domingo. 14.04.2024

Los cuñados peligrosos

Admiro a esos héroes casi anónimos (cayendo el sol a plomo por arriba y el calor del cocinado subiendo desde abajo) que aguantan el tirón y preparan comida para el regimiento que se apunta a la celebración

El 15 de agosto en España -con su novena por delante y detrás- es la festividad de la Asunción de la Virgen María. Uno diría que es cuando se produce la máxima distancia mental con respecto a la vida cotidiana y ordenada del resto de año.

Las vacaciones, como todo,  han evolucionado y en estos tiempos se sale en cualquier época del año a veces solo guiados por un buen precio, si bien estas fechas de Agosto se agarran con firmeza a las tradiciones. España huele a paellas en el jardín, barbacoas, a protector solar factor 50, se lanza el personal a bomba en las piscinas, se padece en las procesiones bajo el sol, alguna lipotimia…

Admiro a esos héroes casi anónimos (cayendo el sol a plomo por arriba y el calor del cocinado subiendo desde abajo) que aguantan el tirón y preparan comida para el regimiento que se apunta a la celebración. Y aquí quería llegar. En ese momento de máximo sufrimiento y abnegación es cuando suele aparecer ese “amigo querido” o cuñado “enterado” que botellín en mano -pero solo el suyo- aparece para dar consejos de cómo “lo tienes que hacer”. Lo que le dirías en ese momento no debería ser escuchado por niños inferiores a cierta edad. Es especie, por cierto, que no está en peligro de extinción para tranquilidad de ciertos grupos.

Como apunte necesario, comentar que los amigos de barbacoa rotan y no siempre repiten a lo largo de los años. Pero el cuñado es como el rayo que no cesa: Navidad, a veces en los cumpleaños y en estas fechas que para algunos son de casi penitencia.

Hecha esta Introducción todo el mundo niega que su cuñado sea “uno de esos cuñaos”. En mi caso, por supuesto. Pero la pregunta entonces es: por qué todo el mundo los teme cuando llegan las fechas señaladas. Para no entrar en zona pantanosa con la familia digamos que yo escribo a un cuñado imaginario y perverso sobre el que recaen todos los tópicos justos o injustos.

Llegadas las consabidas fechas aparecen, te dirigen su amplia sonrisa sabiendo que te tienen acorralado y te ponen al día de los que les bulle por el magín.

Importante referir en este estudio sobre el “cuñadismo y barbacoismo” que hay un antes y después de internet. En el “antes” cada vez que se metían en aguas profundas, es decir, temas complejos en donde patinaban a un lado y al otro solían dar un barniz de consistencia a su tesis diciendo que “hay muchos estudios que demuestran…”

Ahora con Internet la frase es otra: “yo he investigado mucho”. Anécdotas las tenemos  todos. La mía fue de uno/a que estaba colocando su “tesis doctoral” y mi amigo (el médico) disfrutaba de la reunión con un oído medio abierto calibrando los dislates. En un momento el galeno apuntó a que quizá desde el punto A al B hacen falta algunas pruebas tales como… A lo que el aludido/a en un momento fugaz de lucidez le preguntó si era médico y Luis le dijo que “no lo podía evitar”· El otro/a en una especie de recorte taurino le dijo que “es otro punto de vista que yo desde luego respeto”.

Presiento que como variante del Covid en este 2023 se extiende una variante aterradora: los cuñados y amigos que sabían el resultado de las elecciones.

“No, si yo lo veía venir. Lo que pasa es que no quería decir nada”. Consiguen concitar la atención de una audiencia narcotizada por la panceta y el Ribera de Duero y ya se arrancan con toda suerte de vaticinios. Su seguridad en el discurso es máxima.

Insisto en que lo veo como una nueva cepa del virus: la de los acertadores de elecciones. Me parece que altamente contagiosa. Y ya alcanza no solo a cuñados y amigos inevitables, sino que se extiende también a vecinos en un viaje de ascensor.

Agradezco vivir en pisos bajos, no más allá de un tercero. Les ruego entiendan mis razones.

 

Los cuñados peligrosos
Comentarios