domingo. 14.04.2024

Sí, la igualdad exige comportamientos ejemplares de los dirigentes

Las formas de sexismo tienen solo una cara, que sus protagonistas no suelen apreciar tras sus bochornosos actos. Eso le pasa a Luis Rubiales, el suspendido presidente de la Federación Española de Fútbol, que contrapone a su beso no consentido a una jugadora una conspiración contra él, además de que todos los que vemos sexismo en sus actitudes somos tontos que no entendemos nada. He preguntado a muchos de esos tontos y tontas, y, como mínimo, valoran un mal comportamiento de este dirigente deportivo, que no ha querido ofrecer disculpas convincentes. Su última versión, que solo se trató de un “piquito”. Sin comentarios

Pese a un título tan genérico de este artículo, no dudo que el lector haya adivinado de inmediato que iba a tratar el caso Luis Rubiales, y su conducta indecorosa en la ceremonia de consecución del Mundial 2023 por parte de la selección femenina española de fútbol. Nada más ver la imagen del beso no consentido a una futbolista, no daba crédito a lo sucedido, pese a que uno viva en un país bastante surrealista, que propicia noticias internacionales de lo más estrambótico. Incluso al escuchar en una emisora de radio al chusco presidente de la Federación de Fútbol, preguntado por el hecho, mi sorpresa fue a mayor al escucharle decir que somos tontos todos aquellos que pensamos que su actitud y no saber estar debían de generar toda la crítica y, por supuesto, terminar en una dimisión que ¡no se ha producido!, y que no hace otra cosa que ahondar en el daño que tan deleznable comportamiento tiene para todos aquellos casos que no tengan claro qué es y cómo se demuestra la igualdad de sexos. Pongamos que hablo de Rubiales.  

El presidente suspendido en el cargo 90 días por la FIFA - veremos lo que hace el Gobierno porque este caso puede llevarse por delante a otros muchos cargos - habla de asesinato social contra él, que solo fue un piquito, y que si hay justicia en este país se va a demostrar el porqué de todo lo que está ocurriendo. En fin, quien no siente ni quiere ver de forma clara en qué consiste el respeto entre sexos, y más dentro del deporte y los valores que representa, ni se entera ahora de lo que ha hecho ni tampoco lo va a comprender mañana o el mes que viene.

Vaya por delante que lo conseguido por nuestras jugadoras es una gesta que perdurará por los tiempos. En cambio, el mal gusto y no saber lo que uno tiene que hacer durante una felicitación pública, por el campeonato mundial logrado, será siempre una losa solo para su protagonista, que no es otro que Rubiales. Con esto quiero subrayar de manera muy especial que nada entierra lo logrado por la selección femenina de fútbol en Australia y Nueva Zelanda. Han hecho historia. Punto.

“Lo conseguido por nuestras jugadoras es una gesta que perdurará por los tiempos. En cambio, el mal gusto será una losa solo para su protagonista”

La no dimisión de Rubiales solo se puede interpretar porque en este país nadie dimite por nada, si exceptuamos que al político le den el alto conduciendo y el resultado sea positivo en alcohol o drogas. Es un mal endémico democrático que tenemos y que también, junto al sexismo imperante, tiene que acabar de una vez por todas. Si el presidente de la Federación Española de Fútbol no ve nada malo en cada uno de sus gestos, y habla de una conspiración política contra él, es que como país y sociedad estamos mucho peor de lo que pensamos.  

Ojo, porque en lo que supone afición y seguidores en todo el mundo, unido a una todopoderosa federación, en influencias y dinero, el aún presidente de la misma va a confrontar precisamente esto a todo y a todos los que estén contra él, es decir, los tontos que no comprendemos su “piquito” a la jugadora Jenni Hermoso. Ni siquiera en sus explicaciones ante la asamblea federativa ofrece unas sencillas disculpas, ¡no! Toma el camino de que la mejor defensa es un ataque, como si esto fuera una guerra contra él, cuando es sexismo puro y duro, que no debe ser tolerado hacia ningún dirigente que pertenezca al organigrama político, económico, cultural, social o deportivo de España. Es lo que hay, nada más.

El populismo es el uso de medidas de gobierno populares, que sean de la simpatía de los votantes. Del caso Rubiales debemos sacar también la conclusión de que en España nos hemos pasado en tolerancia con respecto a muchos malos comportamientos que son nefastos. Empezando porque los estamentos y símbolos del Estado están para ser respetados. Siguiendo porque sea real y visible la separación de poderes entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Y terminando porque en la consecución de cargos y Gobiernos debieran de darse unas condiciones éticas y democráticas que no choquen tanto al electorado, es decir, a los ciudadanos, tan confusos como están ahora con muchas de las cosas que pasan. Y en esto llego el beso no consentido de Rubiales hacia la jugadora de fútbol. Pues todo se mete en un totum revolutum, todo revuelto, porque aquí, hoy y ahora, vale todo.

“En España nos hemos pasado en tolerancia con respecto a muchos malos comportamientos sociales que son nefastos”

España, como país, desde luego es muchas cosas, pero aburrido nunca. Afrontamos el último tramo de 2023 con investiduras, cesiones políticas que orienten el apoyo hacia un lado u otro del Congreso, y al tiempo se produce el notición del logro de un primer mundial de fútbol femenino, con todo lo acontecido en paralelo. Luis Rubiales se ha metido en escena, lo que va a generar no pocos días de tensión y consiguientes titulares. Pero no perdamos nunca de vista lo auténticamente importante. Somos campeonas y el sexismo no se puede consentir en ninguna de sus formas. Hay que erradicarlo de raíz, caiga quien caiga.

Sí, la igualdad exige comportamientos ejemplares de los dirigentes
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