martes. 28.05.2024

Wagner. 'Tristán e Isolda', El Amor Prohibido, inmortal

Una crónica de amor de las más renombradas de nuestra historia europea y seguramente de las más preciosas y elegantes.

Tristán.- Buen maestro, esperadme en el bosque cercano, pronto regresaré.

Gorvenal.-¿Adónde vas, loco? ¿Quieres buscar la muerte sin cesar? [...]

Tristán se acercó al castillo por el sendero que antaño recorría la reina. Mientras tanto, Isolda escuchó por la ventana entreabierta la voz de un ruiseñor. Isolda escuchaba la voz sonora que venía a hechizar la noche [...]

Isolda.- ¡Ah, es Tristán! [...] ¿Qué me pides? ¿Que vaya?

Tristán.- ¡No! Acuérdate de Ogrín, el ermitaño, y de los juramentos que hicimos. Cállate, la muerte nos acecha...

Isolda.-Pero ¿qué importa la muerte? ¡Tú me llamas, quieres que esté contigo, y yo voy!

 (Joseph Bédier. La historia de Tristán e Isolda, 105).

Ah, qué buenos tiempos aquellos del Medievo en que no había llegado ni en broma la televisión o la radio, y cuando los libros, aun habiéndolos, solo los podían leer quienes acaparaban la cultura, los cenobitas. Sin embargo, en el siglo XI surgieron los trovadores, poetas y músicos cuya función no era otra cosa que narrar las historias y cuentos. Iban a las plazas públicas y las gentes se reunían allí para conocer cosas, abrir sus mentes e incluso preguntar cómo iba el mundo, dado que ellos no acostumbraban a salir de su pequeño entorno. Más tarde, comenzaron a recopilarse estas leyendas por diversos autores. Tristán e Isolda, comenzó a hacerse conocida y célebre con Godofredo de Estrasburgo († circa 1215), y es una obra en que Richard Wagner (Leipzig, 1813 - Venecia, 1883) se apoyó para crear su ópera con el mismo nombre.

Los estudiosos e investigadores de Wagner interpretan que la leyenda Tristán e Isolda no es sino una manifiesta mención a la debilidad y pasión con la que Wagner se dolía por la cónyuge del financiero Otto Wesendonck, Mathilde Wesendonck, siendo el banquero mecenas del patrocinador del músico. Simultáneamente, Richard Wagner por su parte, era marido de Minna Planer, actriz. Y de ahí viene una de las hermenéuticas de la obra que nos ocupa. Tristán e Isolda están inmersos en un amor imposible, similar en parte a las relaciones que tuvo el músico, desde cualquier modo que haya de reflexionarse este hecho. Es morboso este paralelismo.

Tristán e Isolda, comenzó a hacerse conocida y célebre con Godofredo de Estrasburgo († circa 1215), y es una obra en que Richard Wagner (Leipzig, 1813 - Venecia, 1883) se apoyó para crear su ópera con el mismo nombre.

En cuanto al drama musical -así calificaba Wagner a esta ópera-, las tres partes de ella son seductoras y alucinantes, de tal manera que si todas sus partes son reconocibles en el ámbito internacional, también personalmente son identificables. Probablemente no haya nadie que, si se acerca atento para escuchar en el acto III a Isolda enamorada, no se altere hasta el sollozo, sencillamente porque nos arrebatamos de esta guisa muy especial e inalienable por la hondura y ternura con la que canta, porque es algo más que una canción y más que una bella articulación de la orquesta o una artística expresión de la protagonista. Así es como el compositor, Wagner, arregla el suspense con suficiente emotividad y entusiasmo, y a la vez con carácter espectacular. Podemos dolernos y lograr estar muy próximos a Isolda, al tiempo que nos enternecemos con la privación y vacío a los que ella está sin control. Nos imaginamos su entrega voluntaria que singularmente la muerte deja como desenlace y explicación a la ruptura de su hermoso y extraordinario amor, un amor prohibido e inmortal.

Una crónica de amor de las más renombradas de nuestra historia europea y seguramente de las más preciosas y elegantes. Todas las ediciones o variaciones durante siglos tienen un mismo destino que no es sino el pulso del amor con la peculiaridad de que se aventura a liberarlo de que sea inalcanzable o inasequible. De cualquier manera, la suerte perversa y el amor están inmediatos, contiguos, en esta atractiva y delicada leyenda.  

Wagner. 'Tristán e Isolda', El Amor Prohibido, inmortal
Comentarios