lunes 21/6/21

Cuatro cosas al alumnado de Secundaria y Bachillerato de Cantabria

Estas semanas no han sido fáciles para nadie, entendemos la frustración de renunciar a algunos de vuestros planes, entendemos la falta de motivación de muchos de vosotros que se sienten torpes, lentos, incapaces de seguir el ritmo de otros compañeros. Sin embargo, como dice Toni Nadal, las excusas nunca ayudan a ganar un partido.

Puesto que mi posición profesional está exenta de servidumbres políticas y libre de ataduras ante la opinión pública me gustaría decir al alumnado de secundaria y bachillerato cuatro cosas en relación con la suspensión de vacaciones escolares esta próxima semana, no con la convicción de que sea un mensaje necesariamente compartido por la mayoría del profesorado pero sí, al menos, con el convencimiento de que alguien debe decir algunas cosas claras:

1-     Esta semana no toca hacer huelgas de estudiantes, ni por normativa ni por sentido común.

Huelgas de estudiantes que facilitarían lo que se quiere evitar no deberían estar en el menú

Nuestro sistema educativo es de los pocos en Europa que reconoce al alumnado menor de edad el derecho a la "ausencia colectiva a clase", que así se llama técnicamente lo que se conoce popularmente como huelga de estudiantes. Este derecho se puede ejercer como medida de protesta o rechazo en relación con algún asunto interno del centro o sumándose a alguna convocatoria "oficial" de huelga. Entendemos por "oficial" debidamente autorizada por las autoridades. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que las autoridades aprobarán una convocatoria que no cumple con los plazos previstos y busca precisamente desactivar los mecanismos que la administración pone en marcha para frenar la curva de contagios, haciendo uso del estado de alarma actualmente vigente? Podremos convocar reuniones de delegados en los centros y discutir medidas de protesta, pero huelgas de estudiantes que facilitarían lo que se quiere evitar, no deberían estar en el menú.

2-    Ni por asomo me gustaría transmitir la idea de que los centros educativos son ahora mismo un remanso de paz y amor donde las posibilidades de contagio son casi inexistentes. Seguimos convencidos de que trabajar en un instituto es un privilegio por muchos motivos, pero desde la pasada primavera el estrés al que hemos estado sometidos ha sido brutal, especialmente los equipos directivos a los que el verano nos ha cogido diseñando y rediseñando planes de contingencia y escenarios poliédricos y cambiantes. Estas semanas de curso son realmente un reto agotador; a la incomodidad de hablar en alto con la mascarilla durante horas tenemos que sumar la lucha constante para que el alumnado entienda la diferencia entre el medio metro y el metro y medio. Suena cómico, pero debo confesar que después de más de 30 años trabajando con adolescentes en algún momento se me ha pasado por la cabeza tirar la toalla, que coman dónde y cómo les dé la gana. Total si en cuanto salen por la puerta todo son besos y abrazos.

Es hora de madurar rápido, afrontar los problemas y pedir o exigir al profesorado el apoyo necesario para sentir de nuevo que estamos creciendo, aprendiendo

3-    Mi familia y mis amigos, como tantos de vosotros, salimos en abril cada tarde a aplaudir a sanitarios, cuerpos de seguridad, trabajadores de servicios básicos. Quizá, queridos estudiantes, es el momento de mirarnos menos el ombligo y quitar drama al susto que nos hemos llevado. Estas semanas no han sido fáciles para nadie, entendemos la frustración de renunciar a algunos de vuestros planes, entendemos la falta de motivación de muchos de vosotros que se sienten torpes, lentos, incapaces de seguir el ritmo de otros compañeros. Sin embargo, como dice Toni Nadal, las excusas nunca ayudan a ganar un partido. Es hora de madurar rápido, afrontar los problemas y pedir o exigir al profesorado el apoyo necesario para sentir de nuevo que estamos creciendo, aprendiendo, saliendo del pozo. Para eso, siempre vamos a estar ahí. Cuando tengamos dudas, pensemos en los abuelos, en los hospitales, en el drama real de muchos vecinos en el paro.

4-    Por último, también me gustaría animaros a convertiros en ciudadanos y ciudadanas proactivos. A que lleguéis a ser "otros políticos" si es que estos, como se dice a menudo, no nos gustan. No se os olvide que tenemos lo que nos merecemos, son un reflejo de nosotros mismos, de nuestra sociedad, de lo bueno y de lo malo. No sé si son tan malos, tan vagos o tan torpes como a veces los pintan, pero desde luego sí tengo la certeza de que todos ellos son los NUESTROS. Dejémosles trabajar en estas semanas tan duras y seamos luego implacables, exigentes y también dialogantes y respetuosos. Por ello pelean vuestros profes todos los días e irán a clase el lunes con dolor de corazón y una sonrisa en los labios.

Cuatro cosas al alumnado de Secundaria y Bachillerato de Cantabria
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