martes. 16.04.2024

El velero Klaudia, de Náutica Puerto Gris, ya se encuentra en Gijón. La aventura de los pasajeros y la tripulación del barco recorriendo el Camino de Santiago de una forma diferente, combinando mar y tierra, ha completado su primera etapa sin incidentes pero con hermosos recuerdos en la ruta marítima que ha partido de Santander. Aunque no todo han sido facilidades.

A primera hora de la mañana, alrededor de las 7:30 horas, algunos delfines decidieron acompañar al velero

De hecho, no es un viaje de placer. En la jornada de ayer lunes, a la llegada de los viajeros, se realizó un briefing de seguridad para que todos estuvieran familiarizados con los elementos fundamentales durante la travesía, como la balsa, los chalecos salvavidas, los instrumentos… Cada uno de los participantes fue asignado como responsable de una parte, implicándoles en el viaje.

La idea inicial era realizar el recorrido aprovechando el viento, partiendo a primera hora de este martes. Pero ante la previsión meteorológica, la tripulación del Klaudia, con Jesús de la Hoz al frente, optó por partir de Santander antes de la medianoche del lunes, tras un breve tentempié en tierra firme. “Nos pusimos la ropa de navegar, dimos aviso a Salvamento de que partíamos para Gijón y nos pusimos en marcha”, explica De la Hoz a este medio.

Vela del Klaudia desplegada durante el viaje | Foto: Náutica Puerto Gris
Vela del Klaudia desplegada durante el viaje | Foto: Náutica Puerto Gris

Navegar de noche nunca es sencillo. Y para alguien que no está acostumbrado a ello, mucho menos. Por eso, muchos de los participantes reconocen lo “espectacular” de poder ver la Bahía de Santander a oscuras desde el mar, iluminada únicamente por las luces de la costa y de los barcos que se encuentran en el mar. Las condiciones de visibilidad también provocaron ciertos miedos. “La mayor preocupación al viajar de noche es que todo parece más cerca y más grande”, reconoce la expedición, que realizó la primera parte del recorrido entre pequeños pesqueros que obligan a estar pendientes de todo el entorno. Por ello, se establecieron guardias de tres horas entre todos los participantes.

Lo cierto es que no ha habido mayores incidentes más allá de anécdotas que entran dentro de lo previsto, como el hecho de que, al pasar junto a Cabo Mayor, algunos pasajeros se marearon, “algo habitual”, pero tras eso se puso rumbo a Gijón sin mayor novedad, con la única salvedad de que se tuvo que viajar a motor durante buena parte del trayecto ante la ausencia de viento y la necesidad de cumplir la etapa para poder sellar.

Algunos delfines acompañaron la expedición del velero Klaudia | Foto: Náutica Puerto Gris
Algunos delfines acompañaron la expedición del velero Klaudia | Foto: Náutica Puerto Gris

Nada de esto quiere decir que el viaje, en esta primera jornada, no haya dejado experiencias memorables. A primera hora de la mañana, alrededor de las 7:30 horas, algunos delfines decidieron acompañar al velero ante la ilusión de los tripulantes. Poco después, además, el viento hizo acto de presencia, permitiendo sacar durante un momento la vela y vivir la experiencia en toda su plenitud.

El resto del viaje hasta Gijón fue relativamente tranquilo, pero eso no quiere decir que no se aprovechara para continuar con la formación de los participantes. En un momento dado se realizó un simulacro de hombre al agua, preparándoles así ante una situación de este tipo y, sobre todo, reiterando la importancia y la necesidad de llevar en todo momento el chaleco salvavidas y tomar todo tipo de precauciones.

El velero Atyla | Foto: Náutica Puerto Gris
El velero Atyla | Foto: Náutica Puerto Gris

Este primer día también dejó una imagen náutica en la retina de los peregrinos. Su embarcación se cruzó con el velero Atyla, un barco clásico tipo carabela. Y como anécdota, la comida a bordo consistió en un cocido montañés, como homenaje a las raíces cántabras del proyecto.

La entrada en Gijón se produjo a las 17:15 horas, un poco antes de lo previsto, aprovechando el viento que se levantó poco antes de llegar a puerto. Tras dar el parte, atracar y asearse tras la jornada, la expedición tomó tierra rumbo a una merecida cena antes de descansar y prepararse para la segunda jornada de viaje en dirección a Viveiro.

Una primera etapa del Camino de Santiago entre delfines y veleros clásicos
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