miércoles 23/6/21

El otro miedo, las facturas

Reflexiones desde casa. Día 16.

El Coronavirus ha parado en seco la economía española. Tan solo nuestros abuelos, por la Guerra Civil, sabían de algo parecido, porque lo que son las generaciones posteriores a ellos, hemos vivido increíbles tiempos de bonanza, lo que nos llevaba a sentir y exclamar lo de una vida placentera. Mientras, el pico del coronavirus -cuando la enfermedad frene y llegue a un tope de contagios-, se hace de rogar. Pero hay otro temor, el de conservar el trabajo, el salario, mantener a flote los pequeños y medianos negocios, que nada ingresan durante este largo periodo de cuarentena. Poder pagar las facturas, en especial los autónomos, está provocando la mayor repetición en pocos días de los Consejos de Ministros. Se ha demostrado que el país en sí mismo es solidario y ejemplar, aunque ayudar al mantenimiento del empleo va a ser la madre de todas las batallas sociales a las que nos hemos enfrentado desde el final de la Dictadura. Por si fuera poco, enfada por  desleal que la Unión Europea no quiera estar a la altura de los acontecimientos. Portugal, el país vecino y hermano, está dando la batalla como nadie. No se quiere la repetición con España e Italia de lo de Grecia. Desde hace tiempo, Europa solo ve en verde, pero no por el medio ambiente o el Cambio Climático. Es un verde color dinero. El norte, con Alemania a los mandos,  vive un escenario económico sobrado. Poco recuerdan ya lo que costó a todos su reunificación. En el entramado político-económico que es hoy la UE, para mandar hay que ser rico, y los demás a cumplir con lo mandado. La cuerda se tensó demasiado en la última gran crisis económica. Ahora se puede romper por culpa del mismo egoísmo, y de que países como Alemania, Países Bajos o Finlandia no aceptan los coronabonos de ayuda a la recuperación o un seguro europeo de desempleo. El cabreo de los autónomos tiene toda la justificación, porque para mantener a las familias no hay política que valga, ni mucho menos la largas esperas que siempre dan de si las reuniones de los líderes de la Comisión Europea. En la gestión de esta crisis sanitaria hay opiniones y críticas para todos los gustos, pero si algo pone de acuerdo a los españoles en la unidad de acción de los 27 países que conforman la UE. Personalmente, no me llevaré más decepciones, porque  lo vi con los recortes y más recortes que nos impusieron con motivo de la crisis económica. Ahora su intención es la misma. Otra cosa es que se lo permitamos.

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