miércoles 18/5/22

El Día de Cantabria

Al llegar la ‘democracia’ y la ‘autonomía’, quienes controlaban y siguen controlando el Boletín Oficial de Cantabria decidieron que el Día de La Montaña no era un día más o menos popular de una comarca sino el día de toda la antigua Provincia de Santander y actual Comunidad Autónoma de Cantabria, y decidieron transformarlo en el Día de Cantabria/Día de la Región.

Cuenta una leyenda urbana que La Montaña es sinónimo de Cantabria, y esa leyenda ha sido alimentada porque sobre todo durante el franquismo así es como se conocía popularmente en España a la entonces Provincia de Santander. Es decir que a los cántabros de entonces no se les llamaba cántabros sino oficialmente santanderinos y popularmente montañeses. Bueno, los más recalcitrantes y los menos enterados de fuera pero también de dentro se lo llaman también a los cántabros de ahora, y es que a algunos lo de cántabro debe de sonarles demasiado radical.

Es curioso que fuera de Cantabria se utilizara La Montaña como sinónimo de la antigua Provincia de Santander mientras en los valles de Cantabria –tanto en los valles montañeses como en los no montañeses– se tenía plena conciencia de que La Montaña no abarca todo el territorio de Cantabria sino sólo una parte, es decir que hay cántabros montañeses y cántabros no montañeses sino campurrianos, pasiegos, lebaniegos, etc. Y es significativo que de haberse impuesto una de las dos versiones, lo haya hecho la de fuera, algo bastante habitual por estos lares, dicho sea de paso. Es más, puede que todo esto esté empezando a sonar a chino, entre otras cosas porque, al más puro estilo de la Sección Femenina, en Puertochico nunca ha interesado otra ‘identidad’ que la vinculada al folklore, y en este sentido resulta revelador que casi veinte años después de la aprobación de la Ley de Comarcas que establece que la comarca es “una entidad necesaria integrante de la organización territorial de la Comunidad Autónoma de Cantabria” ni siquiera se haya iniciado un proceso de comarcalización.

Resulta revelador que casi veinte años después de la aprobación de la Ley de Comarcas ni siquiera se haya iniciado un proceso de comarcalización

El Día de La Montaña comenzó a celebrarse –en Cabezón de la Sal– en 1967, y en 1972, es decir aún durante el franquismo, fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional. Otras comarcas de Cantabria también celebran su día –Reinosa acoge desde el siglo XIX el Día de Campoo, que en 1977 también fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional, y ya en la etapa autonómica San Roque de Riomiera comenzó a celebrar el Día del Urgullu Pasiegu y Potes el Día de Liébana, ha habido algunos intentos de recuperar el Día de Trasmiera…– y en los últimos tiempos también lo hacen algunos valles.

Al llegar la ‘democracia’ y la ‘autonomía’, quienes controlaban y siguen controlando el Boletín Oficial de Cantabria decidieron que el Día de La Montaña no era un día más o menos popular de una comarca sino el día de toda la antigua Provincia de Santander y actual Comunidad Autónoma de Cantabria, y decidieron transformarlo en el Día de Cantabria/Día de la Región (no extraña que algunos ya no sepan si viven en Cantabria o en un sitio que se llama Larregión). Su ‘razonamiento’ sería más o menos el siguiente: si La Montaña es sinónimo de la Provincia de Santander y la Provincia de Santander ahora es la Comunidad Autónoma de Cantabria, cambiemos el nombre de Día de La Montaña por el de Día de Cantabria y subtitulémoslo Día de la Región (no vaya a ser que eso de Cantabria ahí solo suene muy radical), añadiendo a la folklorada del franquismo un discurso del presidente autonómico y el izado de las banderas de España y de todas las comunidades autónomas del Estado. Y así es como quienes controlan el BOC desvincularon el ‘Día de Cantabria’ del 28 de julio –los Nueve Valles constituyeron la antigua Provincia de Cantabria el 28 de julio de 1778 en la Casa de Juntas de Puente San Miguel–, al que llamaron Día de las Instituciones de Cantabria. Y que suenen el pito y el tambor, como en el 67.

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