jueves. 13.06.2024

Las semifinales de la guerra por el trono del mundo

Envuelta en su burbuja, una Europa pacifista y bienintencionada disfrutaba de la vida sobre una falsa seguridad. Habíamos olvidado que el mundo es un lugar peligroso

QUIÉN NO QUIERE SER EL AMO DEL MUNDO

El año 1945 puso fin a la lucha entre las democracias, el comunismo y el fascismo, tres ideologías que pugnaban por dominar el planeta, con la eliminación de la tercera.

Los acuerdos de Yalta solo fueron un truco para eludir la demoledora batalla final entre la Unión Soviética y Occidente, repartiéndose el mundo en áreas de influencia. Le siguió la Guerra Fría, décadas de inestable equilibrio entre las dos potencias que rivalizaban por una hegemonía fuera de su alcance, porque si una rompía las reglas tácitas para conseguirlo, la otra se lo impediría con una guerra nuclear. Lo llamaron orden bipolar.

La disuasión nuclear funcionó para evitar un liderazgo mundial. Pero en el imaginario de nuestra especie y otras que nos son afines, la jerarquía del poder es una pirámide cuya cúspide no se comparte. Arriba solo puede haber uno.

UN DINOSAURIO EN LA HABITACIÓN

Los 77 años transcurridos desde 1945, y sobre todo los que siguieron al colapso soviético de 1991, fueron un hermoso sueño, con una Norteamérica afín a nuestros valores como líder mundial indiscutible. Con las guerras siempre en otra parte, llegamos a creer que las soluciones bélicas eran algo trasnochado, propio de países pobres e ignorantes. Métodos brutales de otros tiempos, pensábamos. Y un conflicto mundial, algo ya imposible. 

Pero en febrero de 2022, nuestros pacíficos sueños se vieron interrumpidos por la presencia de un dinosaurio en nuestra habitación. Y al despertar, el dinosaurio seguía allí.

COMUNISMO CAPITALISTA Y DEMOCRACIAS AUTORITARIAS

Hoy el comunismo chino se ha reciclado integrando material genético del capitalismo occidental. Aunque a largo plazo el deterioro por corrupción de los sistemas autoritarios es inevitable, su creciente poder cuestiona al liderazgo norteamericano. Y no es fácil que quien ocupa el trono de la pirámide del poder acepte cederlo pacíficamente.

También las democracias han mutado, y precisamente en dirección a su opuesto

También las democracias han mutado, y precisamente en dirección a su opuesto. Con el neoliberalismo, las libertades públicas se oscurecieron, las redes sociales fomentan el pensamiento acrítico y los lobbies y las multinacionales acaparan la soberanía de los gobiernos. La fuerza de las democracias, que es la fe de la gente en su sistema, está en decadencia, lo que las debilita aún más a favor de autoritarismos y populismos. Solo un revulsivo podrá evitar su decadencia.

LA DIFÍCIL MULTIPOLARIDAD

El creciente desafío de una China poderosa apoyada por Rusia y otras dictaduras, frente a unos Estados Unidos soportados por las democracias de Europa, Canadá Japón y Australia, se complica con la irrupción de un grupo de nuevas potencias de ámbito local. No están alineadas con ninguno de los dos colosos y exigen su protagonismo en el tablero de ajedrez mundial como moderadores de la partida: lo llaman orden multipolar. Una solución atractiva, pero quizá poco realista. A cada uno de los dos grandes solo le interesa ser el líder supremo.

PASAR A FINALES, Y LUEGO QUÉ

Nadie sabe qué sucederá en Ucrania: si superaremos las semifinales ante Rusia y pasaremos airosos a la final, el inevitable enfrentamiento con China. En el fondo, es el mismo dilema de 1945: democracia frente a autoritarismo.

La ambición de ambos contendientes por sentarse en lo alto de la pirámide es muy intensa. Pero ante las consecuencias de un choque definitivo, quizá se acuerden otra vez unas reglas que eviten una guerra devastadora.

Porque arriba solo hay sitio para uno. Y si alguien lo ocupa, difundirá e impondrá su ideario y su sistema político al resto. Nuestros valores y nuestra forma de entender el mundo, que nos parecían tan seguros y sólidos, siempre estuvieron en el aire. Y ahora empezamos a darnos cuenta de ello.

 
 

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