lunes 21/6/21

Ha vuelto

El que fuera durante años el brazo derecho de Miguel Ángel Revilla, alcalde de Torrelavega, Consejero de Turismo, Cultura y Deporte… Vuelve a la política por la puerta grande tras un intercambio de cromos entre consejerías, Autoridad Portuaria y empresas amigas que ha recordado más a la última noche de fichajes de la NBA que a lo que deberían hacer unos representantes públicos serios.

Tras un 2020 en el que nos hemos sentido viviendo en el Día de la Marmota, la gente había depositado sus esperanzas en que con la llegada del nuevo año todo mejorara y fuéramos poco a poco olvidando la pesadilla vivida en los últimos meses. Un acto de fe, como el que reza para hacer real lo imposible, basándonos en que el hecho de cambiar el calendario colgado en una esquina de la cocina fuera a ser como pulsar el botón de reinicio a nuestras vidas.

El hecho de que nevara en “España dentro de España” ha hecho que se olvide todo lo demás

Como cabía esperar, el que nuestro planeta diera otra vuelta alrededor del Sol no tuvo un efecto mágico. Parece que este loco mundo sigue empeñado en continuar dando giros de guion y, como si de una serie que se ha estirado más de la cuenta se tratara, comenzamos el año con una pandilla de rednecks armados y de incels disfrazados de The Village People tomando la edificio más importante del Imperio Estadounidenese. En nuestro país, el hecho de que nevara en “España dentro de España” ha hecho que se olvide todo lo demás. Durante unos días hemos podido descansar nuestra mente al ver que para todos los medios nacionales, y alguno que otro local, el mayor problema de nuestras vidas era que las calles de la capital del reino estuvieran como si de un pueblo de Campoo se trataran.

En lo que nos importa, Cantabria, el año ha entrado con otra crisis política en el Ejecutivo. En un abrir y cerrar de ojos, la Consejería de Sanidad hacía desaparecer a las personas al frente de Salud Pública, las responsables técnico-políticas de que nuestra comunidad sufriera las embestidas de la Pandemia de forma más leve que las regiones vecinas.

Pero todo ha quedado en un segundo plano cuando se anunció la vuelta de López Marcano. El que fuera durante años el brazo derecho de Miguel Ángel Revilla, alcalde de Torrelavega, Consejero de Turismo, Cultura y Deporte… Vuelve a la política por la puerta grande tras un intercambio de cromos entre consejerías, Autoridad Portuaria y empresas amigas que ha recordado más a la última noche de fichajes de la NBA que a lo que deberían hacer unos representantes públicos serios.

En estos años últimos años se ha posicionado con el PP y Vox  en cuestiones tan importantes como la investidura del Gobierno de Coalición o la Ley de Educación

Vuelve tras unos años en la nevera, dedicándose a la docencia, provocados por una serie de escándalos judiciales como el Caso ‘Racing’ o el Caso ‘Casa de los Gorilas’. Fue el propio Miguel Ángel Revilla quien lo apartó, ya que desde Podemos pusimos como condición para investirlo que no hubiera personas imputadas en sus filas.

Con esa petición no sólo cambiamos una cara por otra, cambiamos todo lo que López Marcano representaba. Un proyecto del Partido Regionalista para Cantabria basado en la generación de riqueza exclusivamente a través de la construcción y el turismo, de lo que Javier era parte ideóloga. Lo cambiábamos por un PRC más social y más progresista, que era capaz de dar la espalda a uno de los suyos hasta que no estuviera limpio de las sospechas de corrupción. O al menos, eso intentó vender un Revilla que en aquellos años pretendía mostrarse adelantando al PSOE por la izquierda.

Ese PRC duró poco tiempo. Y es que en estos años últimos años se ha posicionado con el PP y Vox  en cuestiones tan importantes como la investidura del Gobierno de Coalición o la Ley de Educación. Ahora vemos como cesa al progresista Francisco Martín para situar al exalcalde de Torrelavega, creándole además una macroconsejería ad hoc que incluye el poder sobre las principales empresas públicas de Cantabria y que hasta sus propios compañeros de filas temen.

En esa fría y silenciosa partida de ajedrez que es la sucesión de Revilla ha entrado un nuevo contendiente. No un peón, ni siquiera un alfil, ha entrado una reina con más poder del que había tenido nunca y con la convicción de que ahora es su turno.

Muere con ello la posibilidad de un PRC progresista, liderado por gente como Paula Fernández

Muere con ello la posibilidad de un PRC progresista, liderado por gente como Paula Fernández. Ahora ya no les interesa ese disfraz, ahora el peligro para los regionalistas no es un PSOE al que llevan décadas fagocitando, ni Podemos, como sí lo éramos en 2015. Su peligro ahora son los partidos como el PP o Vox, debido a la ola conservadora que vive el conjunto del país. Y la mejor forma de enfrentarse a ello es con un líder que el votante más tradicionalista vea con buenos ojos.

Este anuncio hizo correr el champán por un edificio con olor a nuevo de la calle Vargas. Sabían que la dimisión de Jaime González iba a provocar una serie de carambolas que se traducirían en más escaños en 2023. Unas calles más arriba, en una sede algo más modesta en Isaac Peral, se tomaban con tristeza la noticia. Pues, aunque este giro de los acontecimientos significaran un aumento de sus posibilidades de volver al Parlamento, también dejaban claro el carácter que iba a tener el próximo Gobierno Autonómico.

Y es que el marcanismo significa intensificar la apuesta del Gobierno por el turismo como única alternativa laboral de Cantabria. Estamos hablando de una persona que siendo Consejero de Cultura llegó a decir que “Altamira no servía para nada si estaba cerrada y no podía llenarse de turistas”. El marcanismo es continuar con la política-espectáculo basada en el humo y los fuegos de artificio, prometiendo miles de empleos y la salvación de Cantabria cada dos por tres aunque al final nunca se haga nada. No debemos olvidar que fue él quien prometió la construcción de la “nueva Alejandría del siglo XXI” en Miengo, que daría trabajo a 2.500 personas. “Un gran complejo de ocio y entretenimiento con salas de cine, un gran anfiteatro con 2.000 butacas, hoteles, zona comercial y pista de hielo” y en el que hoy, catorce años después de esas palabras, sólo hay un inmenso “bosque de plumeros” y un vertedero ilegal.

El marcanismo no es nuevo, lleva décadas ahí. Su propio hijo, y ahora alcalde de Torrelavega, lo practica cada vez que anuncia despropósitos como la construcción del mayor aquapark del norte de la Península en la capital del Besaya. Pero en estos tiempos que corren, Cantabria necesita otra visión. Necesita una apuesta por la reindustrialización y la investigación, planificar a largo plazo para construir una región que se parezca más a la de nuestros vecinos orientales y menos a un languideciente Benidorm norteño.

Y dirija quien dirija Cantabria, seguiremos peleando para que así sea.

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