jueves. 18.04.2024

La plaga de pisos ilegales de alquiler que daña al sector turístico

Si las administraciones fueran más rigurosas con los pisos turísticos ilegales que no pagan impuestos, el sector turístico no exigiría regularizar con urgencia este nuevo y devastador negocio que va a más. Pero es que la avaricia depredadora crea al tiempo una tremenda escasez de viviendas que alquilar para uso fijo residencial. Muchos caseros, y sus correspondientes intermediarios, están ahora a la pesca furtiva de un turista tras otro, dispuestos a ocupar periódicamente miles y miles de pisos repartidos por todo el territorio nacional. Mientras ellos se enriquecen, el turismo tradicional, que paga sus impuestos, languidece

Una plaga es un daño que afecta a gran parte de una población y que causa un perjuicio grave. Ni más ni menos, que lo que le pasa al sector turístico español con los miles de pisos turísticos ilegales de alquiler, que no pagan impuestos, y proliferan como las malas hierbas. No es baladí el número de casas particulares, destinadas a menesteres de posada y comedor, y en todo el país: más de 305.100 viviendas. El porqué de este boom tiene también movimiento de dinero estimado, solo en 2022, 20.388 millones de euros.

Semejantes cifras, tanto de cantidad de pisos turísticos como de ganancias, evidencian otro hecho: el asunto está totalmente descontrolado. Se entiende pues que el gremio hotelero y de restauración pongan el grito en el cielo ante lo que está sucediendo, y avisen del incierto porvenir de un sector, el turístico, que supone la mayor cuantía de ingresos anuales del Estado español. Ahora todos quieren formar parte de este negocio del turismo, incluso los propietarios de casas en general, aliados con otros intermediarios que se encargan de atraer a una clientela que no falta, decidida a cambiar la habitación de hotel a la de un piso, en cualquier calle de cualquier ciudad. 

Tanto es así, que en muchas capitales españolas se da la circunstancia de que hay más viviendas ilegales en alquiler (por noches, días, semanas y meses), que plazas hoteleras existentes. Los restaurantes también se ven muy afectados, ya que los que utilizan estos pisos fantasmas, compran la comida en los supermercados para luego degustarla sin salir de casa. Los tradicionales conceptos de un turismo nacional puntero en todo el mundo se han roto. ¿Había que llegar a esto y hacer tanto daño a nuestra principal industria? En España somos únicos en muchos aspectos, buenos y malos. Pero en lo de, como país, dispararnos al pie, no tenemos precio.

“Todos quieren formar parte del turismo, incluso los propietarios de casas, aliados con otros que se encargan de atraer a una clientela que no falta”

Este nuevo negocio en total expansión se mueve en la ilegalidad, en no pagar impuestos como sí hacen los hosteleros, y dentro de una gran discreción que quiere evitar las denuncias y consiguientes inspecciones administrativas, que no proliferan que digamos, pero también hay que señalar que no son fáciles de llevar a cabo dentro de propiedades particulares.  Si todo esto no hace otra cosa que aumentar la economía sumergida de un país bastante dado a las trampas, resulta que los alquileres para vivienda habitual en la que residir escasean como los buenos sueldos.

Los propietarios de pisos vacíos ahora optan por el alquiler turístico en cualquier momento del año. La estacionalidad vacacional a ciertos meses se ve alterada por toda esta cantidad de domicilios que, de manera camuflada, se encuentran en webs especializadas de Internet. Son pues difíciles de rastrear, pero también es preciso anotar que no se aprecia un excesivo interés de las diferentes administraciones (Gobierno, ministerios, gobiernos autonómicos, ayuntamientos…) en perseguir y poner orden en esta nueva fórmula de ganar abundante dinero sin pagar impuestos. Repito que semejante número de pisos ilegales en alquiler denota que los que hay detrás del negocio no temen demasiado a denuncias e inspecciones. En muchos casos, me temo que las administraciones no tienen medios humanos para llevar a cabo semejante investigación, ya desbordada, con 300.000 pisos en todo el país, que pueden ser el doble o el triple en 2024.

La situación llama a una regulación exhaustiva, igual en todo el país, por eso debería partir de una nueva ley aprobada por el Congreso de los Diputados. Hay que proteger al sector turístico nacional, tanto hoteles como casas rurales y hostelería en general. Están en serio riesgo, al igual que sus miles de trabajadores, amenazados por alquileres turísticos que no respetan regla alguna. Las comunidades de vecinos deben de actuar también frente a esta plaga. Pueden tomar acuerdos para que dentro de sus urbanizaciones no se den este tipo de alquileres, que chocan frontalmente contra la idea de vecindad, además de causar no pocas molestias y ruidos durante los periodos de alquileres vacacionales.

“Si todo esto no hace otra cosa que aumentar la economía sumergida, resulta que los alquileres para vivienda habitual en la que residir escasean”

De todas formas, y aquí los hosteleros vuelven a tener razón, o las diferentes administraciones se ponen serias en respetar las regulaciones y aplicarlas a rajatabla, o poco habrá que hacer en la medida de que hay que reconducir un problema ya de por sí desbocado. Los pisos turísticos ilegales y que no pagan impuestos han ido aumentando en la medida de apreciarse una permisividad inaceptable del todo. El asunto se ha llevado tan pesimamente mal que ahora no hay viviendas normales para habitar en ellas de alquiler, y suscribir un contrato por tiempo suficiente, que pueda ser renovado. De repente, esto ya no interesa a los propietarios de casas vacías. En cambio, el turismo en cualquier época del año, es su nueva apuesta de ocupación. Ni que decir que hay que cortarlo de raíz, y que cada cual desarrolle su tarea, sin intrusismos, ilegalidades y escamotear impuestos. Las casas deben ser para vivir y los hoteles, como siempre, para hospedar a los clientes.  

La plaga de pisos ilegales de alquiler que daña al sector turístico
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