jueves 23/9/21

El primer contrato laboral del joven Castañeda

Asumir una nueva crisis económica, la que ha traído el Covid, es no cometer los mismos errores del pasado, de otras debacles laborales. Veo justo hablar de reconstrucción, y apoyar a la pequeña y mediana empresa, pero sin olvidar por un momento facilitar oportunidades a nuestros jóvenes y bien preparados. Que lleguen a tener un contrato decente es la meta, y cuando lo logran por vez primera sienten la misma satisfacción que antaño tuvieron sus padres, por haber consumado similar sueño. 

Como bien recomienda Tony Nadal, tío y entrenador hasta 2017 del gran tenista Rafa Nadal, las personas que destacan en la vida son aquellas que perseveran, aunque no es todo, ya que para alcanzar una meta hay que proponérselo y trabajar más que nadie. Si bien es cierto que la situación económico-social actual compadrea excesivamente con el desaliento y la desesperanza, máxime si uno es joven en edad de buscar su primer trabajo, la disciplina, constancia y motivación siempre van a ser los mejores aliados a la hora de encontrar las oportunidades que se buscan. En definitiva, y es lo que siempre ha habido y hay, no importa cuántas veces caigas, y sí cuantas te levantes. 

Podríamos hablar de muchos sectores productivos dañados durísimamente por esta pandemia, por supuesto, con el turismo, la hostelería y el pequeño y tradicional comercio a la cabeza, pero nos deben preocupar especialmente los jóvenes que acaban sus estudios o formación, y no encuentran salida laboral alguna. En el mismo paquete están las ofertas que en muchas ocasiones se les presentan, indecentes de cabo a rabo, y que debieran estar perseguidas y penalizadas por los departamentos de trabajo en las diferentes comunidades autónomas, porque, señoras y señores aprovechados, la esclavitud quedó abolida definitivamente en España, allá por 1837.   

“Antes del virus ya había una España de alarmante precariedad laboral, y míseras condiciones para muchos jóvenes que no pueden prosperar”

Vale que el Covid ha dañado mucho más la economía, pero antes del virus ya había una España de alarmante precariedad laboral, y míseras condiciones para muchos jóvenes, que no pueden permitirse ahorrar, prosperar o independizarse del hogar familiar, con los pocos euros que cobran cada mes. El título acerca del primer contrato laboral del joven Castañeda, es porque un antiguo alumno, hoy amigo, acaba de firmar su primera oportunidad  laboral dentro de una empresa seria, que apuesta por el talento y valores que relata Toni Nadal en su libro “Todo se puede entrenar. Los principios que han ayudado a Rafa Nadal a perseguir el éxito”.

A los jóvenes que me lean les digo que muchos como ellos y ellas lo están logrando. Allá quienes no quieran reconocer lo penoso del actual mercado laboral, incluso europeo, en los tiempos actuales. Particularmente, creo que los fondos europeos para la reconstrucción de la UE van a venir de perlas. A partir de ahí, habrá que enfilar de verdad el empleo juvenil, tratarlo y pagarlo como se merece. En nuestro país es costumbre aparcar los verdaderos problemas sacando a la palestra otras cuestiones menores, que sí que pueden esperar, pero se convierten en prioritarias gracias a la fuerza mediática de los Gobiernos. 

¿Qué es más importante, renovar los cargos en RTVE o presentar un autentico y verdadero plan de empleo juvenil? Si los mayores, mayormente consolidados, no sabemos o no queremos ver estas diferencias, entonces es que estamos desorientados, y hay que espabilar sino queremos que las desigualdades se conviertan en crónicas. En los recientes disturbios en Barcelona, Madrid y otras ciudades españolas, achacados mayormente al encarcelamiento del rapero Pablo Hasél, al final en las calles ha habido de todo, y son muchos los que reconocen, a posteriori, el hastío de los jóvenes por muchas más cuestiones que el debate sobre la libertad de expresión suscitado a raíz del caso Hasél. 

“En los disturbios achacados al encarcelamiento de Hasél, muchos  reconocen el hastío de los jóvenes por más cuestiones que la libertad de expresión”

Sinceramente, creo que en España no estamos dando la necesaria importancia al presente y futuro de nuestros jóvenes. Lo voy a repetir hasta la saciedad: tienen todo el derecho, no a vivir como lo hacen sus padres, sino mejor. Es lamentable que los mayores, y me incluyo, hablemos sin tapujos de que nuestros hijos no van a tener las mismas oportunidades que nosotros, empezando por acceder a la compra de una vivienda. Este desastre lo hemos creado quienes hacemos semejantes valoraciones, que a la vez es rendirse, es tirar la toalla, es dejarles tirados. Todo lo contrario a los valores que pedimos para ellos: lucha, tenacidad, cumplimiento, responsabilidad e implicación con la empresa y tus compañeros de trabajo. Esta generación que damos por desahuciada, ¡y no!, está sobradamente preparada en estas y otras capacidades extensas de enumerar. Por eso el joven Castañeda acaba de firmar el primer contrato de su vida que, estoy seguro, no será el último. El resto, súper prioritario, es creer en ellos y en ellas.
 

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