jueves. 18.04.2024

Al carajo con una era digital que nos desprecia y desatiende

Como quiera que esta llamada sociedad digital olvida atender como es debido al ciudadano, me permito llamarlo engaño, y da igual que lo haga un banco, una aseguradora u operadora de televisión, que indica telefónicamente cómo hacer funcionar su codificador, en vez de mandar un técnico en la materia. Una cosa es que casi nadie hable ya de la pandemia, y otra bien distinta es que lo haya cambiado todo. Ya no somos ciudadanos iguales. Eso depende del móvil y el acceso a redes de última generación. Todo se vende como muy tecnológico, inteligente y visual, pero la realidad es que vivimos peor.

Por ser inusuales, se me fijan en la mente los que son valientes pronunciamientos acerca de esta lamentable forma de vida digital que nos han impuesto, que implica al tiempo una buena dosis de actualidad diaria abonada a la mediocridad. La pandemia trajo demasiadas defunciones, aún no aclaradas ni investigadas periodísticamente, pero cuando quisimos volver a la vida diaria normal habían desaparecido ya más de la mitad de las oficinas bancarias. Al tiempo, cualquier gestión de las habituales que veníamos haciendo (la luz, el agua, el gas, pedir un papel a una Administración) pasaba al terreno de tener que llamar a un número en el que contestaba una voz grabada que te volvía loco a preguntas innecesarias. Es decir, nos habían digitalizado a la fuerza, sin información, permiso u opinión previa, y sin que les importara un pimiento, desde el Gobierno a las multinacionales, nuestra postura al respecto. El gran engaño de la sociedad digitalizada estaba servido.

Sin salir de aquí, ahora se habla mucho de amnistía, de Puigdemont, de pactos con Bildu, y de la postura que van a tomar las instituciones europeas con decisiones que está tomando el Gobierno y que, efectivamente, no tienen un pase de sana explicación democrática. Pero no desatendiendo la gran importancia de cada uno de estos asuntos que cito, resulta imperdonable que un Gobierno, que debe garantizar a los ciudadanos el acceso a la información, a los servicios, la atención debida y la tramitación de sus asuntos, sean privados u oficiales, permita esta escabechina digital que discrimina a no pocos españoles inmersos en la llamada brecha digital, ya que no han sido formados en las múltiples aplicaciones de móvil u ordenador con las que te tienes que moverse obligatoriamente ahora, hasta para saber como está tu saldo en el banco.

El abandono y desprecio al que nos someten todas aquellas compañías con las que tenemos recibos mensuales va a peor. Tal te tratan, deberíamos hacer lo mismo con ellos. Es al menos lo que les recomiendo. Que un seguro no te coge el teléfono, pues a otro. Que un banco no te atiende porque ya no cuenta ni con sucursales ni empleados, pues al que sí lo ofrezca. Cuando ahora están así las cosas, cómo será cuando aterrice la Inteligencia Artificial. Ya la están metiendo a calzador, con la estimable ayuda de los Gobiernos, para que los ordenadores nos sustituyan en las tareas realizadas hoy por seres humanos.

El desprecio al que nos someten compañías con las que tenemos recibos mensuales va a peor. Tal te tratan, deberíamos hacer lo mismo con ellos

El marketing vende la era digital como un universo conectado que mejora el entendimiento entre diferentes, derriba estereotipos y hace un mundo más abierto y mejor. Ni se despeinan al manifestar semejantes sandeces. Porque lo cierto es que la tercera edad ya no cuenta, las zonas rurales están cada vez más abandonadas (los pobladores se van), y la brecha digital, las diferencias, no dejan de crecer entre países, pueblos y grupos sociales y culturales. Si no aporta lo prometido, ¿entonces que es todo esto de lo digital? Pues un gran negocio para unos pocos. Al final, se resume en tener un buen móvil de última generación con acceso a las mejores redes de comunicación, empezando por el Internet super rápido.

Dar marcha atrás a todo esto no va a ser nada fácil, porque las multinacionales, que son al final las que comandan la forma de hacer economía y también de vivir están ya totalmente acomodadas a una nueva forma de dar servicio a los clientes que no convence a estos. Son los Gobiernos con nuevas leyes los que tienen que proteger al contribuyente. No solo se trata de recaudar impuestos para mantener un estado de bienestar del que se han beneficiado una generación tras otra. Las Administraciones deben tener siempre un trato directo y personal con el ciudadano. Una web, una App y demás tecnologías deben ser herramientas complementarias, pero no únicas como sucede ya, y esto no se puede permitir bajo ningún concepto.

Si los auténticos propósitos de una era digital se han falseado, como ha sido el caso, no quiero pensar lo que está ya pensado con el Inteligencia Artificial, la IA. Empezando por los medios de comunicación. Si de verdad lo que hacen es informar con veracidad, deben analizar bien todo lo relacionado con este nuevo futuro que se nos promete, para contarlo bien, y no de forma interesada para quienes verdaderamente están detrás de la IA. La universidad, la cultura y los intelectuales se deben manifestar también al respecto. Hasta ahora, si creen que lo han hecho con respecto a todo lo digital, pues valdrá para ellos, pero lo han hecho francamente mal.

Las Administraciones deben tener trato personal con el ciudadano. Web, App deben ser complementarias, pero no únicas como sucede ya

En España se ha perdido fuelle intelectual, para manifestarse sobre muchas cuestiones de la actualidad. La influencia hoy del Gobierno y su apoyo presupuestario se hace notar en demasiados sectores y personas que los representan. Pero no puede ser así cuando se nos ha cambiado la forma de vida, la manera de acceder a muchos servicios esenciales, que van desde la educación, la sanidad o el pago de impuestos. Dar facilidades con modernidad y tecnologías de por medio es una cosa, pero desatender y despreciar a la ciudadanía, como está ocurriendo, es comportamiento muy diferente. Cuando tienes que dar un parte a tu seguro de coche, y no hay manera de comunicarte con ellos, a esto se le llama abandono. ¡Al carajo con semejante maltrato! No asimilemos lo digital a tenerlo todo a mano y más fácil, porque es mentira. En muchos aspectos, perdemos calidad de vida.

 

 

Al carajo con una era digital que nos desprecia y desatiende
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