domingo. 03.03.2024

El desprendimiento en la Casa de Cultura de Torrelavega permanece

La resolución es una virtud y no parece que la Administración la tenga; ya sea en el ámbito local, regional o estatal cuando se trata de responder con prontitud a un incidente, al engranaje de la  Administración le cuesta ponerse en movimiento, se atasca

Allá por el mes de Junio, no recuerdo el día, un usuario de la biblioteca subía hacia el segundo piso cuando al llegar al penúltimo descansillo oyó un estruendo seco… Volvió la cabeza y observó, estupefacto, los restos de escayola que cubrían el tramo de escaleras que acababa de subir… El desprendimiento se había producido en el tramo que lleva al tercer piso, es decir, en el tramo que hace las veces de techo cuando alguien va subiendo hacia el segundo… Es fácil de entender; huelga describir aquí la arquitectura habitual de una escalera interior hecha a base de forjado. El chaval, tras reponerse del susto, siguió subiendo y le contó al bibliotecario que salía ya intrigado por el estruendo, lo que había ocurrido… Observaron que el trozo de escayola desprendido tenía una extensión aproximada de metro y medio cuadrado. Suficiente para que el chaval hubiera sufrido una buena avería de haber tenido la mala suerte de pasar debajo en ese preciso instante;  fue simple cuestión de medio segundo; como suele decirse, la vida en un hilo…

Hay voluminosos estudios desde principios del siglo pasado sobre el laberinto interminable que supone la moderna burocracia y me temo que aquí y ahora estemos ante una de esas interminables derivas

De Junio hasta hoy los tramos de escalera que van al primer y segundo piso están fuera de servicio por precaución y hay que utilizar el ascensor. Quienes utilizaban la escalera por hacer ejercicio, tendrán que recurrir, por ahora, al gimnasio que han abierto al lado. Aun así, no hay ningún obstáculo, la actividad diaria puede seguir su curso normal… No obstante, comentando de vez en cuando el asunto con el bibliotecario, hemos apostado, sin malicia, que llegará Navidad y quizás Año Nuevo y el roto seguirá ahí, sin reparar… Pero asumiendo con cierto optimismo que por esas fechas el desperfecto esté reparado, no estaría nada mal; medio año para una reparación que con un poco de prontitud hubiera estado resuelta en media jornada sería todo un logro…

La resolución es una virtud y no parece que la Administración la tenga; ya sea en el ámbito local, regional o estatal cuando se trata de responder con prontitud a un incidente, al engranaje de la  Administración le cuesta ponerse en movimiento, se atasca. Y si esto ocurre con accidentes menores como es el caso, ni que decir tiene cuando el accidente es de envergadura: una riada repetida cada dos años o tres años, una carretera cortada por un desprendimiento, los caprichos de un nuevo volcán, los estragos de un incendio anunciado, la enésima avería en las líneas de FEVE, la injusticia que para la justicia  supone la lentitud de una causa abierta que se demora tres, cinco, diez años…  Entonces cabe preguntarse, ¿a qué se dedican en el gobierno regional sea  de este signo o del otro, que da igual, aparte del agotador bla…, bla…, bla…,  en cada rueda de prensa para intentar, sin lograrlo, marcar diferencias que no hay nadie con decisión en el departamento correspondiente para, en un momento de lucidez, enviar un operario hasta aquí con el cometido de resolver un problemilla que lleva en situación precaria cinco meses…? Como decía, la actividad puede seguir su curso habitual en la Casa de Cultura y al cabo de un par de semanas del suceso un técnico de la administración regional vino a inspeccionarlo, pero ahí se ha quedado todo el trabajo de reparación. ¿Estarán valorándolo? Hay voluminosos estudios desde principios del siglo pasado sobre el laberinto interminable que supone la moderna burocracia (K. Marx, Max Weber, Raymond Arón e incluso Kafka, en alguna de sus novelas, le dedicaron su tiempo) y me temo que aquí y ahora estemos ante una de esas interminables derivas por el polvo acumulado y la desidia en mesas diferentes  de un asunto que para resolverse sólo requiere  un buen plumazo. No cuesta tanto dar la orden para que se ponga en marcha el engranaje… ¡Vamos…!¡Un poco de ánimo, burócratas…!

El desprendimiento en la Casa de Cultura de Torrelavega permanece
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