miércoles 23/6/21

Guardias civiles y policías velando por un llevadero estado de alarma

Reflexiones desde casa. Día 42.

Las democracias se diferencian de las dictaduras en muchas cuestiones sustanciales, al frente de las cuales están los derechos y las libertades. Aquí juegan un papel esencial las fuerzas del orden, lo que en España conocemos, oficial y coloquialmente, como Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Se agrupan bajo este concepto muchos más efectivos de los que acostumbramos a señalar, como la Guardia Civil, la Policía Nacional o las Policías Autonómicas. Igualmente, forman parte la sigla FFCCSE, con un papel relevante y determinante, las Policías Locales. Pero debemos llegar hasta el final de la lista de estas fuerzas: Vigilancia Aduanera, Policía Portuaria y Agentes Forestales. Sin todos ellos, este estado de alarma para la descongestión de hospitales y en ayuda del trabajo sanitario saturado por la propagación descontrolada del coronavirus, no sería llevadera ni llegaría a una desescalada de confianza. Así que nuestros policías, en el sentido comentado y yendo más allá como voy a recordar, están haciendo una labor trascendental frente al Covid. En esta cuarentena se cuentan por cientos los gestos de los uniformados con la población. No digamos en las residencias de mayores, las más castigadas al igual que los fallecidos que las habitaban tranquilamente hasta la llegada del virus. A su trabajo cotidiano de vigilancia y mantenimiento del orden, en esta pandemia han sumado el de la animación, que viene de animar, tan importante durante tantos días en casa sin poder salir. Digno de cuadro de honor todo ello, tanto para la historia interna como externa de todos estos cuerpos de seguridad que, como en su argot, merecen una mención especial, porque imponerles una medalla se hace algo así como gigantesco (no imposible), por el número altísimo de hombres y mujeres que conforman la Guardia Civil, la Policía Nacional, Autonómica, la Policía Local y demás que ya he citado por similares méritos. Creo que más que las recompensas, valoran esta calurosa ola de agradecimiento social por todo lo que están haciendo. Habrá ciudadanos que no lo vean así, porque tener que darte la vuelta cuando tratas de ir los fines de semana a una segunda residencia, es de lo más insolidario que encontramos en este estado de alarma. Pero para eso están las policías, para dejar claro cómo son las cosas, cómo hay que hacerlas, regladas por una Constitución y por debajo de ella el resto de leyes que nos hemos dado los españoles. Por cierto, todos aquellos que hablaban de una Carta Magna caducada, ¿qué dirán ahora? En fin, cada tarde escuchamos acercarse a nuestros barrios las sirenas policiales que a todo volumen nos quieren recordar que ya queda menos. Lo mismo les deseamos los ciudadanos a ellos, porque merecen un buen descanso, acompañado de un sentir general que no olvidará lo que ayudan en todo y a todos, destacando niños y mayores.
 

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