martes 19/10/21

De Cantabria a Cataluña o el justo reparto del dinero europeo

El reparto de un presupuesto nacional o de unos fondos europeos nunca dejará contenta del todo a ninguna región, aunque en esto surge una verdad: las diferencias entre grandes y pequeños territorios se agrandan en España. Por eso se necesita reequilibrio. Porque no es justo que unas comunidades autónomas disfruten de empleo, infraestructuras o servicios, que otras no tienen. Esto lo saben muy bien los jóvenes que se marchan de sus ciudades y pueblos en busca de trabajo.

En la medida que van llegando vía Bruselas-Madrid, por la crisis del Covid, las primeras ayudas europeas a las comunidades autónomas, se incorporan a la hemeroteca críticas, desacuerdos, polémicas, diferencias y preguntas sobre los criterios seguidos para un reparto justo, en el que España y sus regiones se juegan, no solo la recuperación, sino su futuro entero.

Hasta ahora, el relato del desarrollo nacional está marcado por dos aspectos dominantes: depende de la zona y el interés político que se le presta, y la desigualdad constatable en cuestiones esenciales de progreso, como son la inversión en industria, transportes, energía y comunicaciones. Basta con echar una mirada a Cantabria, para comprobar la consecuencia directa de esa desatención en industria (Comarca del Besaya), en el empleo (nuestro hijos han de irse a trabajar fuera), transportes (sin AVE) o comunicaciones, sin conectividad con el Mediterráneo.

“El desarrollo nacional está marcado por la desigualdad en industria, transportes  y  comunicaciones. Basta con una mirada a Cantabria”

Frente a estos desequilibrios históricos, más el Covid y la nueva crisis económica, llegan los Fondos Next Generation de la UE que, de un total de 750.000 millones de euros, dejarán en España 140.000 entre subvenciones y préstamos. En su reparto, el Gobierno Central dice utilizar tres “criterios objetivos” (objetividad: que se basa en los hechos y la lógica): 1. Nivel de riqueza. 2. Paro juvenil. 3. Caída del PIB en cada autonomía. En esta ocasión, no se ha tenido en cuenta el porcentaje poblacional.  Así, este mes de mayo de 2021, el Gobierno ha distribuido 3.056,84 millones de euros del nuevo compartimento REACT-UE del Fondo de Financiación (un anticipo), al que se han adherido nueve autonomías, como Cantabria. De este primer paquete económico, Cataluña, con  1.487,08 millones de euros, se ha llevado el 50%. Estas son las otras cifras: Comunidad Valenciana, 650 millones; Castilla-La Mancha, 387,98; Canarias, 150; Extremadura, 125; Murcia, 100,98; Cantabria, 84 millones; Asturias, 47,84 y La Rioja, con 24 millones. Sin olvidar esos criterios gubernamentales de objetividad, las diferencias son enormes, ¿no? 

Es un precedente de lo que pueden ser sucesivos repartos, que estarán marcados por recelos, disputas e incluso denuncias a Bruselas. Así y todo, en una especie de división de honor, que no se debería dar, jugará Madrid, Cataluña y País Vasco. A cierta distancia, seguirán Galicia, Navarra, Andalucía, Aragón y Valencia, y en otro bloque, por debajo de la tabla, el resto de comunidades, con mayor o menor suerte en la percepción de dineros para la recuperación e inversiones que generen empleos. Habrá tiempo y hechos para comprobarlo. En una época de cambios forzados como es la actual, deberíamos aprovechar esta coyuntura de recuperación o reinicio para reequilibrar la riqueza en España, al tiempo que se aborda de verdad un impulso decidido al desarrollo rural y al grave problema del despoblamiento en muchas zonas tradicionalmente abandonadas a su suerte.

“En tiempos de cambios deberíamos reequilibrar la riqueza en España, al tiempo que se aborda de verdad un impulso decidido al desarrollo rural”

También, los ayuntamientos, que son las instituciones más cercanas a los ciudadanos, deberían tomar mayor protagonismo en el reparto de los fondos europeos que corresponden a España, e igualmente de cara a conseguir un país más justo y equilibrado, de norte a sur. Solo hay que ver lo que ocurre actualmente con el empleo, y las tendencias migratorias dentro del territorio nacional, para darnos cuenta de que hay unos déficits autonómicos más que notables. ¿Dónde quedó aquello de recuperar el talento joven que tuvo que irse de sus regiones? Es tan solo una pregunta de las muchas que podría escribir. Las comunidades pequeñas en territorio y en población, caso de Cantabria, tienen todo el derecho al crecimiento y a generar expectativas a los jóvenes que aún no han emigrado. Eso se hace con inversiones, y las inversiones se llevan a cabo con dinero, tanto del que proviene de los Presupuestos del Estado, como el que ahora se aporta desde el primer endeudamiento en la historia de la Unión Europea, con estos 750.000 millones que se van a destinar a paliar las graves consecuencias del Coronavirus. En el caso de Cantabria, este es  un tren que ya no se podrá perder, y lo digo desde el punto de vista del nombre que llevan estos fondos europeos: Next Generation. Lo debemos hacer por ellos, por nuestros hijos.

 

De Cantabria a Cataluña o el justo reparto del dinero europeo
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