiendo 26 veces el puerto de montaña de Los Machucos. El desnivel de Los Machucos es de 700 metros, por eso debe completar las 26 subidas para llegar a doblar el desnivel del Everest, que tiene 8.850 metros.  Un año en blanco, un año de Covid, fue el detonante de un reto que él mismo describe como “ambicioso” e incluso “surrealista” para muchos.

Subirá dos veces el desnivel del monte Everest

Borja tomó como base el conocido por los amantes del ciclismo como ‘everesting’, un desafío que circula por las redes sociales y que consiste en hacer el desnivel del monte Everest -8.850 metros- en bicicleta bajo la única condición de subir y bajar por el mismo puerto tantas veces sea necesario para llegar a esos metros de desnivel. Pero quiso ir más allá, no le valía con uno y lo dobló, sus piernas pedalearán los 17.700 metros de desnivel que suponen dos ‘everesting’. Sin embargo, todavía se le quedaba corto y, como señala el propio protagonista, para darle “más emoción” eligió el puerto de montaña de Los Machucos, “el más duro de Cantabria”, para completar la hazaña. Y es que, para Borja “un verdadero reto es aquel del que no estás seguro que le vayas a terminar”. 

Este amante del ciclismo cántabro ya tiene marcado en rojo en el calendario el sábado 16 de octubre como el día en el que puede hacer realidad una proeza gestada durante el confinamiento. ”La gracia de este reto es que la gente vea cómo es capaz una persona de subir ese puerto tan duro cuando lleve ya 20 subidas, que ni yo sé cómo lo voy a subir”, reconoce. Ortiz comenzará a escribir a golpe de pedaladas la historia de su próximo reto cumplido a las 00:00 horas de ese sábado 16 de octubre y no parará hasta alrededor de 40 horas después si “todo va bien”, aclara. Para completar ese doble ‘everesting’ con el gran desnivel del puerto elegido realizará un total de 380 kilómetros. “Lo más duro va a ser cuando llegue el sábado por la tarde, que ya habré hecho 13 subidas, y me quede la otra mitad y la segunda noche sin dormir”, reconoce Ortiz, que saldrá “despacio· afrontando desde el inicio ya una fuerte pendiente y pensando en las 13 subidas que suponen hacer un ‘everesting’ -190 km con un desnivel de 8.850 metros- “para no agobiarse”. Después ya “me plantearé lo demás”, afirma.

“La dificultad de este reto es que son pendientes muy extremas. Normalmente para hacer eso se suele buscar puertos suaves para no machacarte las piernas, yo he cogido el más duro de todos, que es parte del reto”, afirma. Y para que no haya lugar a dudas, lo compara con otros puertos conocidos de gran dureza. Peña Cabarga tiene un 18% de desnivel; los Lagos de Covadonga tienen un 14-15%; y este tiene varias pendientes del 28%, explica. Su punto fuerte, la resistencia. Y su preparación, un entrenamiento semanal de 132 kilómetros en cinco puertos de montaña a ritmo rápido. Con esa base de los últimos meses y toda la experiencia que dan los años, luchará contra sí mismo durante casi dos días completos sin parar.

Ortiz contará con el apoyo del Ayuntamiento de Arredondo y el personal de protección civil, que pondrá dos carpas de asistencia. Además, irá bien equipado de cámaras, cubiertas, zapatas y todo cuanto pueda necesitar en 40 horas de pedaleo constante. Y, lo último pero no menos importante, sentirá el aliento de amigos y familiares que se acercarán a animarle desde la barrera e incluso algunos la cruzaran montados en sus bicis para acompañarle en esta nueva aventura en la comarca del Asón.

Un reto de superación y lucha personal que Borja podrá añadir a su lista de hazañas cumplidas el próximo fin de semana.

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