martes 30/11/21

Amnistías de borrón y cuenta nueva

El término amnistía cabrea, según a lo que se aplique. Se ve con buenos ojos que alguien que está preso por defender unas ideas políticas recobre su libertad. Pero se da la espalda al asquerosamente rico que tiene su dinero a buen recaudo en Suiza, y encima pueda acogerse a una amnistía fiscal. Es más justo amnistiar a los desheredados de la crisis que siguen desempleados o que trabajan y son al mismo tiempo pobres. 

El general ateniense Trasibulo fue el primero en hacer una ley de amnistía. Desde el año 412 antes de Cristo, lo que refrendó aquel militar como un hecho de perder la memoria hacia cosas pasadas, ha llegado hasta nuestros días manteniendo igualmente este sentido de amnistiar. Las amnistías que más conocemos son las políticas, porque hacen referencia a los presos políticos por sus ideas; también están las amnistías judiciales que tienen que ver con el polémico perdón de los delitos; y finalmente nos encontramos con la amnistía fiscal, decisión política que irrita a todo el que paga religiosamente sus impuestos, mientras critica en voz baja las ventajas que se ofrecen a los defraudadores que tienen su dinero en Suiza o en otros tantos paraísos fiscales.

Toda amnistía debe atender a tres principios: ser justa, ser concreta y ser adecuadamente explicada. Siempre va a sonar bien, salvo para los dictadores y sus trasibulos, sacar de las cárceles a quienes han sido privados de su libertad por defender la democracia y los derechos y libertades para sus compatriotas. En cambio, se rechaza de plano aligerar el pago de impuestos por parte de los ricos mediante las denominadas regularizaciones fiscales, aunque se quiera justificar como consecuencia de una época de quiebra económica y social. La escuela periodística norteamericana define las 5 W de una noticia como las respuestas fundamentales que debe ofrecer el hecho en cuestión. Qué (What), Quiénes (Who), Dónde  (Where), Cuando (When), y Por qué ha sucedido (Why). Medios estadounidenses como The New York Times o The Washington Post tienen mucho trabajo actualmente para contrarrestar estas cinco preguntas del periodismo a la política de mentiras que achacan a la administración Trump. Lleva pocos meses al frente de la Casa Blanca y su política fiscal alarma por lo injusta que es. Muchos menos impuestos a los ricos y multinacionales, y eliminación de derechos asistenciales como una sanidad más asequible y gratuita para la población  pobre.

“Toda amnistía debe ser justa, concreta y adecuadamente explicada”

Lo que se cuestiona hoy en España sobre la última amnistía fiscal es una consecuencia del dolor social por una tremenda crisis que se llevó por delante miles y miles de puestos de trabajo y con ellos lo conseguido y ahorrado por miles y miles de familias que vieron truncadas sus vidas de manera tan brusca como injusta. Afloran también las preguntas “What”, “Who”, “Where” y “When” o qué, para quiénes, dónde y cuándo se hizo. Algunas  respuestas están claras como que fue una amnistía fiscal, para los ricos, en España y en 2013. Otras, como el por qué genera muchas dudas y críticas. Esta amnistía fiscal para los que más tienen llegó en el peor momento para los pobres. No olvidemos que ha surgido un nuevo concepto (para quedarse), como el de tener trabajo y estar a la vez empobrecido. Toda la discusión que defiende o rechaza la rebaja fiscal viene del incumplimiento político y social de las promesas que se hicieron en paralelo a aquella cuestionable decisión. Se prometió combatir los paraísos fiscales y a aquellos que los promueven y se lucran opacamente dentro de ellos. Está a continuación todo lo que se manifestó desde el Fondo Monetario Internacional, más preocupado por situar a sus hombres de negro en los Ministerios de Economía de países como España, Portugal o Grecia, pero más permisivos con todo lo ocurrido con rescates a la banca y garantías a multinacionales y grandes fortunas. Los gobiernos situados en el G7 o G20 han perdido todo interés en la persecución de los grandes delitos fiscales, y ahora no salimos de Trump, el Brexit y los problemas con el fisco de Messi o Cristiano Ronaldo.

“Los gobiernos han perdido interés por los grandes delitos fiscales, y no salimos de Cristiano Ronaldo”

Si de verdad se trabaja en un presupuesto europeo común para cuando Inglaterra esté ya fuera de la Unión Europea, la decisión más firme que se debe adoptar es la creación de un nuevo escenario fiscal más justo y equitativo. España lleva razón en lo poco que pagan determinadas multinacionales que operan en su territorio, pero se interpone nuevamente los intereses de unos países y otros respecto a la mayor o menor presión fiscal que ejercen sobre su economía. La igualdad en Europa debe empezar por aquí. De lo contrario, los ciudadanos no dejarán de sentir que pagan siempre el pato los mismos, mientras que para unos pocos privilegiados impera el borrón y cuenta nueva a lo que han de aportar a los impuestos que sustentan el bienestar general.