viernes. 02.12.2022

Todos hablamos de paz. Pero lo que nos interesa es el cambio profundo y rápido

La democracia, la armonía, el acuerdo son, a mi entender, soluciones que tradicionalmente las personas son alertadas para desempeñar de manera sucesiva y gradual, y no hay nada a lo largo de su memoria que deje de transmutarse de esta manera en un avance en pro de la emancipación, la conjunción, la paz

A mi amigo Yayo

“El racismo sigue envenenando las instituciones, las estructuras sociales y la vida cotidiana en todas las sociedades. Sigue siendo un factor clave de la desigualdad persistente. Desestabiliza las sociedades, socava las democracias, erosiona la legitimidad de los gobiernos, y... es un flagelo que además se encuentra inequívocamente ligado a la desigualdad de género.”
António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas

La inmensa mayoría de la población mundial estaría centrada, cada cual con sus medios, en la construcción de una futura ciudad, mostrada naturalmente como una comunicación de esperanza, sujeta por el imposible resurgir del ser humano completo, de una humanidad nueva en edificación. Las ideas, los contenidos que siempre han definido, demandado o determinado de la manera mejor, más exquisita y fértil el efecto de esta legítima aspiración son, sin lugar a dudas, la independencia personal y la propia identidad. Junto con el inviolable respeto hacia ambas.

Evidentemente, en esa ciudad distópica, que no utópica, sin lugar concreto, la autodeterminación de cada cual será el carácter de la autodeterminación de todos. Con integridad y totalmente, con una relación de causa a efecto, el control de cualquier ser humano sobre otro ser humano será expulsado de aquella ciudad. Sin embargo, la sociedad, con ese diseño, se habrá apropiado de tal autoridad sobre lo que la rodea y sobre la humanidad que podrá conducir su señal y su suerte. Los seres humanos, cada uno de ellos, se desempeñará socialmente, en comunidad, como solución, responsabilidad y principio de su trabajo individual.

La libertad de los seres humanos es su integración, su unión

La independencia va unida, en el hegelianismo, a la individualidad. La libertad de los seres humanos es su integración, su unión. La conclusión y el término de todo yugo y dominio concuerdan con el predominio de las dualidades y de cualquier beligerancia, entre el individuo y sus principios, entre la persona y la propia naturaleza, entre los humanos y el mundo. Los hombres y las mujeres hallan su entidad y su equilibrio cuando adquieren su unión con los demás y su entorno, en los que se sobresalen a través de la acción, y también con la colectividad en donde se incluye mediante las conexiones y alianzas, la concordia y la solidaridad.

La democracia, la armonía, el acuerdo son, a mi entender, soluciones que tradicionalmente las personas son alertadas para desempeñar de manera sucesiva y gradual, y no hay nada a lo largo de su memoria que deje de transmutarse de esta manera en un avance en pro de la emancipación, la conjunción, la paz. Esta es la enseñanza de la historia.

Cuál es hoy el carácter de la sociedad de los seres humanos

Todavía hoy es el día en que las palabras nos dividen, y nos las apropiamos según la forma de pensar cada cual, según nuestra propia ideología, sin afinar ni a lo lejos qué significan y qué pueden aportar. Es más. Hay casos en que nuestra división viene a ser subsidiaria del desencuentro más primario o infantil. Y, sin embargo, estas palabras escritas quieren ser un borrador que interpreta un alejamiento básico y absoluto. Quisiera ser un pequeño impulso crítico al orden que nos hemos dado. Pero eso es muy ambicioso. Sí, posiblemente el establecimiento de un nuevo equilibrio cuyo cambio profundo ataña a la coordinación del mundo individual y comunitario, las organizaciones administrativas, económicas y colectivas. Probablemente sea solo un ideal. No obstante, ciudadano significa aportar algo, por poco que sea, a la colectividad. Nos interesan los fines parecidos y las raíces de todos los habitantes de la Tierra, que son definitorios y caracterizan lo escrito en este párrafo. Lo que sí es indiscutible es que estamos ante un imposible radical en la dirección más llena y entera.  

Todos hablamos de paz. Pero lo que nos interesa es el cambio profundo y rápido
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