jueves. 25.04.2024

Es habitual escuchar las historias de los peregrinos que recorren el Camino de Santiago a pie, en bicicleta, a caballo… Pero lo que es más extraño es recorrerlo en barco. Y esta es la aventura en la que se van a embarcar los pasajeros del velero Klaudia, que regularmente navega de Santander hasta La Coruña de la mano de Náutica Puerto Gris.

Durante ocho días, tripulación y pasajeros realizarán las diferentes etapas que hay que cumplir para poder asistir a la misa del Peregrino en la Catedral de Santiago de Compostela y obtener la Compostela, y de las que eldiariocantabria.es realizará un seguimiento diario para dejar constancia de una experiencia que, más allá de la belleza del viaje, exige cierta condición física y, si se desea, una participación y aprendizaje en el aspecto náutico que resultará esencial.

La expedición ha preparado todo lo necesario en los últimos días, y este lunes, 22 de agosto, se ha dado la bienvenida a bordo a los participantes. Una vez instalados, y tras sellar las acreditaciones del peregrino en el puerto de Santander, se ha explicado el funcionamiento del velero, la seguridad y los servicios con los que cuenta. Esta ‘jornada cero’ está pensada para dar los últimos detalles y dejar todo preparado para salir temprano al día siguiente en dirección a Gijón, por lo que, tras una cena en tierra firme, se chequea la vestimenta, se fija la hora de partida y, si es necesario, los turnos de las guardias para la noche.

Por delante, varios días de navegación con paradas que, tras Gijón, están previstas en Viveiro y La Coruña. Tras este viaje, que tiene una media de 90 millas cada día, vendrá la parte más física del recorrido. Dos días en los que se caminará durante unos 25-30 kilómetros cada uno, descansando en Mesón do Vento y Sigüeiro, y llegando el tercer día a pie a Santiago para recoger la Compostela. El regreso, mucho más directo, volverá a realizarse en barco en dos días, llegando a Santander en las primeras horas de la mañana del 31 de agosto tras una experiencia que, sin duda, dejará anécdotas, amistades y un recuerdo imborrable.

Una navegada Jacobea para recorrer el Camino de Santiago de un modo diferente
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