viernes 22/10/21

De pasado tiene que estar el futuro lleno

Me precio por ser un decimonónico empedernido que todavía cree en lo imposible de la utopía, pues al fin y al cabo utopía es aquello que siempre está en el horizonte y nunca lograremos alcanzar, pero que, a decir de Eduardo Galeano, resulta esencial para caminar, para seguir, para luchar.

Siempre he sido de ese tipo de personas que anhela la llegada de septiembre como un retorno a la vida desde la imposición de una rutina tan obligada como necesaria que pone fin al verano y a todo lo que éste conlleva: las altas temperaturas, la parranda, las vacaciones. El noveno mes del año tiene de mágico para mí lo que para otros resulta odioso y no menos tedioso: el calor se reduce sobremanera, lo mismo que las horas de luz, y la chaqueta vuelve a ser nuestra fiel compañera desde la mañana hasta la tarde, aunque si vives en el norte es seguro que no hayas tenido que esperar a septiembre para salir de casa con ella.

Rueda de prensa de los principales representantes de las 19 formaciones políticas y asociaciones en los soportales del Parlamento de Cantabria Rueda de prensa de los principales representantes de las 19 formaciones políticas y asociaciones en los soportales del Parlamento de Cantabria

Incluso hay ocasiones -pocas, no nos vamos a engañar- en las cuales septiembre trae regalos inesperados que contribuyen a alegrarte lo que queda del año, más gratificante si cabe cuando este tipo de buenas nuevas están directamente relacionadas con el curso político, con esa política que para muchos es disgusto, pantomima, teatralidad, o enchufismo. Me refiero a la reciente convocatoria en defensa de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Cantabria que han suscrito 19 colectivos políticos y memorialistas de la región desde la sede de nuestra soberanía popular, el parlamento regional. Nunca me perdonaré el hecho de no haber podido estar presente en el acto como representante de área de las Juventudes Socialistas de Cantabria, aunque allí estuvieron, fieles a la cita, algunos de mis más ilustres compañeros, como Marcos Agudo, Francisco Cano o Javier Fernández. Por desgracia, hay quienes todavía dudan del compromiso socialista con nuestro pasado más traumático e incluso con nuestra pertenencia a la izquierda política, y desde luego no voy yo a llevarlos la contraria, pero ahí están los hechos, que a las palabras siempre se las lleva el viento.

Sigo creyendo que nos unen muchas cosas más de las que nos separan, y no dejaré de creerlo nunca

Me siento tremendamente orgulloso de ser un joven socialista; sí, joven, socialista, y de izquierdas. Y me emociona, sí, me emociona, la unión de casi una veintena de asociaciones y formaciones políticas de la izquierda cántabra no ya para defender la Ley de Memoria Histórica, sino la unión en sí misma, nuestra unión en sí misma, para algo que no sea reprocharnos las veces que nos hemos enfrentado o traicionado entre nosotros en el último siglo, o para repartirnos carnets de buena o mala militancia izquierdista. No pocos de ustedes me llamarán iluso a decir de lo anterior, pero me precio por ser un decimonónico empedernido que todavía cree en lo imposible de la utopía, pues al fin y al cabo utopía es aquello que siempre está en el horizonte y nunca lograremos alcanzar, pero que, a decir de Eduardo Galeano, resulta esencial para caminar, para seguir, para luchar.

A todas las asociaciones y partidos presentes aquella mañana del 10 de septiembre, gracias de verdad, de corazón. Sigo creyendo que nos unen muchas cosas más de las que nos separan, y no dejaré de creerlo nunca. Sin embargo, debo agradecer especialmente su trabajo a una asociación en particular, el Colectivo de Memoria de Laredo, y a su presidente, José Luis Pajares, por haber llenado Cantabria de historia y de memoria en tan poco tiempo y a pesar de su breve existencia.

De pasado tiene que estar el futuro lleno. He aquí un gran lema. Sigamos trabajando por ello.

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